AMIGOS

25 diciembre, 2011

¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!




Aunque este blog es el que más quiero porque es el primero que llegó a mí y en él vierto los retazos más íntimos de mi vida, aquellos de los que nunca querría desprenderme, sin embargo, es el que menos entradas tiene y menos visitas recibe, pero no pasa nada..., sólo puedo escribir en Noray cuando el alma me lo pide.

Por eso hoy estoy aquí para desear a mis 18 seguidores y a quien esporádicamente se acerque a este Noray que amarra recuerdos y vivencias entrañables, una
¡¡¡FELIZ  NAVIDAD!!

Y lo hago con la misma oración con que hace más de cincuenta años recibí la Navidad. Ya la he escrito alguna vez y repetido interiormente muchas veces, pero no me importa que parezca pueril..., ¿Quién no se siente niño ante la cuna de Belén



Quién fuera, Jesús mío, pastor
y acercarse pudiera hasta tu cunita de pajas,
desprovisto de honores y de gloria,
sólo con el corazón en los labios
para entregártelo al depositar,
 sobre tus desnudos pies,
un beso de amor profundo.
Militos



Cuadrito a punto de cruz, bordado por mi hermana Ana

¡¡¡Feliz  Navidad  y próspero Año Nuevo!!!

02 diciembre, 2011

IRUNADA, 22 DE NOVIEMBRE DE 2011




Interrumpo los relatos de mi Gran Vía para  grabar algunos detalles de la segunda reunión de hermanos de este año.
El lugar fue en  casa de Carmina, son tan pesados que hasta han conseguido que me apee del Mary Carmen de toda mi infancia y juventud, para empezar a llamarla Carmina.
He de advertir que dejamos de ir a los restaurantes de prestigio por culpa de  nuestras conversaciones, siempre políticamente incorrectas, ya se nos empezaba a mirar con reserva.
 Esta vez llegué la última y eso que Julio no se perdió como otras veces, hay que reconocer que Mirasierra para quien no vive allí es un laberinto.

Todos a una:
_Bueno... ¿ Cómo estás?
_Igualita.
_ ¡Fenomenal! eso es lo mejor-
¿Pero qué queréis si el domingo cumplo 3/4 de siglo?
..., pues debes ser la unica que  cumple, los demás nos hemos plantado.
Carmina que siempre está al menor detalle, por algo, desde que se quedó viuda su vida es la pintura, nos sorprendió con un aperitivo con el que casi nos echamos a llorar. Aquellos huevos de nuestra madre, cocidos, en rodajas, enterrados en bechamel, rebozados y fritos. Fue muy curioso la admiración de los varones a la bechamel fluida de la cocinera. No me quedó más remedio que saltar:
¿Vosotros no sabéis que lleva la patente de las González-Irún?
_Claro, dice Juan coreado por los otros dos, si es que yo no había vuelto a probar otra igual desde O'Donnell.
_Aquellas croquetas pequeñitas de gambas que hacía mamá, añade Goyo, ¿Os acordáis?
 _ No nos vamos a acordar si son las mismas que ahora hacemos nosotras, apunta Ana.

_ Las mismas, añado yo, que me costaban lágrimas de recien casada porque en la sarten se me quedaban huecas y que hoy son la delicatess de nuestras fiestas familiares.

Los huevos estaban deliciosos y lo que sí me asombró fue la regularidad de su tamaño, todos igualitos, algo que debo reconocer yo no lo consigo, pero es que ya lo he dicho Carmina es una artista.
Ya tengo dos cuadros de sus exposiciones:
El director de orquesta Claudio Abbado que preside la pared frente a mi ordenador
porque me comunica la serenidad y la armonía que necesito  para escribir


Y un paisaje  que me acaba de regalar por mi santo y cumpleaños, pendiente de enmarcar, a pesar de haberla dicho que ahora los cuadros me gustan más sin marco, es muy difícil dar con el que no interfiera en la pintura

Mis cinco hermanos estaban guapísimos, pero ya no quieren retratarse,  claro que lo mismo dicen ellos de mi, y eso que nunca fuimos lisonjeros ni amigos de florituras. Nuestro cariño es férreo, aunque nos vemos poco, cada uno vive en un extremo de Madrid y Pepín, para mi  Jose Luis de toda la vida, tiene su residencia en Cabo Palos, Cartagena, cerquita de la Mar sin la que no puede vivir.  Hablamos por teléfono sólo en caso de necesidad, pero nos tenemos y sabemos que nos tenemos.


Esta vez nuestra conversación fue algo diferente, ya no teníamos que despellejar a Zapatero, Presidente del Gobierno Español para quien no lo sepa o por si en la posteridad España y el mundo se ha olvidado de este ser que subió al poder diciendo: Soy rojo; tal vez lo mejor sería olvidarle, pero creo que hay que recordarle por todo el mal que ha hecho a la Patria. Las elecciones tuvieron lugar dos días antes de nuestra reunión y Rajoy con el PP acababa de dejar KO a Rubalcaba por 184 escaños a 110, algo que ni comentamos porque ya se daba con anterioridad por supuesto. Sí salió a relucir Felipe González y su caradura al figurar como telonero de los socialistas que pretendían ser electos. Sí aquel Felipe de la corrupción en sus filas durante ocho años de mandato, del G.A.L., de un director de la Guardia Civil que se había apropiado de fondos reservados para su gusto y disfrute, de Filesa y etc..etc...
Rajoy nos gustó a todos en su debate televisado contra el contrincante. Así como nos sorprendió la soledad balconil de Rubalcaba, terminado el escrutinio. Esto no suele suceder en las filas del PP, se gane o se pierda.
Otro tema de conversación fue La nueva tendencia de Estados Unidos hacia China, a sus mercados y sus bases. América se aleja de Europa porque estamos perdiendo el rumbo, no sólo el económico, sino por esa tergiversación de los maltraidos Derechos Humanos, interpretados bajo las corrientes del Nuevo Orden Mundial.
Entre plato y plato, exquisitos, la vida social de España echada a perder por falta de ideales y valores; la Iglesia  y Monseñor Rouco siempre firmes en sus afirmaciones, lo contento que apareció este verano junto al Papa  en Madrid y la maravillosa respuesta de la juventud mundial en la JMJ, lo bien organizado que estuvo todo.
Yo los miraba de vez en cuando y me sonreía, me parecía mentira que fueran los mismos con los que yo me peleaba de joven porque no entendían mi fidelidad a la Iglesia y a lo religioso. Es maravilloso que al pasar de los años coincidiéramos en todo. Y al mirarlos veía a mis padres que tanto ejemplo de vida nos dieron. Hubo momentos en nuestros años jóvenes en que pensé que más de uno se perdía para la causa cristiana. Honrados y buenos lo fueron siempre todos, pero los tres chicos, se despistaron bastante al salir del colegio, compruebo ahora que no fue en vano lo mucho que  recé por ellos.

La pregunta indiscreta la hice yo:
_¿A quién pensáis que nombrará Rajoy de Ministro de Defensa?: 
Los marinos respondieron a la vez:
_A Gallardón y estuve de acuerdo con ellos.
A continuación, Juan, comentó lo a punto que estuvo ZP de nombrar a Zerolo en ese cargo, no se sabe si para humillar a los militares o congraciarse con los homosexuales. Pero al estar Carmen Chacon embarazada no pudo resistir la tentación de dar un golpe de efecto ante el mundo. Al fin y al cabo ese embarazo nos libró del ridiculo y desprestigio internacional. Que nadie me trate de homófoba, pero cada uno en su sitio.




