AMIGOS

04 noviembre, 2008

VERANO DE LA REVÁLIDA





ACTUAL___NOVIEMBRE___2008

La radio era parecida a ésta, pero la mía más bonita

A pesar de todos mis esfuerzos por sacar el curso adelante y que las monjas me presentaran al examen de Reválida, tuve un tremendo fallo. Monjas y profesores quedaron atónitos con mis exámenes, de media Notable. La verdad es que, a lo largo de los años de colegio, me había creado la aureola de "pobrecita no puede hacer más".
Viene a mi memoria el profesor que teníamos en 4º de bachillerato en la asignatura de Química. Don José le llamábamos y que me tenía tan fichada que segun entraba por la puerta de la clase y antes de cerrarla, ya iba diciendo:"Sita, porque hablába así, González a la pizarra". Así día tras día y total para ponerme 0 tras 0. Odiaba la Química y me parecía tirar al estercolero un tiempo precioso que podía emplear en el desarrollo de la imaginación. Era consciente que la pizarra y yo nos encontraríamos siempre a la misma hora con D. José, pero me daba lo mismo. Total eran unos minutos de mal rato, a veces ni eso, cuando segun él entraba yo me dirigía a la tarima, incluso antes de que me nombrara, con el regocijo de mis compañeras. Y las notas mensuales ya se sabía:0'1, 0'3, y superándome 0'5....
Como iba diciendo los profesores atónitos y mi padre encantado aunque su reacción fuera la de:"ya lo sabía". En realidad era el único que conocía mi secreto, perder las horas frente a cualquier libro de estudio, a excepción de Filosofía, Literatura y Latín. Y pensar que, con esos antecedentes, ¡su empeño fue que estudiase Económicas!...
Lo que nadie esperaba fue que la profesora de Formación Política, que no me podía ni ver, se negase a aprobarme. Por más que suplicaron las monjas. No exagero si digo que Madre San Eloy hasta con lágrimas en los ojos, ella en sus trece. Parece mentira que, a pesar de aquel encontronazo con los Principios Fundamentales del Movimiento, nunca fuera una resentida y a la muerte de Franco me volviera franquista de toda la vida. Si alguien, perdido por la blogosfera, se le ocurre leer esto, no me importa que se entere de mi gran engaño. Es más, como no me averguenzo de nada, confieso que en los años ochenta, viviendo en Ferrol, organizamos un homenaje a Franco /sin marido claro, que él estaba en activo y no podía intervenir en nada semejante/. La que condujo el acto fui yo, ante su hija, la Marquesa de Villaverde y notables representantes de la época franquista, como Gutierrez Cano, Jesús Suevos y algunos más, así como el agregado cultural chileno y su encantadora mujer, con los que trabamos una auténtica amistad. Ante todos lancé una preciosa introducción que causó sensación e infinitos aplausos. El día anterior alguien colocó una bomba en la estatua ecuestre de Franco, situada en la Plaza de España ferrolana, y uno de los policias que la desactivó dijo antes de subir al pedestal: "Quiero un entierro con violines". no ocurrió nada porque rezamos a morir.

Después de este inciso con el que he querido dejar bien nítido que nunca fui rencorosa, voy a copiar algunas páginas auténticas. Añadiendo antes que fue ese verano, cuando El Tango Azul tomó la consistencia de melodía de nuestra vida. En realidad, fui yo quien la introdujo como tal. Todas las noches me quedaba a estudiar y no comenzaba hasta que terminaba la sintonía de un programa musical que escuchaba en aquella radio philips que mis padres compraron antes de trasladarnos del piso de Jorge Juan y que había sido sustituida por un armatroste enorme, de esos que en la parte superior se abria un tocadiscos para deleite de los que ya habíamos salido de la posguerra. La radio anterior pasó a la habitación donde dormíamos mis hermanas y yo. Era de madera color castaño, rectangular, no muy grande, de unos cuarenta centímetros de altura, ¡lo que diera ahora por haberla conservado!, y, en la parte delantera, una especie de tela de esterilla color amarillo cubría el altavoz. Por supuesto uno solo ya que lo estéreo no debía haber llegado a España. Apoyada en los botones, grandes y redondos, de conexión y volumen, dejé como incrustada la única foto del Retiro en la que Julio aparecía a mi lado. Así, con esa parafernalia, apoyados los codos en la mesa de estudio, con algun libro abierto a la espera de ser reconocido y en mis manos, con languidez, reposando cara y añoranza, cada noche fijaba mis ojos y yo diría que el resto de mis sentidos, en el amarillo de tela por donde las notas del Tango Azul me trasportaban a un mundo imaginario de reencuentro con el primer amor de mi vida. Bueno el segundo, aunque lo de Luis Jimenez fue absolutamente platónico. El Tango Azul lo interpretaban Los Panchos, no sonaba lo mismo que con Mantovani pero en cambio tenía letra:

