AMIGOS

12 junio, 2007

CHIKI-------FINAL

http://es.youtube.com/watch?v=-r9mML4uBDE

Chiki siempre se sentaba a mi lado,continuamente de broma, todo le hacía gracia y con él era imposible no reír. Sobre todo en las clases de Matemáticas con aquel profesor de apariencia insignificante y voz tan baja que a penas se le escuchaba. Una mañana alguien gritó desde lo alto: "Que venga el catedrático a ver si nos enteramos de algo". El profesor se volvió de la pizarra y sin el menor gesto de ira contestó: "El catedrático soy yo". La clase enmudeció. Resultó ser Don Sixto Rios, la mayor eminencia en la ciencia matemática del momento, con fama universal.

Entre clase y clase, salíamos a la calle de San Bernardo (nunca pude entender porqué se cantaba aquello: "La calle ancha de San Bernardo tiene una fuente con siete caños...": ni la calle era ancha, ni descubrí fuente alguna cuando la busqué. En una pastelería cercana animábamos al estomago con algún pastel o bollo. Recuerdo, y no sé porqué, como Marcelino, gallego él, siempre pedía una especie de rosquilla bañada con huevo caramelizado, de nombre: "Vergara". ¡Qué insustancial resulta a veces la memoria!. Lo más significativo era como, a medida que pasábamos de curso, nuestros gustos alimenticios viraban hacia los bares cercanos donde unos suculentos bocadillos de anchoas, a peseta la unidad, reponían nuestras fuerzas para volver a las clases.
Después de sufrir algunos exámenes parciales, en los que inconscientemente reíamos y jaleábamos las bromas en alto de los más osados, llegaron las vacaciones de Navidad y fue entonces cuando Chiki quiso dar un paso más allá del puro compañerismo. Allí estuvo Pilar para impedírlo de cuajo. Nunca sabré si para bien o para mal.

Julio seguía aun en la escuela Naval, sus vacaciones comenzaban más tarde, cuando Pilar me llamó muy cariñosa para decirme: "Fíjate me ha llamado Chiki para pedir tu teléfono porque quería invitarte a esquiar. Le dije que no se lo ocurriera que tenías novio formal". Mi reacción fue de enfado: "¿por qué se lo has dicho?". Su respuesta: "Pero bueno, ¿tú no tienes novio?". Y contesté: "Sí, pero me apetecía verle". La que se enfadó entonces fue ella: "No puedo entenderte, yo creí que lo de Julio iba en serio". Pilar y mis compañeras del "PREU", como sólo fuimos nueve, vivieron intensamente los prolegómenos del noviazgo de aquella que iba para monja. No era de extrañar, mi amiga pensaba que si te decidías por uno ya no podía gustarte nadie más. De ahí su empeño con Marcelino. He de reconocer que esa fue también mi creencia hasta que apareció el susodicho. Por eso me sorprendió que revolucionara mis parámetros hasta ese extremo . El no me llamó y dijo a Pilar: "Eso se avisa antes".
Transcurridas las vacaciones Julio volvió a la Escuela y yo a la Facultad, con algo menos de apetencia que al principio. Una mañana, que hasta hoy permanecía aletargada entre esos recovecos de la memoria que de improviso alguien o algo desempolva, al llegar a clase encontré bajando por la escalera, a Chiki con Chelo Zabala. Me pidieron les acompañara a una óptica cercana para recoger unas gafas. Sin que ninguno de los dos lo propusiéramos nos encontramos, el medio sentado en un mostrador y yo de pie frente a él, mirándonos sin decir palabra.Ignoro que clase de reactivo o carga eléctrica provocó aquella chispa. No sé los minutos que pasaron, a Chelo estaban atendiéndola, pero sigo reconociendo esa forma de mirar, imantados, sin interferencias. Por extraño que parezca una fuerza superior, ajena a nosotros, intervino en aquel instante de abstracción y la sonora carcajada de los dos, transformó en simple vidrio roto lo que pudo ser frágil cristal de Murano. Por una absurda asociación de ideas, cuando escucho a Los Secretos (a los que mi hija me ha adicionado):"En un vidrio mojado escribí tu nombre...", es una mirada lo que me perturba.

Nunca comentamos su llamada a Pilar. Dejó de sentarse a mi lado y terminaron sus bromas. Pero disfrutando la ausencia de un profesor, el grupo reunido en la galería,
apareció Chiki con su inseparable guitarra y, sin dejar de mirarme, comenzó con una ranchera:" Ella quiso quedarse cuando vio mi tristeza... pero ya estaba escrito que aquella tarde... perdiera su amor". Todos le coreaban, nadie conocía el tema y Pilar no estaba presente. Yo me entristecí y en lugar de quedarme quise desaparecer aunque no sabía el modo.
El curso siguiente pregunté a sus paisanos por él (eran muchos los canarios que estudiaban Económicas en Madrid. La de San Bernardo era la única facultad existente de la licenciatura. Instituida en España desde el 1944 o 45). Me enteré por ellos que no regresó del archipiélago.

P.D.: estos han sido mis recuerdos actuales sobre este episodio. Al leer lo escrito en mis viejos cuadernos, la única corrección que he de hacer es la de que Chiki también cursó el segundo año en nuestra facultad. Pero ya apenas hablábamos, casi siempre por mi culpa ya que hacía todo lo posible por no encontrarme con su mirada. Debió quedarse en su tierra a partir del tercer curso. No vuelvo a mencionarle ni siquiera en el Paso de Ecuador.

04 mayo, 2007

CHIKI------II

Escalera en la actualidad
MIS DOS "PROFE" DE MATEMÁTICAS

Incorporarme a Económicas supuso para mí un esfuerzo considerable, sobre todo intelectual ya que, a partir del cuarto curso de Bachillerato, abandoné las Matemáticas por las que nunca tuve predilección alguna.Sin embargo, Latín y Griego ¡qué atrayentes!.
Mi padre intentó suplir esa carencia con unas clases particulares que en principio, recibía de mi hermano Goyo pero que no tardaría en sustituir por Jose Antonio Ercilla, amigo y compañero de ingeniería de Minas.Más tarde, éste pasaría a ser de la familia al casarse con mi prima Sara (la mujer más guapa de Madrid, según un camarero de Hontanares). El cambio de profesor fue propiciado por los gritos y amenazas del primero ante mi supina ignorancia. Jose Antonio, ¡qué paciencia!.

Debo confesar que nunca me arrepentí de estudiar esa carrera. No sólo porque gracias a mi padre pude terminarla, sino porque centró mi cabeza. Siempre la tuve algo volátil y dada a elucubraciones. No quiero pensar lo que hubiera hecho de mí la pura Filosofía. Sin duda, es algo más a agradecer a mi padre. Siempre mi padre, prestándome su apoyo en todas las ocasiones y de esa manera tan suya que, casi, casi, los méritos parecían propios. Una sóla vez me defraudó en la vida. Cuando al fín obtuve el título universitario le pedí me proporcionara algun trabajo, como había hecho con mis hermanas, y su respuesta me dejó atónita:

_Tienes muchos hijos y no puedes trabajar fuera de casa.