Como cabía esperar, de la Chacón a mi hija Esther sólo hay un paso en cualquier conversación familiar. Una vez que les di explicaciones de su vida y milagros, vinieron como siempre los elogios hacia ella. Juan confesó que cuando verdaderamente se dió cuenta de su categoría fue cuando la llamó para  felicitarla por el ingreso en Marina. Recriminándola también el hecho de que al haber ingresado el primer año con el número 5, Jose y él, el segundo año de preparación entorno al 20, les había hecho quedar mál ante nuestro padre y compañeros.  Esther respondió:
"Que no tío, que ahora es mucho más fácil entrar que en vuestros tiempos."
No es porque sea su madre, pero siempre ha sido así, quitándose méritos a todas horas.
Contaron a continuación lo mucho que nuestro padre sufrió cuando se enteró que quería ser militar. El C.E.U. acababa de becarla para  cursar los estudios de Medicina, pero ya Felipe González había abierto la veda para que las mujeres pudieran entrar en la carrera militar y Esther no pudo resistirlo. Recuerdo que mi consejo fue:
"Prueba porque si no lo haces toda la vida te quedará el gusanillo".

Su padre, el Green Beret, el gran Infante de Marina se opuso con rotundidad.

 Y el abuelo, mi padre, intentó por todos los medios quitárselo de la cabeza, tanto que incluso cursando ya el tercer año de la Escuela Naval, todavía la decía: "Aún estás a tiempo, puedes dejarlo, hacer cualquier otra carrera, sacarás Premio Extraordinario y se te rifarán en cualquier trabajo de élite.

José Luís nos interrumpió para añadir:
"Lo que peor me sentaba era la murga que me daba a mi con ese tema:
 "Es una lástima, no puede ser, es un desperdicio...
Y todo partiendo de la base de que adoraba la Marina, él mismo por vocación era marino, aunque no hubiera podido realizarlo. Consiguió embarcar en todos los barcos que mis dos hermanos mandaron o fueron su destino, desde el Elcano hasta el Dédalo, pasando por el Blas de Lezo o Príncipe de Asturias... Sin embargo, su nieta... José Luis, Pepín para la Marina, tuvo que pararle los pies:
"¡Hombre papá, no digas eso que tienes dos hijos marinos!
¿Cual fue la respuesta de mi padre?:
¡Pero no compares, vosotros no sois como ella!
Chafado quedó mi hermano para siempre.

Mi padre en el Buque Escuela Elcano

Todos nos reímos con ganas y  en ese instante, tuvimos la seguridad de que nuestro padre, desde el cielo, no se reía, sino que decía: ¡Pues claro!
Una cosa es cierta, mi padre sufrió con la tozudez de mi hija que no quiso ceder ante nadie y por nadie, defendió su vocación que en palabras suyas sentía desde muy chica, cuando en los destinos de su padre contemplaba el izado y arriado de BANDERA.



 Sufrió y nunca quiso asistir a ningun acto de la Escuela Naval, ni a su Jura de Bandera ni al regreso de Elcano ni a la Entrega de Despachos..., sin embargo, estaba realmente orgulloso de ella porque todos los marinos que él conocía, los mismos que años más tarde cantaron la Salve Marinera en su funeral, hablaban maravillas de Esther.

Siguieron hablando de mi hija, yo encantada, y Juan terminó contando la buena impresión que le había causado al Almirante Jefe inglés,  hace unos años, cuando Esther,  destinada en el Galicia, tuvo que explicarle en su idioma el funcionamiento del sistema de propulsión del barco. Por entonces era Teniente de Navío, pero su Jefe le pasó a ella esa papeleta. Juan acompañaba al Almirante británico en la visita a la Base de Rota, Esther formó la guardia ante ellos y su tío comentó: " al Oficial de Guardia no puedo darle un beso". Pasaron revista y más tarde vino la exposición de la propulsión. Al terminar con todo el Almirante comentó admirado: "¡Vaya oficiales que tienen ustedes!

Lo curioso de todo esto es que no me lo hubieran contado antes. Este día fue ella la protagonista de la IRUNADA.
Para terminar conté yo lo que le había sucedido en la última de las revisiones médicas que tienen que pasar cada cinco años y que acaba de efectuar. De todo estaba espléndida y al final debía someterse a un test picológico en el que todas las preguntas versaban sobre síntomas o sucesos cercanos a la depresión, por ejemplo:
¿Ha tenido alguna vez deseos de suicidarse?
¿Se ha sentido infravalorada?
¿Ha pensado alguna vez que no tiene sentido lo que hace?
..................................................etc...etc...
Las respuestas eran:
Muchas
Bastantes
poco
Nada
Esther anotó en todas su NADA correspondiente a cada pregunta, pasó con el test a ver a la Psicóloga que después de leerlo  detenidamente, se queda mirándola de manera despectiva y dice:
¿Qué pasa, que estás estupenda? ¿No?
Pues SÍ, respondió la Capitan de Corbeta, convencida de que la susodicha no la creía.

Mi hermano Goyo que es el más agudo comentó:
 "Hay que entender a la psicóloga,  si todos estuvieran  como Esther, se quedaría sin trabajo".

A partir de ahí enlazamos con el papel destacado que hoy día tienen los psicólogos, ninguno tenemos nada contra ellos, es más dos  de mis tres hijos que viven en Inglaterra lo son, pero los seis opinábamos que donde esté un sacerdote...

BESOS, ABRAZOS Y LA PRÓXIMA IRUNADA EN PRIMAVERA QUE TAL VEZ SEA  EN CABO PALOS, PERO... SE ESTÁ TAN BIEN EN CASA DE CARMINA...

PD/ La imagen de la Virgen es Nuestra Señora, Estrella del Mar, me la acaban de regalar y he querido que presida este post por lo que el Mar representa en nuestra vida familiar.

20 junio, 2011

GRAN VÍA 2ª PARTE


Esta fotografía me la hizo un compañero en la Plaza de España, en uno de los días que celebrábamos el Paso de Ecuador

7 de abril de 1959
El día 3 recibí un cable de mi amor, desde Elcano que me emocionó muchísimo. Ay, Dios mío ¿Por qué ha de estar tanto tiempo lejos? ¿Cómo, Señor, vamos a poder aguantar hasta el mes de julio sin desilusionarnos?

Ayer empezamos la Facultad donde todo está como siempre. Lo que me hace más gracia es ver la cara de mis compañeros después de las vacaciones, los que vienen de fuera, cuánto más remoto es su pueblo o ciudad están sonrientes y alegres por volver a las clases, no por las clases y estudiar, sino porque están deseando disfrutar de nuevo de Madrid, a pesar de que empieza a respirarse algo de ambiente de exámenes finales.

Nada más llegar me encontré con Jose Ramón y quedamos en ir a Misa a San José, después de la clase de Castañeda.