"Será un Tango Azul que te cantaré... y en un rayito de luz, de luna yo...te besaré.". La música terminaba y ni luz, ni rayito, ni beso alguno...sólo estudio y estudio.

Consecuencia de aquel suspenso en Formación Política: la Reválida para septiembre y mi verano absolutamente cercado por el estudio.
En ese contexto, Julio desaparece del mapa. Después de haber salido algunos días de mayo él y yo sólos y cuando todo indicaba, que una vez pasados sus exámenes de ingreso en la Escuela Naval, daría el paso definitivo de la esperada declaración formal. No fue así, se lo tragó la tierra. Y yo, ignorando los resultados de las pruebas, que todo hay que decirlo eran durísimas, no en lo que han ido degenerando actualmente, intentaba camelarme a mi gran confidente, la Virgen María, con tratos más o menos legales: "Mira que yo suspenda en septiembre la Reválida, pero que Julio apruebe en esta convocatoria".

Lo recuerdo de memoria, pero, como todo, lo guardo escrito con mis palabras de entonces. Sin embargo, se trata de abreviar en la medida de lo posible.

JUNIO DE 1954
Hoy Madre mía, leyendo y releyendo tantos papeles que he escrito del tema Julístico. Recordando su última despedida: "Adios cielo". Su promesa de llamarme para contarme el resultado de sus exámenes. recordando todo esto y viendo que han pasado dos semanas, que Carmen le ha visto y que yo no tengo noticias suyas, empiezo a sospechar que mis ilusiones eran infundadas. Ya sé que no puedo esperar nada. que es absurdo ilusionarse que él marchará y yo quedaré sola con mis recuerdos y Contigo madre mía que siempre estás ahí. Y ya me canso de tanto sacrificio, de tanto pedir por él y día tras día esperar algo y el algo que no acaba de llegar. Yo Madre continuo pidiéndote por él pero ya no quiero verle más, que por completo se olvide de mí, que consiga su triunfo y crea en el sin que sepa jamás lo que por él he hecho. Madre olvidada, despreciada, pisoteada por todos. así quiero vivir pero por encima de todo amada por Tí.".

5 comentarios:

Terly dijo...

Se me había acumulado el trabajo y yo sin enterarme. Bueno, trabajo no, deleite porque es lo que me pruduce cuando leo Noray. Es tanto así, que me parece que todo lo que cuentas, en cierto modo, yo tuve, aunque pequeña, una participación através de tu balcón y tu Retiro.
Deberías organizar todo lo escrito en Noray y lo pendiente por escribir y publicar un libro. Si lo haces algún día, quiero un volumen.
Un beso.

Militos dijo...

¿Sabes? pues eso es lo que me dice mi hijo Daniel y ahora insiste Julio, pero luego no quiere que cuente de cuando nos hicimos novios, tiene una cara!.

Te prometo que si algun día lo hago te citaré bajo el balcón. Luego no me demandes. Un beso

j.a.varela dijo...

Me adhiero con fuerza a a propuesta de Terly. Y también me envías un volumen autografiado.

j.a.v.

Militos dijo...

jajaja... J.Varela, tú ya me has animado muchas veces a que lo haga, pero yo lo dejo escrito y que mis hijos decidan cuaando yo no esté.
Saludos con mi cariño

Julio dijo...

Te quiero, mi tanguista arrebalera
Tú eras bastante ligoncilla..
¿verdad? Adios " Cielo"

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