¿A qué entonces tanto empeño en que terminara la carrera?. Tardé años en comprenderlo. Exactamente al comprobar el estado mental, sin menospreciar a nadie, de las mujeres que no tuvieron la suerte de un padre como el mío. Su intención fundamental era que sus hijas no nos privásemos de ese desarrollo intelectual, que habría de servirnos para encarar la vida con parámetros diferentes a los habituales en el mundo femenino de la época. Lo de menos era el ejercicio profesional. A este respecto, evoco las críticas de algunos de mis compañeros (ridícula minoría). Su opinión era la de que nos casaríamos y no produciríamos a la sociedad ni lo equivalente, en términos económicos, al coste de un puesto universitario. Cuando miro a mis hijos tengo la certeza moral de haber demostrado lo erróneo de dicha teoría.
Aquella mañana de Octubre, Pilar Dobao (la "empollona" del colegio), a cuyo padre le sucedía algo parecido al nuestro respecto a los estudios femeninos (tenía él la única academia de preparación al ingreso de Ingeniería de Telecomunicación; habiendo engendrado únicamente cuatro hijas de privilegiado cerebro) y yo, apoyándonos mutuamente, enfrentamos con timidez la imponente puerta del antiguo caserón de San Bernardo.A mí me pareció que chirriaba, del conocimiento y saber acumulados tras ella.Atravesar aquel umbral y abrirse para nosotras un horizonte amplio y despejado fue suficiente para descargar algunos prejuicios y reserva, en parte obra de las monjas y en parte de la época que vivíamos. Ascender la interminable escalera que daba paso a las aulas suponía un buen ejercicio de humildad, al comparar nuestros tímidos pasos con las huellas ilustres, de alumnos y catedráticos, que nos precedieron: Ortega y Gasset, Sánchez Albornoz, Ridruejo, Fraga, Royo Marín, Fuentes Quintana..., sin duda impregnadas en la madera crujiente de escalones y aulas.

Generalmente las chicas, que éramos diez o doce redondeando al alza mientras los chicos parecían miriadas, solíamos instalarnos todas juntas en las dos primeras filas de los bancos corridos. A medida que perdíamos el miedo, ascendíamos escalones y no teníamos reparo en desperdigarnos entre los chicos Por si no fuera suficiente esta falta absoluta de paridad, existía la costumbre de que los veteranos pasaran revista a la cantidad y calidad del alumnado femenino, asomando sus impúdicas miradas por las puertas del aula. No tardamos en formar pandilla, de la que recuerdo vagamente algunos nombres: Maruja, Pilar, Mª Jesús...Gonzalo. Marcelino - gallego que trajo a Pilar por la calle de la amargura hasta que se casó con él- Chiki y alguno más.

03 marzo, 2007

CHIKI------I

El caserón de San Bernardo en la actualidad. Pero ya no es lugar del saber




La juventud de un ser humano
no se mide por los años
que tiene, sino por
la curiosidad que almacena
PANIKER


La historia de Chiki comenzó con mi entrada en la Universidad. Ya dije que fue corta, muy corta. Realmente mínima pero voy a dedicarla una mención porque sin haber llegado a nada pudo desbaratar un proyecto de vida.

Como no soy partidaria de falsas humildades no me importa reconocer que tuve muchos compañeros tras de mí. Ya se encargaba nuestro fiel bedel Justo de ponerme al día en este tema. Sin embargo y curiosamente, el único que me dejó huella fue el que se llamaba Fernando - no recuerdo su apellido - y al que todos apelábamos Chiki. Canario,alto, delgado, guapo y siempre alegre.

De las treinta alumnas de sexto curso de bachiller, del Real Colegio de Nuestra Señora de Loreto - O`Donnell 57 -, nueve cursamos el Preuniversitario (recién establecido en sustitución de Séptimo y Revalida). La única de Letras yo, con lo que disponía de un profesor de Latín y otro de Griego para mí sola. No era muy frecuente todavía que las mujeres estudiaran una carrera, A mis hermanas y a mí no nos quedó otro remedio ya que, como recuerda Mary Carmen, desde la cuna fuimos mentalizadas con la idea de que el final de los estudios culminaría con un título universitario. No había otra opción y ni siquiera lo preguntábamos. Mi inclinación apuntaba a Filosofía y Letras, lo más común junto con Farmacia entre las chicas. Pero mi padre con su buena cabeza dilucidó que, a causa de mi noviazgo, plantaría los estudios antes de tiempo y sólo con su ayuda podría terminarlos. Efectivamente su preclara razón una vez más dió en el clavo. Con media carrera aprobada contraje matrimonio y la otra media fuí rematándola entre hijo e hijo. Yendo él a San Fernando para explicarme algunas asignaturas y recomendándome eficazmente en otras. Tan eficaz que en una ocasión, estando embarazada de mi tercer hijo (Julito), debía examinarme de Derecho Fiscal en Barcelona. Trasladamos el expediente a esa facultad porque en Madrid tenía la cátedra Fuentes Quintana, gran amigo de mi padre pero que ya tuvo el gusto de aprobarme Hacienda Pública sin recomendación explícita,forzada únicamente por mi apellido. Fuentes (quién más adelante sería nombrado gobernador del Banco de España) era el segundo "hueso" de Económicas y a fin de no violentarle mi progenitor,en un rasgo de delicadeza, me matriculó en la facultad catalana para pasar el trago con un antiguo alumno suyo que ejercía por aquellas tierras. La noche anterior a mi desplazamiento una maligna diarrea me hizo temer por el embarazo por lo que no me decidí a emprender viaje alguno, con gran disgusto paterno. Dándose el caso que otra alumna de nombre parecido al mío pudo beneficiarse de la recomendación. Cuando el catedrático comunicó a mi padre la feliz noticia del aprobado, en mi casa de soltera se desencadenó una sonora tormenta.
Arrinconé el Derecho Fiscal hasta otro embarazo, el de mi hija Esther. Y con la inauguración de esta Facultad en Málaga conseguí aprobarlo. Celebramos la noticia con champán en San Fernando. Fue éste el final de mi carrera, lo mínimo que podía ofrecer a mi padre. Gracias a su empeño y su inasequible desaliento alcanzamos aquella meta, trazada por él desde mi más tierna infancia. Mi única aportación fue dejarme llevar. Eran esos tiempos maravillosos y certeros en que los hijos no cuestionábamos las decisiones paternas. Por ese convencimiento pleno de que la palabra padre nunca sería sinónimo de enemigo ya que su función, ¡faltaría más!, era la de protegernos, dirigirnos y guiarnos a buen puerto.

RECOMENDACIÓN



Desde enero este blog de Noray lo reservo para acontecimientos familiares y recuerdos. He creado uno nuevo con el nombre de "DE DENTRO", al que se puede llegar viendo mi perfil, y en el que escribiré los temas que correpondan a ese título, es decir: Patria, Dios, sentimientos y pensamientos con pretendida carga de profundidad.