Al terminar con la Teoría Económica, esta vez si tomé apuntes para que no me riñera papá, bajamos toda la Gran Vía hasta llegar a la Iglesia. Me encanta que él me acompañe a Misa y no me distraigo nada, al revés, te doy gracias por moverle a ir. Todavía no me atrevo a proponerle que lo haga a diario, pero pienso hacerlo porque sé, Jesús mío, que a través de la Misa diaria o frecuente Tú derramarás la gracia que necesite para ser bueno. 
Después lo pasamos estupéndamente, Volvimos a subir toda la Gran Vía,







pues recorrimos no sé cuántas tiendas buscando un lápiz estilográfico  de varios colores para regalar a Pacho (nuestro profesor particular de Estadística) por su cumpleaños. José Ramón se empeñó también en comprarle un babero, pero no lo tenían en ningun sitio de la forma que queríamos. se me ocurrió entonces comprarle un pañal y ya no hubo manera de quitárselo de la cabeza a J. R.. En casa lo metí en una cajita y lo adorné con un lazo azul. A Pacho le hizo mucha gracia, se lo llevó para enseñarlo a sus amigos y mañana me lo dará para los suburbios.


Como sobraba mucho tiempo para la clase de papá, decidimos meternos en Los Sótanos para jugar con las máquinas, esas que se me dan tan mal porque nunca lo había hecho antes. Esto que llaman juegos recreativos a mí no me recrean nada, debe ser porque siempre me ganan todas las partidas.

El edificio de Los sótanos



La gran Vía, antes Avenida de Jose Antonio, es la calle más joven del centro de Madrid. El edificio de Los Sotanos está situado en  los números 53/54 de esta Avenida, exactamente corresponde al tercer tramo de la Gran Vía.  Ese lugar fue ocupado  con anterioridad por distintos edificios, así en 1643 hubo un antiguo convento de Dominicos, Nuestra Señora del Rosario, que desapareció por obra y gracia de la desamortización de Mendizabal, en el año 1836, convirtiéndose en cuartel y parroquia de Alabarderos . Me pregunto el porqué de que los descontentos políticos se paguen siempre con la Iglesia, pregunta que no necesita respuesta, ya que todos la sabemos. En 1867 en el solar se instaló el Teatro del Recreo y el 18 de enero de 1896 los Jesuítas edificaron en ese lugar su Casa Profesa cuya existencia perduró hasta los sucesos revolucionarios de mayo de 1931, fecha en que una vez más la furia anti- Iglesia lo redujo a cenizas,  bajo el fuego satánico que dió comienzo con la Segunda República.



Como puede comprobarse este solar , 53/54 de la Gran Vía, ha sufrido los cambios más variopintos que imaginarse pueda. En plena posguerra española la Compañía Inmobiliaria Metropolitana lo adquirió para la construcción de un edificio multifuncional al que se le dió el nombre de Los Sotanos. Las obras de este edificio se llevaron a cabo entre 1945/49, fueron sus arquitectos los hermanos Otamendi Machimbarrena, Julian y Jose María . En la década de 1940 fue el edificio de mayor embergadura construído en Madrid. Su fachada ocupaba la extensión de 130 metros de longitud, con la altura de diez plantas, y capacidad para dos galería comerciales donde se podría adquirir toda clase de artículos, con esa zona, en la planta baja  de Juegos Recreativos que fue una auténtica novedad en el Madrid de mi juventud.  Se invirtieron en éll 115 millones de pesetas.
En la actualidad está ocupado por varios hoteles entre los que destaca el Hotel Emperador.

Ignoro cómo se encontrará ahora esa planta baja de los Sotanos, pero en los 70 hubo que cerrarla por un tiempo, ya que  se había vuelto un nido de droga.


9/IV/59
El Lunes  no pasó nada extraordinario, fuera de la clase de Castañeda que no pasó lista, tengo tan mala suerte que la pasa cuando falto. Salió Carmina voluntaria a la pizarra y se llevó un rapapolvos porque falló en una tontería, como siempre acabó enviándonos a todas a la cocina, bruuf... para desahogarme me volví a casa andando, esta vez no me acompañó nadie, pero me daba igual, ya no se me hace tan largo y bajar por la Gran Vía me encanta, además entrar en el Retiro por la puerta de Alcalá me gusta, me gusta... está ya tan bonito, huele a Primavera. También me gusta pasar por el bar de Chicote y hacerme la ilusión de que sale algun artista y me invita, Baaaa... eso sólo pasa en las películas.


Por la tarde, sin ganas cogí el 2 para ir a casa de Jose Ramón para la clase de Estadística. Hasta que llegó Pacho charlamos mucho , Tomás no vino a clase, sobre nuestro sábado y domingo. ¿Qué hice yo?: nada, esperar carta de Julio.
Terminamos la clase y J.R. se ofreció a acompañarme a Misa, a cambio de que fuéramos luego al cine. Yo pensaba ir a Los Antonianos que tenían Misa de 8'30, pero para el cine nos venía mejor alguna de la Gran Vía, recorrimos las Iglesias en el coche de su padre y no encontramos ninguna abierta, ni San José ni Las Calatravas ni la de la calle del Carmen. entonces me enfadé y dije que si no había Misa tampoco cine. ¿Ves, Virgencita que torpe soy, me quedé sin Misa?

Cuando se me pasó el enfado, J.R. me propuso ir a tomar algo a un sitio que yo no conocía, cosa que no era rara pues no voy a ningun lado. Se llama "Club 31." me pareció un perifollo, pero él está acostumbrado. Yo no iba arreglada para aquello, pero esta vez no me acomplejé. Él volvió a darme la lata con lo que siente por mi y que lo sentirá siempre, siempre, pero yo le dije que sólo era un capricho y que si lo conseguía entonces todo se le pasaría. No me importó, Virgencina, que le sentase tan mal, pero yo siempre había pensado eso y creí que debía decírselo. Entonces se dió cuenta que no le tengo ni picca (horror, vaya falta para una universitaria, pero la dejo como otras veces porque así está en el cuaderno) de confianza. Tampoco me importó decirle que tenía razón, aunque le doliese, pero era necesario. Acabó pidiendo que saliese una temporada con él, pero le dije que no, que sería peor para los dos.

Cuando nos trajeron la cuenta, él sólo tomó un una bebida y yo un café blanco y negro, pasó algo gracioso que yo ya le había advertido cuando me dijo que tenía cinco duros. El caso es que no pasó verguenza, a estos niños de papá les da todo lo mismo. Se levantó vió a un amigo de su padre y se acabó el problema, 32 pesetas pagadas por otro que le prestó un billete de 500 pesetas.

Mañana vamos al Valle de los Caídos, no sé si hago bien, Virgencina, pero tengo tantas ganas de conocer aquello!!
Y sí hice bien, pues J. R., sin decirme nada, se presentó con cuatro amigos/as y, como ya he contado en este blog, todo fue una maravilla del Señor

Esta es la imagen que he encontrado ahora del Club 31, situado en la calle Alcalá 58, junto a la mismísima Puerta de Alcalá, que por lo visto es un restaurante equiparado al Jokey, o sea propio de los Cabeza de los Sindicatos, jajaja.... Segun recuerdo por aquellas fechas era tipo pub o cafetería






Por hoy lo dejo, seguiré con la Gran Vía en cuanto pueda

CONTINUARÁ










30 diciembre, 2010

MI GRAN VÍA Iª parte

Durante todo el año 2010, se ha venido celebrando en Madrid el centenario de la construcción de la Gran Vía y uno de los homenajes, dedicados a esta famosa avenida madrileña, ha sido el de una especie de cortos emitidos por la televisión autonómica, donde diversos personajes, más o menos famosos, daban en unos minutos su testimonio de lo que para ellos suponía la Gran Vía. La mayoría, por no decir todos, no habían nacido en Madrid, pero aquí se habían abierto camino en el mundo literario, artístico, político, en televisión,  en el cine y demás ámbitos. Al terminar el reportaje se les regalaba un simil de rótulo callejero con la leyenda: Gran vía de fulano o mengana. Esto  ha sido el motor para  escribir este post, pienso que con todo derecho, ya que considero esta arteria de Madrid más mía que de nadie.

Creo que esta fotografía realizada por uno de aquellos fotógrafos callejeros que solían asediarte por las principales calles de Madrid, avala, en cierto modo, mi aspiración a tener mi propio rótulo de la gran Vía




La fotografía debió de ser tomada en la primera década de los años cincuenta, por el detalle del edificio de la Plaza de España sin terminar de construir. Yo debía tener 13 o 14 años y estoy con mi madrina, hermana de mi padre, Pili, amiga suya y Carmen, otra de mis tías.



Así quedó, una vez terminado, el edificio España, el más alto de Madrid en aquella época, el rascacielos lo llamábamos. Se empezó a construir en el año 1945 y fue concluído en el   1953.

En esta plaza de España termina la Gran Vía que consta de tres tramos. Comenzó su construcción  en Abril de 1910 para aligerar el paso por la Puerta del Sol y  con la intención de enlazar la calle de Alcalá con la Cuesta de San Vicente y Princesa. El Rey, alfonso XIII, dio el primer piquetazo del inicio de las obras. El primero de los tramos se finalizó en 1917 y fue el de la Red de San Luis y Alcalá.

Mi apasionada relación con la Gran Vía:_

El cariño y la admiración que siento por esta gran avenida se debe a que en ella y sus aledaños di el gran paso de niña a mujer, del Colegio a la Universidad.
Cómo ya he contado con anterioridad en este blog, estudié la carrera en lo que antes se conocía por Universidad Central, viejo caserón de la calle llamada ancha, algo que nunca entendí, de San Bernardo. Por aquellas aulas, desde el siglo XIX, pasaron las cabezas más ilustres de la sabiduría española, a excepción de la mía, en cuanto a sabiduría se refiere, por supuesto.

Al desembocar la calle de San Bernardo en la Gran Vía, por entonces compartía su nombre con el de Avenida de José Antonio, sin incompatibilidad alguna, unas veces la nombrabas como Gran Vía y otras como José Antonio, la mayoría de los alumnos, al terminar las clases, desembocábamos también en ella, era como un iman de atracción irremediable.  



Continuará...

08 octubre, 2010

NUESTRO PRIMER BAILE

En la fotografía: Julio, Militos, Antonio, Mendiondo y su novia, más tarde su mujer.

Los tiempos actuales no se parecen en nada a los de aquellos días. A veces me pregunto cómo una misma persona puede haber vivido cosas tan diferentes, a veces opuestas, en un mismo país, en una misma ciudad, en un mismo mundo. no es que me parezca mala la época que vivimos en la actualidad, la verdad es que me he adaptado a ella de manera prodigiosa y la disfruto con intensidad en todo lo bueno que tiene, pero sí, en cierto modo, cuando me paro a recordar, me cuesta identificarme, sentirme una con la que fui...

En fin, mi intención no era la de filosofar en esta entrada, sólo pretendía relatar cómo fue aquel primer baile mío y digo mío porque Julio ya lo había hecho otras  veces antes de conocernos. Yo ni con él ni sin él había bailado nunca, a excepción de con mis hermanos, en mi casa y en casa de aquel amigo entrañable que también se llamaba Julio y que fue el primer amigo íntimo que tuve, a los quince años. De su vida, que acabó trágicamente, ya hablé en este blog en tres post titulados:  "Un amigo como aquel."

Debo aclarar algo: No me gustaría que alguien pensara que era una sosa, remilgada o torpe para el baile, por el contrario me encantaba y no lo hacía nada mal; el único impedimento fue una ofrenda  a la Virgen María que tuvo conmigo la delicadeza de quererme en su Congregación Mariana cuando era una quinceañera. Una de las Normas, entre otras, de dicha Congregación fijada por la Superiora del Colegio, Madre Fernanda, era la de no bailar, algo que no suponía nada para la gran dicha de ser congregante y llevar siempre su medalla conmigo. Esto que ahora puede parecer pueril, entonces era bastante normal. ¡¡Qué le vamos a hacer, éramos así!!
Cuando conocí a Julio fui a algunos "guateques", pero nunca bailé, lo pasaba muy bien viendo a los demás y "pinchando" los discos, aunque me "picaba" verle a él lucirse con mis amigas.
No fuimos novios hasta pasado un año y meses de conocernos, cuando estaba a punto de ingresar en la Escuela Naval Militar.


Recién comenzado el cuarto curso y unos días antes de su embarque en el Buque Escuela Elcano, que fue el 9 de enero de 1959, tuvo lugar nuestro primer baile juntos... Era la noche del 5, en la fiesta que se conocía como el Cotillón de Reyes.
Conseguir el permiso paterno para salir por primera vez de noche con el novio, a pesar de mis ventidos años, fue toda una odisea. No lo hubiera conseguido sin la intervención de mi hermano Jose Luis, que por entonces era Aspirante de segundo en la Escuela Naval.
La salida sería con él, unos compañeros y su inseparable amigo del colegio, Mendiondo, ojito derecho de mi padre porque  ya jugaba en el Atleti Madrid como defensa izquierdo; buen jugador de futbol y buen juerguista lo que ocasionó su breve paso por el equipo, aunque siempre siguió en ese mundo, consiguiendo que su hijo también jugara con los llamados "colchoneros." Actualmente, éste último se encuentra en un equipo turco con el antiguo entrenador nacional Luis.
Mi intención tampoco era la de hablar de futbol, pero fue algo colateral que influyó de manera favorable en la autorización de mi padre.

EL  BAILE 

Artículo del ABC, que aún conservo, aunque muy deteriorado, donde se narraba la llegada de Elcano a Puerto Rico.
Por esos días escribí en mis cuadernos:

Leí en el ABC que llegó a Nueva York el Juan Sebastián Elcano, con tres días de retraso a causa del mal tiempo. Lo que da lugar a mayor retraso en las cartas de Julio, bueno lo importante es que llegue bien y con buen ánimo. Rezo con ellos su oración de la noche en la cubierta del barco:
"Tú que dispones de tierra y mar,
haces la calma y la tempestad,
ten de nosotros, Señor, piedad,
Señor, piedad..."
Piedad de ellos, Señor, y de mi que esto se me está haciendo muy largo.  
En fin y por ahora, no ha sucedido nada más en este 17 de abril en que el cielo está despejado, con el contraste de un viento huracanado que la tiene tomada con mi pelo y con mis faldas

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Ese 5 de enero para nosotros era ya la despedida, al día siguiente de Reyes, Julio, marcharía a Marín (Pontevedra) para embarcar el día 9 hacia las Américas. Por eso aquel  baile fue tan especial, por ser el primero y por estar acompañado de una larga separación de seis meses, con la gran incógnita de si seríamos capaces de superarlo... Agasajado él en todos los puertos, hoy se diría acosado, por las jovencitas más relevantes de la sociedad americana y yo en la Universidad con muchos compañeros, aunque esté mal el decirlo, deseando el fracaso de mi compromiso.