20 enero, 2007

LA VIDA EN UNA MALETA II






Cumplo mi promesa de seguir buscando. Y ahora debo sincerarme, confieso que anhelo y no por mera curiosidad, toparme con algun nombre que nadie parece recordar aunque mencionan, cada vez que se habla de ella, la existencia de tres hombres en su no buscada soltería. Siempre me ha exasperado escuchar en boca de sus más cercanos: "¡que la tía tuvo tres pretendientes!". Y no ver en nadie interés alguno por personalizarlos. Observando que no es la discreción lo que les lleva a callar sino la más pura ignorancia o desentendimiento. La certeza bien comprobada de que en ese reducido grupo familiar, el lugar ocupado por Angelines siempre estuvo eclipsado por el de otra persona que acaparaba atenciones y dedicación absolutas. Cada uno de esos tres hombres la quiso y fueron correspondidos sucesivamente. Pero uno a uno perecieron. Uno de ellos por una tuberculosis galopante y los otros dos por enfermedades que desconozco. De lo que sí he tenido noticia es como con alguno andaba ya en preparativos avanzados de matrimonio y en sus relaciones con el tercero la tía cumplia ya los cincuenta años.
Al continuar con mi investigación descubro una estampa semejante a la del Fundador del Opus Dei, pero con otro rostro y una oración más breve. Leo: Alberto Capellán Zuazo. Averiguo por el Google que se encuentra en proceso de beatificación. Labrador y padre de ocho hijos.Natural de Santo domingo de la Calzada. ¡Un posible santo en la familia Capellán! (segundo apellido de la tía).¿Como nadie nos puso al tanto de semejante alegrìa?. Decido aparcarlo de momento hasta que encuentre lo que estoy buscando. Pero no hay más, mi desilusión es plena cuando abro un amarillento sobre que contiene unas cartas escritas en ese papel transparente para enviar por avión y, al ir a la firma, encuentro un nombre de hombre,sí, pero es Cipriano Bravo, O.P., religioso dominico. También la felicita con temás Navideños y hace referencia a su soledad: "Que en estos días, sienta en su soledad la compañía del que llena todo corazón". Otra tarjeta y otra referencia;ªQue El la acompañe en su soledad, sola pero no de Dios". Por lo que puedo intuir fue su director espiritual hasta que le destinaron a Manila. Esto debió ser otro gran dolor para Angelines, un nuevo desgarro ya que segun la trayectoria de su vida, adivino la fortaleza que de sus sabias e inspiradas palabras recibiría. Yo sé bien que cuando crees firmemente en El, percibes con toda claridad lo que hay detrás de una sotana y lo que escuchas aunque duela o no plazca es suficiente para levantarte y seguir.Mientras hago estas consideraciones y compruebo la no existencia ni atisbo de amores terrenales, encuentro en esas letras la explicación de su despegue de recuerdos. Sólo hay una, se ha deshecho de todo ( porque tuvo que tener cartas y fotos de los fallecidos) por el encuentro con una vocación religiosa que llega para jalonar una vida de desprendimientos involuntarios, que a todas luces son los más auténticos. Pero por lo que voy leyendo, ni siquiera eso le fue concedido. Debió suceder en aquel tiempo en que sufría agudas crisis de asma que le impedían llevar una vida normal.
LLegó al convento y no pudo entrar. dice el padre Bravo, en una carta fechada el 8 de Febrero de 1960 (curiosa coincidencia, mi arrebato por el convento fue el 11 de Febrero de 1960): "Me parece bien que hayas dado ese paso para seguir esa inspiración... . Es una prueba que hayas sido entretenida y humillada con dilaciones, suspensiones y contrariedades... . "Recobra la serenidad y espera. La respuesta vendrá a su tiempo. Que sigues atraida por el recogimiento del convento y llamas de nuevo a sus puertas, bien. Si te abren dale gracias a Jesús. Si no te abren no trates de entrar a la fuerza, que Dios está en todas partes y te puedes también santificar en el mundo, en el trabajo de la oficina, en el diario caminar por las calles de Madrid. Lo peor que puedes hacer es empeñarte en salirte con la tuya y caminar por el camino de tu gusto. sigue a Jesús, que donde quiera que vayas le tendrás que seguir con su cruz. Sin cruz y todo lo que representa la cruz, es imposible vivir". te bendice con bendición colmada...C. Bravo, O.P. (Orden de Predicadores).
Quiero que se entienda mi intención al revelar esto. No es un asalto a su intimidad sino el deseo de elevar a los altares de la familia (los de la Iglesia son más complicados) a esta persona que a mí y a mis hijos nos quiso desde el primer momento, sin tener que hacer méritos para ello y sin pedir nada a cambio.

AL DESPEDIRME DE TÍ

Tengo la certeza de que tanto sufrimiento y tantas lágrimas vertidas sin aspavientos y en lo oculto, tienen ya que haber sido enjugadas con un fínisimo pañuelo de Amor, así como recompensada y con ganancia esa sonrisa dulce y serena que siempre tuvo para todos. Y añado que leyendo estas líneas, no me importa decirlo, estoy sufriendo con ella y llorando con ella.

Siento, tía querida, no haber podido participar más en tu vida. Sobre todo en aquella época de mis primeros años de matrimonio, cuando el destino de Julio nos arraigó en San Fernando. Y cuando tu hermana Pilar, casada con Pepe Figueroa un mes más tarde que nosotros, decidió que tenías que abandonar su casa de Jorge Juan porque su marido deseaba contratar un mayordomo por lo que necesitaban tu habitación. Ni siquiera puedo imaginar tu dolor ante ese quebranto de equilibrio personal. Tener que iniciar una vida fuera del grupo familiar que formábais desde que falleció su primer esposo. Recuerdo esto porque tu misma en nuestra casa Noray, esos pocos días del verano 2002, me lo confiaste aun temblorosa. Es verdad que te ayudaron a adquirir la vivienda donde concluyó tu existencia pero ¿quién rompería el silencio de las nuevas paredes?. Acostumbrada como estabas a una sonora convivencia de hermana y sobrinos. ¿Quién acortaría la distancia entre el Paseo de Extremadura y el cálido barrio de Salamanca?. Sin duda el convento, que ese mismo año tiraba de tí, hubiese sido un cobijo caluroso. Pero hasta eso te fue negado porque Dios no quiere ser el último refugio. Sólo puedo entender tu vida y tu sonrisa al amparo de esa intimidad que, sin convento, disfrutaste con El. Y de la que estoy segura, con una seguridad de la que carezco para mí, hoy y eternamente, gozas en plenitud.
Por eso, tía Angelines, cierro esta deliciosa maleta que conservaré siempre como la más preciada herencia y que algun día también legaré a mis hijos. En ella espero ser capaz de resguardar, como tú, retazos de mi propia vida.

14 enero, 2007

LA VIDA EN UNA MALETA I




Ayer terminamos con la recogida de la casa de tía Angelines y son tantas las conversaciones que, a través de sus cosas, he seguido escuchando que no puedo guardarlas sólo para mí.
Muchos hemos dicho que estaba muy sola, pero esa pequeña casa me ha descubierto la verdad o un fragmento de esa verdad. Sus paredes personalizadas con cuadros pintados por la mano de su cuñado. con la salvedad de un descolorido jarrón de flores que fue al contenedor porque carecía de firma y a nadie decía nada. Esquinando las pinturas del año1908, para iluminarlas, fotos incrustadas entre el marco y las telas. Fotos que hablaban de su no soledad. Testimonios de bodas de sobrinos-nietos, de momentos estelares de algunos de ellos, de nacimientos de bisnietos, ensobrinados también. Presidiendo los escasos metros de su salón-dormitorio, el retrato añejo y señorial de su madre (la santa como la denominan, santa que se hizo al socaire de los arrebatos de su esposo). Fotos vivas que he ido recogiendo con amor porque sé fueron compañía viva para ella. Capas de polvo, como si de papel celofan se tratase, envolvían todo, no por su descuido sino por nuestro retraso en abordar semejante trabajo. Ropas por doquier, en armarios, maletas, percheros y lo más acerante para el corazón, aquel traje de chaqueta que vistió sus últimas horas reposando, como en espera, en el respaldo de una butaca ya medio raida. Y explicando sin duda, la postrera secuencia de sus días.
¿Cómo fue?. Nadie lo sabe con certeza. Se marchó sin dar señales de que se iba. Todo conjeturas a cerca de su final. Un martes atardecido, 18 de diciembre, regresaba de su fin de semana en casa de la única sobrina carnal que ya le quedaba, puesto que yo simplemente soy la mujer de su sobrino. La vecina, puerta con puerta, escuchó una melodía en su receptor pero hasta el jueves de mañana nadie supo de ella. La encontraron muerta, en el sofa - cama, con bata y camisón. Fría, fría de dos días. Cuando alguién querido se va de esta manera inquietud, ansia de saber y dolor de omisión perforan lentamente ese lugar hondo de sentimientos y sensaciones. ¿Como lograr la calma?. ¿Encontrar una simple señal entre lo suyo?. Con esa intención alargué mi mano hacia la maleta beige con rayas marrones, que mi hija bajó de uno de los altillos, y hoy con temblor y devoción, al abrigo de mi conciencia, voy a entrar en su interior para conversar quedamente, como otras veces, con la hermana de mi suegra. Más bien a escucharla, como ella siempre me decía: "Tú si que sabes escuchar".

La maleta es pequeña. Antigua, parece de cartón, y casualmente, en las compras de Reyes, pude comprobar como han vuelto a ser objeto de moda en tiendas de prestigio. Supongo que sublimadas en algo más que en el excesivo precio. El asa de cuero se desprende al contacto con mi acelerada mano y sus cierres oxidados chirrian como si les doliera retroceder en el tiempo. La primera capa, libros espirituales de reducido tamaño en hojas y letras: San Juan de la Cruz, Santa Teresa, la Sagrada Biblia, la Imitación de Cristo (también conocido como Kempís) y otros desconocidos para mí pero bien vapuleados por mi tía. Más rosarios, de todas clases como los que ya fueron saliendo de cajones y armarios... . Cuotas y subidas de cuota de la Mutualidad del Trabajo, recibos del 1989. Un sobre con la leyenda de beneficiarios y en cuyo interior nombra como tal a su hermana o sobrinos, si esta falleciere. Sigo inquieta leyendo cada papel que pasa por mis manos con la esperanza de descubrir un atisbo de felicidad personal. Muchas postales de las mismas amigas que se repiten en felicitaciones de Navidad. Gloria, Concha, Adelaida, Alicia.... Algunas fotos de las mismas. Todas la quieren, su simpatía, su cariño, su sencillez resaltan en aquellas dedicatorias. Otras son familiares de sobrinos, sobrinos-nietos. Y muchos retratos con esa pátina de antiguedad que tanto me atrae.

Querida tía ¡Por qué no dejaste para mi algún indicio de lo que busco?. De todas formas no pienso cejar en mi empeño. Seguiré otro día, seguiré buscando.

17 diciembre, 2006

FINAL DE UN AÑO------2006





El acontecimiento más importante de este año, para mi familia, ha sido el enlace matrimonial de la menor de mis diez hijos. Recibió el Sacramento en la capilla del colegio del Pilar. Derecho adquirido por ser su padre antiguo alumno del mismo; lo que no quiere decir nada, ya que de él también salieron numerosos y destacados políticos, incluso ministros, de no muy buena catadura, es decir, sociatas, agnósticos y revolucionarios. No pretendo relatar su boda porque, a mi juicio, todas guardan una cierta semejanza y sólo se diferencian por el valor intrínsico propio de cada familia. Con la salvedad claro está, de una mayor o menor ostententación que no incide, por supuesto, en la felicidad de ninguna pareja.

Mi propósito al mencionar este feliz suceso unicamente es el de despedir, con el año 2006,mi concluida función materna. Sé bien que ha de persistir hasta el fin de mis días, incluso aún más allá donde, con ansiedad espero, me salga mejor que en este plano terrenal tan repleto de carencias por mi parte. Pero en adelante todo será mucho más fácil y reconfortante. Yo estoy fuera y nadie se ve obligado a obedecerme ( tampoco es que hasta ahora lo hicieran en exceso), con lo que ese complejo binomio madre-hijos se ha de resolver de forma mucho más amable y llevadera para todos. Es un alivio descubrir que su felicidad no depende de una ecuación de dos incognitas que se resuelve con lo que a mí me parezca bien o mal. Son ellos los que eligen, yo sólo observo y no estoy obligada a aprobar o desaprobar. No quiero decir con esto que me desentienda, eso nunca, el amor y el dolor siguen vivos en mi corazón. Incluso me atrevo a decir que, a medida que avanzo en la vida,esos dos inseparables sentimientos hacia ellos y hacia el resto del mundo.se han adueñado de todo mi existir.
He alcanzado la última fase de aquella oración que ignoro a quien pertenece y que mi hermana bordó a punto de cruz para mí:

Señor:
Concedeme vida para ver crecer a mis hijos.
Paciencia y Sabiduría para enseñarles.
Amor para guardarlos hasta su destino.
Valor para aceptar lo que ellos elijan.

Valor, Señor, valor para un ¡Feliz año 2007!

PD/ El paisaje es el cuadro, Crepúsculo en Venecia, de Monet, que mi hija pidió a su padre como regalo de boda; una copia, ¡se entiende!.

25 noviembre, 2006

EPÍLOGO a "UN AMIGO COMO AQUEL"


http://es.youtube.com/watch?v=23iGLfIEzoc


Cuando regresamos a Madrid, pasados quince años, quise enfrentar ese dolor enquistado.Decidí visitar a Carmen su querida madre. Y hablando con ella, pude comprobar como su pena se aliviaba a medida que me relataba los últimos días del hijo.








Reanudó la vida con sus padres y poco a poco parecía que su destino tomaba mejores derroteros. Se transformó en su inseparable acompañante. Con ella recuperó la Misa e incluso, unos días antes del trágico accidente, accediendo a la súplica materna se hincó de rodillas ante un confesionario y recibió la abandonada Comunión. ¿Presagio?.





Su coche recién comprado, que la imaginación y el recuerdo de las noches en nuestro balcón pintán de rojo, terminó sus días y los de mi amigo contra un enorme camión. Sin que nadie pudiera discernir culpabilidades.


Incapaz soy de transcribir la emoción y el sobresalto que me ocasionaron aquellas palabras de Carmen. Desvelaron para mí el final de una auténtica amistad. Pensé y continuo pensando en esa misericordia de un Padre que sale al encuentro de sus hijos alejados, para atraerlos a su lado antes de la última partida. Y continué rezando el Avemaría, pactada entre los dos. durante muchos años más. No recuerdo cuando la abandoné. Quizás, cuando empecé a sentir la necesidad de que fuese él quien rezara por mí.


Muchas hojas de calendario y de árboles a mi alrededor, desde que ocurrieron estos hechos y sin embargo, aun me entretengo en imaginar que, apoyado en una barandilla celestial, Julio sigue manteniendo conmigo esa amistad que nunca debió quebrarse. Continua siendo mi amigo, el primero que tuve y al que hoy relataría historias bien dispares a las de aquella inocente colegiala. De todas formas, ¡necia de mí! que, totalmente ensimismada en mis primeras experiencias amorosas, no supe comprender que lo que comenzó como una verdadera amistad con aquellas confidencias nocturnas se transformaría, sin yo quererlo, en algo que trastornaría su vida, ocasionándole un dolor que con toda mi alma hubiese deseado evitarle.





Y de qué manera necesitaría ahora un balcón a la calle O'Donnell desierta, en una noche llena de estrellas y un amigo cómo aquel que me devolviera la identidad de mis quince años.