Para muestra una imagen

El interfecto y  sus compañeros cortejando a la Mis Pensacola de aquel año.

Aquella noche, con mi hermano y sus amigos fuimos a recoger a su gran amiga, una de las hijas del escritor Torrente Ballester, brillante intelectual ferrolano, galardonado con numerosos premios, entre ellos el Cervantes y multiples novelas, Don Juan, La rosa de los vientos..., obras de teatro: El viaje del joven Tobias, El retorno de Ulises..., aunque la que le  haría más popular fue la trilogía "Los Gozos y las Sombras."
Tengo que reconocer que tanto la mansión como la niña eran impresionantes, no demasiado guapa, pero con un estilo apabullante; todos con la boca abierta cuando descendía hacia nosotros arrastrando su abrigo por una escalinata de película.
Y a todo esto, ¿Del baile qué?:
Si digo la verdad no recuerdo mucho, sé que fue en el hotel Castellana Hilton de la calle Miguel Ángel, con reparto del clásico cotillón y la emoción nueva de verme en brazos de mi novio, arrullados por la música que debía ser lenta y melancólica a juzgar por la foto




Como era costumbre, de allí fuimos a tomar chocolate con churros a San Ginés. Algunos comenzamos el nuevo día, festividad de los Reyes Magos, en la primera Misa de la mañana, con la sorpresa de que el sacerdote, oficiante de la Santa Misa,en su homilia, nos lanzó un tremendo rapapolvos por asistir a la misma con nuestros trajes de fiesta,  para él indicio de orgia  y desenfreno.

Lo que sí recuerdo, como si fuera hoy, es el enfado y la cara de mi padre cuando, ingenua de mi, le enseñé esta fotografía. Estaba convencida de que le gustaría y mi asombro fue su respuesta:

"Si ya decía yo que no debí dejarte salir."
Atónita me quedé, pero no me atreví a preguntar nada por miedo a una bofetada paterna que nunca, hasta ese momento, había estado a punto de recibir.
¿A qué se debería su enfado?: Mi madre, como casi siempre, supo traducírmelo:
"Pues, hija, que estáis demasiado juntos"
 No podía creerlo. Si es lo que digo, aquellos tiempos no tienen nada que ver con éstos.
Año y medio más tarde nos casamos.


15 enero, 2010

CUANDO UN AMIGO SE VA



De izquierda a derecha: Julio, Carmen, Luisa y Jesús

Hace días que vengo "rumiando", como diría mi madre, esta entrada sin decidirme a sacarla a la luz, concretamente desde el 30 de diciembre último. Mi indecisión se debe a que me siento herida. La noticia ha sido como un desgarro que me acerca a unos años maravillosos, aquellos entre la adolescencia y la juventud, cuando tuve mis primeras experiencias en el conocimiento y trato con el llamado sexo opuesto; calificación que me parece errónea a todas luces, ya que más que opuesto es complementario, absolutamente complementario.


Nuestro amigo Jesús falleció el 30 de diciembre, en Méjico, donde residía desde que contrajo matrimonio. Sólo nos veíamos una vez al año, en Navidad cuando venía unos días a celebrarla en su querida España. Este año notamos su ausencia y por una llamada de teléfono nos llegó la triste noticia. Hace nueve años tuvo ya un paro cardiaco que superó, al parecer, sin consecuencias, pero que al final se ha llevado nuestra amistad a un lugar donde, si quiere, podrá tenernos más cerca que desde el continente hispano, por mi parte así lo voy a intentar.


Todo se ha revolucionado en mi interior, aquellas vivencias que siempre estuvieron conmigo han vuelto a ser actuales. Ya en posts anteriores he hablado a menudo de él porque tuvo mucha incidencia en mi vida, anterior a mi noviazgo y también en los primeros años del mismo. Siempre senti por Jesús un gran cariño que los años, a pesar de la lejanía, no han podido borrar. Padrino de uno de mis hijos, Yayo, ha sido un gran padre de familia numerosa, seis hijos nacidos todos en Méjico, pues Malena, su mujer, es mejicana e hija del antiguo empresario de la plaza de toros mejicana. Jesús era Ingeniero Industrial de los que cursaron la carrera en la Escuela Superior madrileña, situada aún en pleno paseo de la Castellana. En Méjico D.F. levantó una industria textil que en la actualidad ya dirigian sus hijos.

Pero lo que a él me unía era muy anterior a su vida mejicana. de la que quiero destacar lo bien que se portó con mi hija Esther cuando el Buque Escuela Elcano llego a aguas de Acapulco. La recogió en el barco para hospedarla en su magnífica mansión y tratarla con todo ese cariño acumulado, tanto en él como en nosotros, desde nuestra más tierna juventud y mantenido en la distancia temporal y espacial que nos separaba.


Jesús fue el mejor amigo de Julio, mi marido, desde los tiempos de alumnos del colegio del Pilar, por eso, en la primera salida con ellos y mis amigas, Carmen y Luisa, fue su acompañante elegido. Parece que vuelvo a aquel parque del Retiro, donde por primera vez me retrataba con unos chicos a mi lado. Era en los días anteriores a la Navidad de 1954. Un Diciembre frío y soleado, con ese cielo azul del Madrid de antaño, sin polución ambiental de ninguna clase, cuando pasear era un placer carente de riesgos. La cortedad de mis diecisiete años recién cumplidos, unida al flechazo que sentí, desde la primera vez que ví al que más tarde sería mi novio y marido, a penas me dejaba articular palabra, mientras mis amigas, más desenvueltas, llevaban la voz cantante. Mis respuestas a toda la conversación eran las risas continuadas y nerviosas.

Esta foto a la salida del colegio, cuando las colegialas éramos muy colegialas, algunas más que otras, eso sí, corresponde al curso 6º de bachillerato, el mismo año que conocimos a Julio y Jesús



De rodillas y de izquierda a derecha: Pilar, Militos, Carmen, Teresa.
De pie: Pitu, Mary Paz, Carmen, Concha e Isabel (Cuchi)

Tal vez el hecho de haber iniciado con ellos mis salidas con chicos, ha hecho que siempre conservase aquella amistad con un valor añadido.

Aquel primer paseo por la Rosaleda del Retiro lo inmortalizamos con algunas fotografías como éstas, que motivaron en mi, un callado enfado porque siempre era Jesús quien se colocaba a mi lado y no el que me hubiera gustado.







A los pocos días de esta salida, concretamente en la festividad de los Reyes Magos, organizaron mis amigas lo que sería mi primer güateque, algo que también he narrado en este blog de recuerdos y que en esta Navidad ha vuelto a mi presente por el hecho de que aquella tarde, Jesús fue mi inseparable acompañante. Yo no bailaba, acababan de imponerme, el día de la Inmaculada, la medalla de la Congregación Mariana y entre otras normas, establecidas por las monjas del colegio, figuraba la de no bailar. Él permaneció a mi lado, ayudándome a elegir los discos con los que los demás movían el esqueleto. Cuando la mayoría de los invitados desaparecieron, Jesús, se sentó ante el piano de la madre de Carmén para dar un recital de música, sin conocimiento alguno de la materia, y dedicárlo íntegro a mi. Todo fue muy divertido y he de reconocer que me sentí halagada con aquel detalle que, en parte, me resarcía del poco caso que Julio me había hecho en toda la tarde.