24 noviembre, 2006

UN AMIGO COMO AQUEL --- II


El balcón de la amistad
poco antes de ser dinamitado


El balcón del Director quedaba separado del nuestro por una simple barandilla . Cada noche yo, que venía de aquel interior de Jorge Juan sin horizonte alguno, me dejaba seducir por ese gran misterio del silencio nocturno que palpitaba en la calle O`Donnell, años cincuenta, por donde no circulaban coches y sí rutilantes estrellas. A poco de iniciar aquella costumbre, Julio, el que sería mi gran amigo, comenzó también a salir al balcón y, apoyados en tan frágil soporte ferroso, fuimos fraguando una amistad sincera. Amistad que por mi parte nunca hubiera roto.
Largas y del todo desiguales eran nuestras conversaciones. Mientras yo sólo podía contarle nimiedades de colegiala: compañeras, monjas, malas notas... , él, mayor en experiecia y años, me relataba sus aventuras amorosas. Siendo más bien feo y más bien bajo, estaba dotado de una simpatía y alegría contagiosas que le beneficiaban, de manera patente, con las chicas (hoy léxicamente igual a tías). Sus andanzas no dejaban de escandalizarme pero al mismo tiempo, impaciente aguardaba sus confidencias. Con el afán de convertirle un día, trascendental en nuestra relación de balcón a balcón, le propuse me acompañara el domingo a Misa. Ya no cumplía con ese precepto desde tiempo atrás y fue su respuesta, retardada y sincera:
_. Cómo lo siento, precisamente este fin de semana voy a la sierra con esa medio novia de la que te he hablado. Y creo lo pasaré a lo grande.
Mi reacción airada: _. ¿Sabes lo que te digo?, voy a rezar para que se te estropee tan grandioso plan,
LLegó el domingo y con él la grata sorpresa de encontrarle en la iglesia muy sonriente. ._¿Qué haces aquí?. Y su respuesta arrancó de mí una silenciosa carcajada: _Se nota que cumpliste tu promesa de rezar. Nada más llegar a la sierra mi acompañante resbaló, se rompió una pierna y tuvimos que regresar inmediatamente a Madrid.
Pasado el tiempo, calculo unos dos años, decidió prepararse para militar en un internado. Nuestra despedida fue una promesa mutua: rezaríamos cada noche un Avemería uno por el otro. Por mi parte lo cumplí mucho más allá de su trágica muerte.
Coincidiendo con la ausencia de mi amigo Julio, conocí al segundo Julio de mi vida que de inmediato pasó a convertirse en el primero. Polo opuesto en todo al ausente, caí como cae el fruto rojo del guindo y las hojas amarillas del otoño. No volví al balcón, ni a encontrarme a solas con Julio. Hasta aquel día de Reyes y de mi primer "guateque", recien cumplidos los diecisiete.
Por el Paseo de Ronda de los altos árboles que desapareció, como la mayoría de los lugares queridos de mi adolescencia, para transformarse en el Doctor Esquerdo de las sirenas, atascos y topetazos,caminaba con mis hermanos y el grupo de amigos cuando Julio,que disfrutaba de sus vacaciones navideñas, me apartó ligeramente del resto para contarme lo que había sido su vida durante los meses que llevábamos sin vernos: esfuerzos de superación personal, ilusiones y proyectos de futuro comenzaban a ser una meta para él que nunca tuvo otra preocupación que la de un atolondrado presente. Sus ojos brillaban y yo me sentía feliz de participar en el gran cambio de mi amigo. Sin embargo, el cariz que fueron tomando sus palabras sembró en mí una inquietud creciente.
._¿Te das cuenta?, ya voy a tener algo que ofrecer a la que sea mi mujer. En ese instante, por su entonación y su mirada,intuí lo que vendría después. Mi corazón destrozado, no tanto como el suyo cuando concluyó confesando que todo aquello lo estaba haciendo sólo por mí. Enamorada ya de otro Julio, ¡qué dolorosa mi respuesta!, para él y para mí. LLoraba con el rostro enrojecido. Para suavizar la situación formulé una estúpida pregunta: ._ ¿Por qué no me lo dijiste antes?. Truncada su voz, escuché una agria respuesta: ¿Cómo podía yo, con lo desastre que era, decir a Goyo que quería salir con su hija?. Qué pena sentí y que pena siento al recordarlo. Julio tenía una gran capacidad de reacción y, mientras recomponía su desencajado rostro y sus lágrimas retornaban al lagrimal, comprendí que no tardaría en torcer su rumbo. Nada más llegar al lugar donde se celebraría el "guateque", fueron confirmados mis temores. Se emparejó con la más liberal de mis amigas dándose, como decíamos, "el lote" con ella sin el menor recato.
Abandonó sus estudios y no tardó en emigrar a Londres. Trabajó y se casó con una inglesa. Tuvieron un hijo pero Julio bebía en exceso y no tardaron en divorciarse. A penas tuve noticias suyas. Yo inicié mi vida de casada en otra ciudad. Nuestras familias se distanciaron en amistad y domicilio. Por amigos comunes pude enterarme de algunos sucesos de aquellos vecinos que tanto signuficaron para nosotros, al menos para mí ,y a los que quise de verdad con ingenuidad quinceañera. Con suma tristeza conocí, a destiempo y en la lejanía de nuestro destino gaditano que Julio, mi amigo, había muerto tragicamente en accidente de automóvil.

19 noviembre, 2006

Paloma

Paloma a la derecha


Hay personas que pasan por la vida como de puntillas, sin hacer ruido pero que dejan un poso imposible de obviar. He conocido personalmente a algunas y la más reciente a penas hace un mes que nos dejó. Las heridas que su marcha ha abierto en quienes la conocimos están aún
demasiado sangrantes para hablar de ellas, por eso sólo quiero esbozar un recuerdo de esta amiga, que lo era de todo el que tenía algún trato con ella, por mínimo que fuera. Nadie pasaba a su lado sin llevarse algo de Paloma, quizás por eso, su vida se gastó tan pronto. Treinta y siete años de entrega a los demás, de sinceridad consigo misma y con todos, de decir lo que ella sentía que tenía que decir a cada uno, sin paliativos pero a la vez sin agravios, son suficientes para en este mundo, de hipocresias e intereses personales, zanjar padecimientos y comenzar una nueva Vida.
La muerte no acaba con el amor y lo derramó tan a raudales mientra estuvo con nosotros que justo es, ese mismo amor revierta ahora en ella. La realidad no deja de ser cruda, se ha ido por una enfermedad cruel que galopa más aprisa en un cuerpo joven, mas su presencia se percibe, de manera palpable, en este aire de utoño que ventea los días madrileños y en las gotas sonoras y pesadas que cayeron sin tregua el día que la dijimos adiós.
Lo dio todo con una sonrisa y poco supimos de sus sufrimientos porque nunca quiso dejar caer esa carga sobre otros hombros que no fueran los suyos. Aun así pensamos que fue feliz, porque la felicidad es tanto una elección del intelecto, como un acto de la voluntad. La felicidad no está sujeta, como normalmente se piensa, a agentes externos (esto tengo, esto me dan o esto me hacen los demás) sino que es el resultado de una aceptación interna, que no resignación. Querer ser feliz

No podemos saber que sensaciones revoloteaban por la cabeza de Paloma cuando, al hacer los preparativos para su último imgreso en la clínica, dijo a su madre como una salida más de las suyas: "Parece que estemos preparando todo para el Cielo". Estas palabras tienen un gran valor tetimonial porque fueron pronunciadas por una persona que nunca alardeó de religiosidad.Tu ausencia, Paloma, siempre será presencia para nosotros

16 noviembre, 2006

Fotos en Noray-----Agosto 2006



Raquel, Julio hijo, Ines y Julio padre





Sara,mi nuera Ines,Esther,su marido Gonzalo y Tamara
UN 5 DE AGOSTO RELAJANTE


JUEGOS EN EL AGUA

NIETO INGLÉS DEL ATLETI

11 noviembre, 2006

UN AMIGO COMO AQUEL - I

La Familia en O`Donnell

La bici de Ana----
El mejor amigo que he tenido también se llamaba Julio. Debía andar yo por los quince años cuando le conocí.
Por entonces abandonamos nuestra pequeña casa de la calle Jorge Juan, que se transformaría en la prestigiosa academia de mi padre. Por la Universidad Central no tardaría en circular un trucado refrán. "El muerto al hollo y el vivo al Goyo". Goyo era mi padre y el hollo los suspensos que repartía Castañeda en Teoría Económica. La nueva vivienda, luminosa y espaciosa, estaba situada en O^Donnell 52. En ese lugar comenzó para nosotros una nueva existencia, a pesar de las lágrimas de mi madre por aquellas cuatro paredes que fueron su hogar, desde que finalizó la contienda del 36. Nuestros juegos dejaron la plena calle, donde jugábamos los niños de la posguerra; unos con otros ajenos al rencor y las tristezas. Un hermoso patio nos aguardaba con árboles, arbustos y lilas, muchas lilas cuyo aroma en primavera, por las ventanas abiertas de la casa todo lo invadía. Contra uno de aquellos árboles, situado al centro, finalizó para mí el aprendizaje del pedaleo bajo la batuta del primogénito de la familia. Debió de ser éste el único proyecto no conseguido por mi hermano a lo largo de su exitosa vida. La bicicleta era aquella que mi hermana menor obtuvo al módico precio de sentarse cada mañana al borde de la bañera, mientras mi padre se afeitaba: "Quiero una bici, quiero una bici"
La causa de esta mudanza fue el nombramiento de mi padre como Interventor del Instituto de Puericultura e Inclusa de Madrid. Con el cargo le fue otorgada la vivienda. El edificio hoy dinamitado, bien porque ya no se abandonan niños en la Inclusa ( se dejan sin más en cualquier parte o lo que es más triste y cruel se abortan) o bien por ese afan incontenible que seduce a los alcaldes de remozar nuestra localidad, constaba de tres plantas. En la tercera habitaban los dos capellanes del Centro. Y en la segunda, las Hermanas de la caridad o Hijas de San Vicente Paul ( recientemente galardonadas con el premio Príncipe de Asturias) se dedicaban a enseñar canto, solfeo y piano a aquellas alumnas mejor dotadas para este arte. En el segundo piso, en la puerta junto a la nuestra, vivía el Director con su entrañable familia. Su mujer Carmen, afable y cariñosa nos presentó a sus tres hijos varones y enseguida congeniamos con ellos: Luis, altísimo, rubísimo y guapísimo. Julio alegre, simpático y juerguista por naturaleza y el más pequeño, Ignacio, parecido al mayor pero no tan´"ísimo".
Comencé, por entonces, a experimentar aquello de :"Me gusta un chico". Hoy las expresiones al respecto, son bastante más crudas y ajustadas a la realidad. Cuando me cruzaba con él por las escaleras o en la puerta de casa, ¡qué desconocida forma de latir mi corazón!. Desgraciadamente para mí, Luis, tenía novia formal con la que contraería matrimonio varios años antes que yo. Pero ¡cómo le sentaba el uniforme de la Milicia Universitaria!. Con esa visión me conformaba. Me enseñó el himno de la Academia de Infanteria. Mi preferida, como no, de las marchas militares: "De ardor guerrero, vibren nuestras voces. Y de amor patrio, henchido el corazón..." . No estoy segura si el ardor que sentía era propiamente guerrero. Algunas veces, cuando me encontraba en el portal, colocaba sobre mi cabeza su gorra y decía: "A sus órdenes, mi sargenta". Estaba claro que para él yo sólo era una cría.
¡Maravillosos quince años!. Rondaban mi cabeza problemas vocacionales y, a pesar de los amigos de mis hermanos, los chicos me traían sin cuidado. Por eso Luis fue una auténtica revolución interior. Y llegado este momento quiero hacer una revelación trascendental: gustar, lo que se dice gustar, unicamente tres en mi vida, Luis, Julio II que sería mi marido y un compañero de carrera de nombre Fernando, moreno, canario alto, guapo y siempre riente. Una amiga y compañera se encargó de auyentarle con una frase tan anodina como la sigiente: "No la llames que tiene novio formal". Quizás escriba de él algun día aunque su historia fue mínima.
CONTINUARÁ...

03 noviembre, 2006

INTERVALO


ANOCHECER EN NORAY






Las vacaciones y algunos problemas técnicos han impedido mi comunicación contigo, Noray.

¡Vacaciones!, eso dicen, aunque sea la época más trabajada para las que, a los ojos de la sociedad, no trabajamos. Y lo digo sin acritud. Borra, borra… Estas palabras me recuerdan a aquel que las hizo famosas. ¿Memorizas?. Claro que él no pronunciaba la d final. Atributo éste privativo de los que en la actualidad pertenecen a ese engendro político, conocido como Realidad Nacional. Para más datos, precursor del que se define como el del Talante.
Mis días de verano siempre se desarrollan en el mismo lugar, en la casa de campo que también bauticé con este nombre: Noray. Allí, entre los montes de Guadalajara, acuden amorosamente, como a la madriguera, los hijos desperdigados por los fríos del invierno. Hijos con hijos, claro. Para cualquier madre de familia numerosa, volver a sentir la casa llena supone una renovación; juventud y dicha nuevas. Pero sólo los pájaros y yo somos dueños absolutos de las amanecidas, que escribo en femenino por aquello de los grandes y aparentes logros de este siglo.
Un propósito escondí este año en las maletas, no en las de la ropa sino en la de los libros. , la firme decisión de expugnar (cómo decía mi madre, cuando con la interna de turno, empleaban sus horas seleccionando las legumbres de la posguerra. Es una imagen que enlazo siempre con mi primera infancia) entre algunos de los recortes de periódicos coleccionados; de manera personal que no guarda relación alguna con los más destacados o representativos de la vida nacional ni internacional. Pero son los míos y, con todo respeto a los derechos de autor, más de mi propiedad que la mente o la mano que los transcribió al papel.
Cuando las golondrinas, que este año decidieron establecer su nido entre las persianas de bambú que sombrean el porche, dejaron su impronta blanquecina sobre los papeles que la noche anterior abandoné en la mesa de los desayunos, descubrí que ellas caprichosamente habían elegido por mí.
¡Y qué acierto!. Miguel de Unamuno, pensador y creador de vidas intensas y controvertidas; de esas que se empeñan en una lucha incesante contra el peor enemigo que puede tenerse: uno mismo. En el artículo a que me refiero, publicado en el suplemento Alfa y Omega (17-7-2003) encontré una imagen del escritor que, vergonzosamente, confieso desconocía.
Su título: País, paisaje y paisanaje. Extraído del periódico AHORA, ( 22 de Agosto de 1933). Posteriormente pasaría a formar parte de su libro: PAISAJES DEL ALMA.

…..Soy español, español de nacimiento. De educación, de cuerpo, de espíritu, de lengua y hasta de profesión y oficio…
¡Fantástica definición para tan eminente e incomprendido vasco!.


Esa mano tendida al mar poniente que es la tierra de España… Y sobre ella, sobre esa mano, la palma azul de la mano de Dios, el cielo natural…Y esa mano ¿pide u ofrece?...

…Les conozco a esos pobres diablos…Querían convencerse de que eran una especie de arios, de una raza superior y aristocrática. Conozco a más de uno que, en su falta de conocimiento de la lengua diferencial del país nativo, estropeaba adrede la lengua integral del país histórico, de esa patria común que nos sustenta entre Mediterráneo, Atlántico y Cantábrico, a todos los españoles….

Y luego decir que se les oprime, que se les desprecia, que se les veja. Y falsificar la historia y calumniar. Y dar gritos los que no pueden dar palabras…
Lo que no pudo saber Unamuno en el año 33, es como esos mismos seguirían enredando y matando hasta conseguir que un gobierno, de esa España que el amaba con pasión, les tendiera una mano llena de concesiones, privilegios y desprecio a sus propias víctimas.

…¿A dónde ha venido a parar la contemplación de la mano de tierra que es España!.. Mano que cogió a América y lengua que le habló en su lengua. Y, desde ambos, otra mano le enseñó su misión, su historia. Por encima de regimenes.

No me importa reconocerlo ese día de verano, cuando las golondrinas, antes de emigrar, marcaron este artículo entre muchos de mi colección, lloré en solitario y en abundancia por esta España que, como Unamuno, siento es mi profesión y oficio.

20 mayo, 2006

NORAY


¡Noray!. Siempre me ha fascinado este elemento portuario, firme y rudimentario que sirve de amarre a los barcos y que la tecnología avanzada de nuestros día no ha sido capaz aún de jubilar.
¡España de mis amores!, quién pudiera encontrar el más firme noray donde amarrar la indivisible unidad de nuestra Patria.

Cuando niña, mi padre me llevaba de su mano, cada 1 de Abril,
a presenciar aquellos desfiles inolvidables, de primaveras que volvían a reir en rojo y gualda; como los colores de la Bandera que todos, todos veneraban y vitoreaban.
No queremos estar anclados en el pasado pero cuando vemos lo que tratan de hacerte,Patria nuestra, sentimos la añoranza de aquella seguridad de un territorio común a todos los españoles,. regido por leyes justas que respeten la Ley Natural, inscrita por Dios en lo más hondo del alma humana.

La lengua española,la misma que navegó en las naves de Colón para ser aprendida, más que ninguna otra, por las bocas de un Nuevo Mundo, debe a su gran forjador, Nebrija, estas palabras:

"Los miembros y pedazos de España que estaban por muchas partes derramados se redujeron y ajuntaron en un cuerpo y unidad de reino. La forma y trabazón del cual así está ordenada que muchos siglos, injuria y tiempos no la podrán romper ni desatar".
Escribió esto Nebrija poco después de la reconquista de Granada. Precisamente cuando finalizó el peligro musulman no sólo para España sino también para el resto de Europa.