Tengo muchos recuerdos de nuestro amigo fallecido porque durante los cinco años que Julio, siendo ya novios formales, permaneció en la Escuela Naval Militar, Jesús acudía con frecuencia a buscarme a la Facultad de Económicas en la Universidad Central de San Bernardo. Me acompañaba a casa, segun decía, por encargo de su amigo. Su trato me encantaba, muy agradable y ameno, pues era una persona formal y estudiosa. La pega que mis amigas le ponían era la de que tenía apariencia de señor. Yo lo pasaba bien con él y me ayudó en aquella larga ausencia de mi Infante de Marina.




No voy a contar más detalles de nuestra amistad, todos buenos, en parte ya reflejados con anterioridad en este blog. Termino estas líneas diciendo que fue una persona excepcional, trabajador incansable y amante de España, cuya trayectoria seguía desde Méjico, donde llegó a alcanzar algunos cargos importantes en el mundo empresarial, escandalizado y asustado, desde hacía muchos años, por el rumbo que nuestra Patria estaba tomando.

DESCANSA EN PAZ, QUERIDO AMIGO.
Nos has dejado demasiado pronto, he llorado tu marcha y siempre te recordaremos. Sin duda Dios te encontró preparado para llevarte a su lado. Bendito sea Dios que a cada uno busca en el momento oportuno.


05 septiembre, 2009

CUADERNOS ANTIGUOS

Julio en Puerto Rico (Castillo del Morro)


Voy a rescatar algunas páginas de los cuadernos antiguos. Explico antes, que éstas fueron escritas a lo largo de los seis meses que Julio pasó embarcado en el Buque Escuela Elcano, al otro lado del Atlántico y que, como creo ya he dicho alguna vez, después de cuatro años de noviazgo decidimos que a su regreso, si el amor seguía firme fijaríamos la fecha de la boda. El viaje de Elcano era, entre otras cosas, una prueba de fidelidad para las parejas. De hecho sólo mantuvimos nuestro noviazgo tres o cuatro de una promoción donde la mayoría estaba ennoviada.
Al mismo tiempo como Julio tenía recepciones, bailes y visitas, en cada puerto que el barco atracaba, acudían al mismo las niñas de la mejor sociedad de los paises visitados, llegamos al acuerdo de que yo podría también salir con amigos y compañeros. Como dato, tengo que añadir que casi le pierdo en Puerto Rico porque la hija de una familia potente se encaprichó de él, incluso intento ganarse a la que más tarde sería mi suegra, escribiéndola y enviándola regalitos. Con gran contento, dicho sea de paso. por parte de ella.

El amigo con el que más relación tuve por entonces fue José Ramón, alumno de mi padre, hijo único de una familia de alcurnia y con dinero.
No corrijo faltas ni acentos ni puntuaciones para que sea más auténtico (naranja, naranja, color de la facultad deEconómicas)

17-III-59
Parece mentira que porque J.R. se haya ido a Valencia, para disfrutar de Las Fallas yo me encuentre triste. ¿A mí porque tenía que importarme? . ¡¡Qué sé yo!!, pero siempre es un poco triste ver marchar a un amigo aunque sólo sea por pocos días.
Me llamó el domingo por la noche para despedirse y eso me gustó mucho, como también que prometiese traerme una falla. Entre otras cosas me dijo que a ver como me portaba ahora que me iba a quedar sola esta Semana Santa. Le contesté que iría a hacer Ejercicios Espirituales y me deseó que los hiciera muy bien. Luego añadió: “Claro que mejor que eres no vas a salir de ellos”. Yo, con voz que expresaba muchas cosas añadí: ”No sabes tu todo lo que hay que mejorar”
Y es cierto Virgen mía, realmente quisiera que nada me separase de Vosotros, que ni solo un hilo me impidiera darme del todo a mi Señor

Actual:
Voy a copiar lo que escribí ese día, aunque no todo tenga que ver con José Ramón, pero quiero hacerlo (por si mis hijos lo leen algún día) para que se pueda comprobar cómo, a pesar de llevar cuatro años de noviazgo, a pesar de J.R. y de lo que me gustaba disfrutar- sanamente- con mis compañeros, la eterna duda de la vocación religiosa estaba latente en mi alma, aparecía y desaparecía como el Guadiana.

“El domingo por la mañana fue la Comunión de Hijas de María y aunque tuve que sostener una pequeña lucha con las sábanas, conseguí levantarme a tiempo.
Pasé una mañana estupenda. Sentí la emoción de confesar y comulgar en mi Colegio. El desayuno fue muy agradable, pues estuvimos cinco en una mesa: Mary Paz Juristo (que me saludó muy cariñosa), Encarnita Amaya, Amelia Elejabeitia y Magdalena Rivero.
Charlamos mucho. Y me hizo ilusión que cuando Charo Durban se acercó a nuestra mesa, para pedirnos opinión sobre quien desempeñaría bien el cargo de Presidenta de las Antiguas Alumnas, dijese que por allí se había hablado de Militos.
Yo expuse mil razones en contra pero en el fondo me halagó. Tú verás Virgencina, si ello me sirviera para acercarme más y acercar a otras al Colegio, sea, de lo contrario Virgen mía Tu sabes lo que tienes que hacer. (Nunca fui presidenta de Antiguas Alumnas, sí de la Congregación Mariana -o Hijas de María- el último año de colegio)
La verdad es que ahora voy más al Colegio y me siento más unida a él. No sabes la felicidad interna que esto me produce.

Tuvimos Retiro Espiritual con un jesuita estupendo, con espíritu moderno, amplio y a la vez rígido, que nos habló del fin último de las Congregaciones Marianas; “Santificarse y santificar a los demás”.
Al recibir la bendición del Santísimo pronuncié un “Cuenta conmigo” que el padre nos exhortó a pronunciar, si estábamos dispuestas desde el fondo de nuestras almas a alcanzar ese Fin. Sin reparar en medios por dolorosos y sacrificados que para nosotras resultasen. Me quedan unos días para empezar los Ejercicios y pongo en Ti toda mi esperanza.

28- III-59

Lo que yo he sentido hoy sólo Tú y yo podemos saberlo. Jesús, te llevaba en mi boca y con la lengua te palpé y Dios mío, nunca comprendí como esta noche lo que con aquella Sagrada Hostia se me daba. ¿Y te diste cuenta, Madre mía, que no quería tragarla?. Qué absurdo Virgencina, pensar que al tocarla con la lengua sentía más realmente a Jesús, que tragando la Hostia y teniéndola dentro de mi ser.
Y por primera vez creo Jesús mío que conseguí olvidarme absolutamente del mundo, Jesús, mi alma esta noche se entregó a Ti y tuvimos una dulcísima conversación y mientras las lágrimas resbalaban por mis mejillas, yo te pregunté que si aun podías desearme solo para Ti. Y dudé Señor. Es terrible que a mis 22 años aun me suceda esto. Y no quería apartar las manos de mi cara, por miedo a que la luz disipara aquel coloquio divino entre Tú y mi alma.
Señor y creo que Tú pasaste esta noche de tu Resurrección junto a mí.
Señor si yo supiera que casada con Julio y formando nuestro hogar, sabríamos amarte por encima de todas las cosas, si yo supiera que Tú deseabas nuestra unión, para mí no existiría la menor duda. Mi Dios, pero sigo temiendo a este apego al mundo tan innato en mí.
Y después Jesús de oir la Santa Misa (era la vigilia del Sábado de Gloria que siempre celebrábamos en la iglesia de la Paz, con las monjas y niñas de la Inclusa) salimos para saludar y recibir el saludo de estas cariñosas monjas.