¡Qué extraño tu destino, España!, parece que algunos quieren hacernos retroceder siglos y olvidar lo que tanta lucha y sangre costó a nuestros antepasados. ¿En qué manos te hemos abandonado que no tiemblan, al injuriar una Constitución y desmembrar esa unidad que hizo de tí un Imperio donde no se ponía el sol?.
Pero hay esperanza, ya empezamos a oir muchos ¡Viva España!, aunque sólo sea en Internet

el sentimiento de Dios


"Lo malo de la vejez es, que se es jóven"
El retrato de Dorian Gray
Al cabo de los años he reflexionado con calma a cerca del sentimiento de Dios. Las conclusiones a las que voy llegando, inacabables por supuesto, son: por un lado, la gratuidad y por otro, la donación personal e intransferible;algo que no todos pueden experimentar.
Estas consideraciones vienen a dar al traste con mis suposiciones anteriores, cuando achacaba la ausencia de esa certera percepción divina, a una culpabilidad personal. Cuando hablo de la ausencia de sentimiento, no me estoy refiriendo a periodos de crisis, más o menos largos, de sequedad espiritual. Pasar tales crisis, supone ya un sentimiento de Dios, en el que estas llorando su ausencia.
Debo reconocer que la mayoría de los enfrentamientos con algunos de mis hijos han sido culpa mía, por deducir, erróneamente, que el hecho de no compartir mis ideas lo originaba un mal comportamiento o su propia indiferencia.
Un principio de madurez me lleva hoy a confesar mi equivocación.
Dios da lo que quiere, a quien quiere y en la medida y manera que quiere. Sin que esto suponga ningún grado de preferencia, ni diferencia de clases,ni de amor. Simplemente, en su infinitud, reparte sus dones según sus deseos. Por eso, a la hora de rendir cuentas, a la hora de la Justicia, será la gran sorpresa porque también recogerá resultados según sus deseos.
Es este un don que no depende, ni siquiera, de nuestra correspondencia. Puede que ella influya en el aumento o disminución de ese conocimiento de Dios. Pero inicialmente lo posees o no por pura decisión divina. Es una gracia y al mismo tiempo una carga porque te impide hasta pensar en hacer algo gustoso que contrarie ese hondo sentimiento que, sin tú solicitarlo, llevas dentro de tí. Por otro lado, el hecho de poseer esa intuitiva percepción de Dios, ni siquiera es garantía de salvación.
Cuando hablo de sentimiento, no me refiero a un sentir sensiblemente, sino al conocimiento de una realidad palpable, incoada en el fondo del alma y del vivir que tu llamas Dios y que es Dios.
Admito que puedo estar equivocada, nadie me ha confirmado que lo que ahora pienso a cerca de esto sea la verdad, Simplemente lo he deducido por mi propia experiencia y por detectarlo, a lo largo de la vida, en otras personas.
Y, para terminar esta disertación filosofo - teológica, quiero añadir que, sobre todo, es una Gracia. No hay nada comparable a esa certeza de que,pase lo que pase, estés donde estés, te digan lo que te digan, te hagan lo que te hagan e incluso, hagas tú lo que hagas esa Presencia, aunque te rodee la soledad, nunca te deja sola.

18 marzo, 2006

Cuadernos



He estado buceando en los cajones del tiempo y he vuelto a tropezar con los cuadernos de la infancia y de la juventud. Ellos siempre han estado ahí, en la espina dorsal de mi vida. Sin embargo yo no sabía cuando comencé a escribir, cuaderno tras cuaderno, que me aferraría a ellos como el náufrago a la tabla.

La única intención, que por entonces guiaba mi mano a tomar lo que a ella llegaba: lápiz, bolígrafo o pluma, era la de dejar constancia de lo que estaba viviendo; no porque fuera muy excepcional, que para mí sí lo era, sino porque entre la escritura y mi yo más existencial, siempre ha existido una atracción tan irremediable, un entendimiento tan perfecto que era a la vez necesidad y exigencia. Si no escribía lo que me estaba sucediendo, si no lo retenía en un fragmento de papel, lo vivido desaparecía de mi propia existencia.
Y ¿ahora?. ¿Por qué vuelvo a ellos?. ¿Qué estoy buscando?. Cada página que pasa por mi retina me traslada al momento exacto en que fue plasmada. Lo veo, lo vuelvo a vivir. Me reconozco más y mejor que en la que, no puedo negarlo,permanece viva en este nuevo siglo. Desconozco la bondad o maldad de este hecho. Simplemente, en el recodo de mi actual deambular, he escuchado una llamada y sucumbido a ella. He vuelto a escribir, o mejor dicho a copiar, para que no desaparezca de mí la vida, sin haberla vivido.

23 febrero, 2006

Una sóla España


Juán Luís Calleja y González-Camino escribió en el diario ABC, el 6 de Enero de 1966, algo tan grandioso que no quiero desaparezca entre los recortes de periódicos almacenados a lo largo de mi vida. Por este motivo me decido, en una noche de desvelo,angustia y temor por los derroteros a que estan conduciendo a nuestra Patria, a transcribirlo porque a pesar de los años transcurridos, es una auténtica profesión de fe y esperanza que todos deberíamos proclamar. al menos quienes creemos en la España que habita en nuestro corazón y que se haya a mil años luz de la que nos estan vendiendo los políticos, tanto del PSOE como del PP.
Y mientras escribo esto me percato de la fecha de hoy:23 de Febrero. todos los canales de televisión emiten, alrededor de este día, alguna efemérides de aquel frustrado golpe de estado que se ha llamado de Tejero, equivocadamente pues este honorable guardia civil no fue quién lo delinió sino sólo el brazo firme y leal que buscaron para iniciarlo y cargar con las consecuencias si aquel fracasaba. Me complace saber que es hoy cuando he tomado la decisión de copiar esta bella oración patriótica, en Democracia sí pero mal dirigida.



"Creo en una sóla España, Madre fecunda, creadora del cielo limpio y la tierra varia, y de todas las Américas de América.Y en un sólo pueblo español, primogénito de todos los hijos de España, nacido de la Madre antes de todos los descubrimientos. Pueblo de pueblos, nación de naciones, verdadero reino de los reinos verdaderos. Engendrado y hecho, consustancial al Mare Nostrum, por el cual fueron hechas Grecia y Roma: cuyas aguas y por nosotros y por nuestra civilización, nos enviaron el Derecho. Y la Cruz. Y, por obra del apóstol Santiago, la Cruz encarnó en Iberia, pagana. Y se hizo España. Y corrieron los tiempos. Y, por nuestras culpas, España fue crucificada, padeció bajo el poder de la media luna y fue sepultada. Y resucitó al octavo siglo según las crónicas. Y subió a las cumbres donde estuvo sentada a la diestra de la gloria. Y, por nuestra desidia, hubo de bajar al suelo y ser juzgada por amigos y enemigos. Y su imperio tuvo fin. Pero no su aliento. Creo en el amor a España, soplo vivificante que procede del honor y va hacia el mañana. Creo en el genio de España, horno de virtudes y redoma de mezquindades; pero creo en España. La cual, junto con sus pueblos, debe ser justamente venerada, respetada y glorificada; que habló por boca de sus ejemplos, calló por dignidad y tiene pedida la palabra. Y creo en Castilla, que es santa, paciente y dolorida. creo en las barras de Cataluña, en las cadenas del rey Sancho y en las Asturias de Santillana. Creo en el león de León y en la granada de Granada. creo en el tañido de Compostola y en las Vascongadas de España. Creo en una sóla España. Creo en la comunión de sus pueblos. Confieso una sóla bandera por símbolo de esta fe y por testigo de la Patria. Y espero la resurrección de los que están muertos a España. Y la vida para todos. El Derecho esté siempre con nosotros. Y en nuestro espíritu.


Juan Luis Calleja era nieto del célebre Saturnino Calleja que con sólo 16 años fundó una de las editoriales más famosas de España, autor de los irrepetibles "Cuentos de Calleja y editor de numerosos textos pedagógicos y para la enseñanza.

26 enero, 2006

CANDELA




Delgada, no a la manera actual, rubia, de pelo fino, rizado y enredado. No era la clásica gallega aunque procedía de Pontevedra. En sus ojos azules, apagados, resultaba imposible leer sus pensamientos. Fuimos grandes amigas pero no de salidas ni paseos. Nuestra amistad revestía un alto grado espiritual.
Cada mañana la esperaba camino del colegio. Y, en este instante, evoco el aire y el aroma de aquellas primaveras. Me veo otra vez de uniforme, apoyada en el mismo árbol de la colonia donde ella vivía. 7,45 de la mañana. La brisa y el sol luminoso compensan con creces el madrugón. El aroma de lilas de un jardín cercano, invade de forma alborotada mis recuerdos.
Nos gustaba llegar a las clases con antelación para hacer gimnasia por nuestra cuenta. Con objeto de que nadie nos viera desde las ventanas que asomaban al recreo, nos colocábamos detrás de la gruta de la Virgen de Lourdes. Alguién nos descubrió e inmediatamente nos condujo hasta la Directora, acusándonos de algo que nuestra mente inocente no podía entender y que con toda seguridad hoy día entenderíamos, dada la publicidad y el viso de naturalidad con que se revisten ese tipo de trasgresiones morales. pero entonces lloramos amargamente, hasta que la madre Superiora quiso conocer la clase de gimnasia que practicábamos. No pudo contener su risa ante nuestras explicaciones y salimos indemnes de tal acusación.
Poco después de este incidente, Candelita, así la llamaba yo, me confió una firme decisión:"En cuanto me autoricen mis padres me voy al noviciado de Sevilla". era de las pocas adolescentes que tenía muy definida su vocación, mientras las demas lucíamos una hermosa cabeza "a pájaros". A mediados de curso abandonó el colegio. oficialmente por motivos desconocidos pero yo intuía la típica reacción de temor paternal ante su deseo de ser monja.
Pasados los años, cuando las lilas volvieron a traerme su imagen, quise acercarme hasta su vivienda y,desde lejos, fui testigo de un total abandono. Ventanas atravesadas por esos maderos con que se clausuraban las casas deshabitadas. Una voz dijo a mi lado que alguna vez aparecía por allí una harapienta mendiga. Abandoné la colonia y los sueños de adolescencia inocentes y alegres. Con el desarraigo de una amistad definitivamente perdida, dirigí mis pasos al autobús que me llevaría al centro de Madrid.
La noche venía fría, a pesar de las lilas. No pude sentarme en el banco de espera porque una mujer dormía en él abrazada a una botella vacía. De pelo rubio, fino, rizado y enredado. ¿Serían sus ojos azules, apagados? Tuve miedo de comprobarlo y subí al autobús con esa pregunta apresada entre mis labios.

30 diciembre, 2005

Despedida

Por fuerza tengo que, este treinta de diciembre, parar y escribir algo, a pesar de los agobios que me aguardan.
El se va y no debo dejarle ir de esa manera. No se ha portado bien conmigo porque lo que a ellos les hizo me lo hizo también a mí. pero definitivamente se marcha y quiero mostrarle mi sonrisa. No es mi costumbre aventar rencores, cada uno cargue con su cesta: La mía ya va repleta, sólo queda un huequito para decirle adiós y seguir adelante.
"Año Nuevo, lucha nueva", que recomendaba un santo muy sabio.

¡Feliz 2006!

19 diciembre, 2005

El dia que aprobé Castañeda. In Memorian de mi padre


"La de ayer, 18-VI-59, fue una fecha gloriosa: ¡aprobé Castañeda!".
Sí, porque cuando estudiábamos Económicas en la Universidad Central, aquel añejo caserón de San Bernardo, no se trataba de aprobar o suspender la Teoría Económica de segundo, allí aprobábamos o suspendíamos Castañeda.
Leyendo un viejo cuaderno, acabo de encontrar lo que escribí cuando sucedió tal acontecimiento y me decido a transcribirlo por si aún existe alguíén, por estas "latitudes", que haya pasado por semejante trance y podamos compartirlo.

"Me emocionan las atenciones de mis compañeros y ayer las recibí a montones. Me encontraba, como siempre, bromeando con ellos cuando me enteré que la próxima en entrar al "aula de la perdición" sería yo. Como la primera vez que pasé el escrito y llegué al examen oral, me entro un espantoso temblor y comencé a decir que no me presentaba. Alejandro y Josefina me subieron del bar una enorme copa de coñac y, aunque no me gustaba nada, me la tomé de un trago a pesar de los consejos de la mayoría. Ignoro si lo del coñac es una costumbre institucionalizada para enfrentarse a Castañeda o si Alejandro estuvo en mi primera derrota, recordó el efecto que la bebida hizo en mí en aquella ocasión y decidió repetirlo. El caso es que me sentó de maravilla. Casi olvido el examen hasta que ví salir del aula a José y su cara me dijo el resultado de su prueba. Ni siquiera pude consolarle porque no tardó la voz de Nieto en anunciar mi apellido. Me levanté como impulsada por un resorte y atravesé aquel umbral con más energía que la de cualquier militar dispuesto a ganar una dura batalla.
Nieto (profesor ayudante) se acercó a mí con la primera pregunta:"Equilibrio en el consumo temporal". Tuve suerte porque la había repasado la noche anterior. desarrollé la pizarra en cinco minutos y no tardó Don José Castañeda en aproximarse al lugar de combate. Me atacó con algunas pegas y preguntas que fuí repondiendo y, sin casi darme cuenta, me encontré escribiendo la segunda pizarra: "Resolución gráfica del duopolio". Esta no la tenía reciente pero la pizarra me quedó perfecta, tal y como me la había enseñado el gran profesor particular que en la facultad siempre se recomendaba a los sufridos alumnos de Castañeda. Volví a tener suerte porque Nieto, después de examinar detenidamente lo plasmado con la tiza, dijo:"puede irse", lo que suponía mi aprobado. De inmefiato pensé en mi profesor: ¡al fín, Goyo!.
Mi aprobado resultó un poco pasado por agua; en primer lugar porque suspendió a mi mejor amigo y en segundo lugar por el comportamiento grosero de Castañeda que empleó su más cruel ironía en atacar a los profesores particulares y a los incautos alumnos que, según él, caíamos en sus garras. ¡No hay derecho!."

Hasta aquí lo escrito hace casi medio siglo.Pero, cuando van a cumplirse diez años que se fue mi profesor y sus restos descansan en el cementerio de la Almudena, se me ocurre pensar en la paciencia que tuvo conmigo y en el mal ejemplo que dí a sus alumnos. Claro que yo venía de Letras. De todas formas en estas líneas, escritas en un cuaderno ya amarillento y compartidas con Curvas de Demanda e Integrales, que nunca pude imaginar colgadas en una página como ésta, late de manera explícita e implícita su nombre, su persona y todo ese amor que supo derramar en sus hijos -más tarde también en sus nietos- sin zalamerías ni adulaciones, pero con preocupación y entrega hasta el fín de sus días, Y tal como era con nosotros lo era también con todo el mundo, en especial con sus alumnos. Por eso tuvo tantos y tan queridos; por eso la parroquia de San Juán Crisóstomo estuvo tan repleta de hombres y mujeres que fielmente le recordaban en su funeral. Por cierto, no supe reconocer a nadie, tenendo la seguridad como tenía de que muchos de los que conmigo estudiaron, no podían perderse la última y magistral lección de mi padre.
¡Descansa en paz, papá!, y perdóname por tardar tanto en aprobar Castañeda.
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