Luego se acercó Angelines, la niña que por su falta de piernas y tener que ir toda la vida en un coche de esos de paralítico, menos motivos tendría para sonreir como lo hace. Y fui muy cariñosa con ella porque deseaba darla un poco de felicidad.
Pili , la que fue pequeña de Nieves, ( En la Inclusa existía una organización especial entre las internas, una especie de tres secciones: las llamadas “mayores”, algunas verdaderamente ancianas que terminaban sus días entre aquellos muros, habiendo sido abandonadas en aquel lugar desde su primera infancia o de bebés; luego las adolescentes y finalmente las “pequeñas”. Se formaban pequeños núcleos como una familia, con una mayor, una adolescente y una pequeña.) que ya está mayorcísima y Riaño, aquella que era un torbellino travieso y que también es ya una mujer. Me acompañaron por el patio hasta casa, Me gusta mucho charlar con ellas aunque ahora las vea menos. Me gustaría Jesús mío dedicarme a estas niñas, o a personas que como ellas sufren para ayudarlas a ofrecerte sus dolores y hacerles más llevadera su carga. Y por esto temo también a mi matrimonio, temo que mi marido y mis hijos absorban todo mi tiempo y no sepa dedicar una parte de él a aliviar las penas de los que sufren.
En tus manos Señor está mi vida toda. Hoy sentí Jesús mío como si Tú quisieras arrancar a mis labios un sí, fuerte y generoso. Y quise dártele Jesús y quise que mi vida toda fuera tuya.
Y pienso en Julio Señor y me siento ingrata con él después de cuatro años, dejarle solo. También me inquieta pensar que en mí aparece una posible vocación cuando él está lejos mientras que cuando le tengo a mi lado mi conciencia está tranquila y yo creo hallarme en el buen camino.
Esta mañana Jesús me emocioné al pensar que estaba en gracia y que por ello, aunque en aquel instante no rezaba, sino que escuchaba una música (“La vida en rosa”) estaba dando gloria a Dios.
Me gusta que D. Paulino (Uno de los dos capellanes y profesor de Religión de nuestro colegio. El otro era D. Pedro Cantero, más tarde obispo de Barbastro y gran amigo de San Josemaría, fundador del Opus Deí. Sin duda el libro de Camino circulaba entre nosotras gracias a D. Pedro) haya dicho a mi hermana Mary Carmen que incluso bailando, si estás en gracia, puedes dar gloria a Dios.
Mi Dios te amo y quiero ser Tu más fiel esclava.

30-III-59

Hoy Virgencina fui a casa de J.R. aunque sabía positivamente que Pacho, nuestro profesor de Estadística, no iría pero él me llamó anoche y me dijo que quería hablar conmigo de todo lo que en el Valle de los Caidos le había impresionado.
Me ha dicho que espiritual y moralmente ha venido mucho mejor, pero que a pesar de sus deseos de ser mejor no sabe qué es lo que tiene que hacer y se encuentra indeciso.
Luego me contó que ha decidido no volver a salir con chicas porque a todas las encuentra insulsas y llenas de pájaros. Que no puede por más que quiere. encontrar una como yo que es que no la hay. Bueno estuvo alabándome un rato y yo quiero Virgen mía decirte que aquello no me halagó lo más mínimo. Quisiera Virgencina que Jose Ramón pudiera encontraros para que viese que una chica, no es imprescindible en este mundo.
Señor ¿y cómo podría yo orientarle hacia Ti?. Quiero pedirte ayuda Jesús mío, porque de lo que él sea yo me siento un poco responsable.

Me dijo que el padre de los ejercicios (debió hacer unos días de retiro en el Valle porque cuando fui con él me presentó al fraile con el que se confesaba) opinaba que yo podría aconsejarle mejor que nadie. Sabes Jesús mío que me gustaría hacerlo pero soy tan pato, ayúdame Jesús mío.
Después me regaló tres banderines del Valle de los Caidos y no sé cuántas postales, es muy buena persona y yo siento que cada vez le tengo más cariño.

Luego le conté algunas cosas de Julio, de lo bien que lo estaba pasando y él dijo que yo no me merecía eso, intenté convencerle de que a Julio no le quedaba más remedio porque les obligaban y que yo prefiero que me cuente todo. También le dije que me preocupaba mucho que Julio se aficionase a toda esa vida y que cuando venga este verano se me muera de aburrimiento. Me comprendió perfectamente y dijo que sería probable, aunque enseguida añadió:
“también es que tú eres el colmo, en vez de preocuparte por lo que está haciendo, te preocupa lo de este verano”. Y luego dijo que, siendo sincero, en el fondo se alegraba de todo esto por si yo me desilusionaba de Julio, y al momento me pidió que no me enfadase. Yo contesté que me gustaba la sinceridad.
Me pidió que todas estas cosas no me hiciesen cambiar, porque así era única y de la otra forma sería como todas las demás. Le respondí que no cambiaría, por Dios, porque había aprendido a mirar todo desde El.
Jesús mío y una vez que te he contado todo, quiero pedirte que me ilumines para que yo sepa llevar a su espíritu cuanto al cabo de los años Tú me has enseñado.

Fotografía de antes de entra a una boda

Después de esa boda, con cara de cansancio




22 julio, 2009

MARIDO RIESGO





Ahora que Julio está a la espera de una operación de corazón, he vuelto a recordar cómo el inicio de nuestro matrimonio ya fue de riesgo. hay personas que lo llevan encima como si de una mochila se tratase. Así es mi marido,un marido riesgo o un riesgo de marido, el de siempre, el que tengo y el que tuve. Este hecho que puede parecer insólito por los vientos que corren, es algo inherente al matrimonio en su esencia natural, otra cosa es que los interesados quieran vivirlo como se debe vivir. santamente constituído.

Un mes antes de dar a luz a mi primera hija decidimos que viniera a Madrid, desde San Fernando (Cádiz) donde vivíamos por destino de Julio, para dar a luz y de paso examinarme de algunas asignaturas de la carrera, entre ellas la "Hacienda Pública", con el catedrático Enrique Fuentes Quintana, cuyo avatar ya relaté en un post anterior.

Cuando ya se aproximaba el parto, Julio quiso pasar un fin de semana conmigo. Por entonces los militares no podían abandonar sus destinos sin una autorización expresa, algo que se saltó a la torera. Quiso aprovechar el viaje en coche, tampoco autorizado, de tres alumnos de la milicia universitaria que la cumplian en el Tercio Sur. A la altura de Andujar tuvieron un accidente mortal, el conductor falleció, quien iba en el asiento de al lado se rompió una pierna porque, previsoramente, al ver que un camión se les abalanzaba sin remedio, se tiró del coche en marcha. En los asientos traseros, el de la derecha únicamente tuvo el percance de su nariz rota, pero Julio, con la cabeza apoyada en el quicio de la ventanilla y plácidamente dormido,recibió un tremendo impacto que pudo ser mortal.

Nunca conocí al detalle los pormenores del accidente, ya que, por la cercanía del parto, su familia y la mía decidieron ocultármelo. Incomprensiblemente lo consiguieron durante muchos días. Estuvo hospitalizado cerca del Santuario de Santa María de la Cabeza, con un coma del que no despertó hasta pasados diez días. Recibió la Extremaunción por la gravedad prevista. Su familia, mi padre y mi hermano mayor se trasladaron a Andujar y yo de manera absurda permanecí ignorándolo todo, convenciéndome a mi misma de que no había podido venir a estar conmigo por algun imprevisto. Al no haberse inventado el teléfono móvil y carecer la mayoría de las viviendas de San Fernando de telefonía fija, me lo creí porque quise creerlo, sin extrañarme la ausencia total de noticias suyas.
Sí recuerdo, que me hizo intuir algo raro la invitación de mi cuñada Mary Pili para que fuera con ella y con su amigo Raimundo al cine. les comenté lo nerviosa e inquieta que me encontraba. Raimundo me preguntó: ¿No sabes a qué se debe? Respondí que no, pero que suponía debía ser por lo avanzado del embarazo. Ahora me doy cuenta que su pregunta era por si mi subsconciente sospechaba algo del accidente.

No tengo ni idea de los días que transcurrieron viviendo en ese engaño. Una tarde no pude más y dije que pensaba llamar al cuartel de San Fernando, Tercio Sur, para enterarme de si pasaba algo con Julio. ¡Qué casualidad! a los diez minutos de hacer esa declaración, sonó el teléfono y escuché la voz de mi esperado marido. Intentó hacerme creer que no ocurría nada con unas razones tan simples que no me convencían, mas todo se aclaró cuando le escuché decir con voz baja: "Gracias hermana". Ya no le quedó otra alternativa que contarme lo ocurrido, pues yo sabía que aquel hermana tenía que referirse a alguna monja.

Acababan de trasladarle al hospital de San Carlos (San Fernando) Enterada del peligro sufrido lloré y lloré. En parte me sentía culpable por haber venido a Madrid para examinarme y dar a luz, al mismo tiempo que me dominaba una tremenda rebeldía contra todos los que me lo habían ocultado, incluido Julio que al fin y al cabo era la única víctima. Mi sensación era extraña, como si me hubieran hurtado el derecho a sufrir con él, como si todos los que estuvieron a su lado en los peores momentos hubiesen usurpado mi sitio. Siempre fui una persona fuerte y nunca las desgracias ni los problemas influyeron en mi estado físico. la prueba es que las contrariedades lo único que alteran es mi equilibrio kilo/calórico, traduciéndose en aumento de peso, como quien dice: cuanto más gordo es el problema, más kilos acumulo. Les reconocía su buena voluntad al mismo tiempo que me indignaba que decidieran en mi lugar. Aquella oportuna llamada de Julio se debió a que al escuchar mi decisión de llamar al cuartel, Julia, la imprecindible y querida empleada que llevaba años con nosotros, bajó corriendo a la portería para llamar al hospital y que Julio se pudsiera en contacto conmigo.
De esa manera me enteré de lo cerca que estuve de ser una joven viuda.

Más adelante, por su carrera, tuve que pasar algunos sobresaltos parecidos, pero ya nadie volvió a quitarme ese derecho a sufrir por el marido.


Al insurrecto que se tomo la licencia de abandonar sin permiso su lugar de destino, cuando le dieron el alta en el Hospital de Marina, le concedieron un mes para reponerse que pasamos en casa de mis padres, por lo que pudo asistir al nacimiento de nuestra hija Begoña.


La llegada de Begoña fue un auténtico sonar de trompetas, como correspondía a la primera hija, la primera nieta, la primera sobrina... Cada tarde en la sobremesa, su padrino, mi hermano Goyo, decía: "anda saca al mono, ¡pobrecita mía! para distraernos". Trasladaba al comedor su cuna vestida de cuadritos azules porque, sin el adelanto de las ecografías reveladoras del sexo de las criaturas, cualquiera se arriesgaba en aquellos tiempos a vestirla de rosa. Allí era la contemplación universal de la recien llegada a este mundo, cada uno por turnos, dejábamos que agarrara con su manita alguno de nuestros dedos. ¡Era tan buena! sólo lloraba por las noches, con gran nerviosismo de su padre que se hallaba en plena recuperación. Esto nos decidió a pasarla de madrugada al salón de la casa de O'Donnell, unica habitación disponible.

Mi madre, Baita, desde que Begoña comenzó a parlotear, se llevó el gran disgusto cuando lo descubrió porque semejante atropello no coincidía para nada con sus parámetros. Como siempre yo, entre dos aguas, capeaba el temporal de la mejor manera posible, ya que julio para recuperarse necesitaba dormir tranquilo. También eran notables sus enfados cuando sorprendía al padre de la bebé limpiándole sus caquitas. Segun mi madre, su hija estaba faltando a sus deberes de esposa y madre por no saber vencer el repelús que aquello le ocasionaba. Hoy me pregunto: ¿Tendría razón o no? De todas formas aquel trauma tuve que superarlo sobre la marcha, en cuanto regresamos a San Fernando y Julio se reincorporó a su destino en el Tercio Sur.


21 mayo, 2009

UNA CASA DE LA POSGUERRA__II


El último de los varones y las dos niñas, Carmina y Ana, vinieron a este mundo entre aquellas cuatro paredes. Contaba mi madre que el doctor Botella, quien la asistía durante los embarazos, cuando llegaba la hora del parto enviaba a la comadrona y él aparecía inmediatamente después del mismo, como si hubiera estado aguardando tras de la puerta. Era esta una iniciativa del doctor para no verse obligado a pasarle la minuta por el alumbramiento, aunque siempre permanecía pendiente de acudir ante la menor emergencia.
Se daba la circunstancia de que, cuando llegaba ese momento, a Goyito y a mí nos dejaba mi padre en el metro de la estación de Goya para que, Rosa, la criada de mi abuela, nos recogiera en la de Cuatro Caminos y pasar unos días en su casa con ellas y mis dos tías. En el metro nos gustaba colocarnos en el primer vagón, justo al lado del conductor y mirar extasiados cómo la máquina iba dando luz, a medida que avanzaba, a la obscuridad de los túneles.
Del nacimiento de Carmina recuerdo dos detalles que ahora me parecen nimios, pero que permanecen fijos en la memoria:
uno que el conductor del metro era muy simpático y charlaba mucho con nosotros, al preguntarme que a donde íbamos yo contesté que a casa de Mamáuna (así llamábamos a mi abuela) y él quiso saber si teníamos dos mamás. Y el otro detalle es que al nacer mi hermana el 7 de Julio, mi hermano se empeñaba en que la llamasen Fermina, gracias a Dios no le hicieron caso. Lo curioso es que los niños de entonces no preguntábamos nunca nada, ni nada nos parecía cuestionable, ni siquiera nos extrañaba que, pasada una semana o diez días, al regresar a la casa paterna nos encontráramos con un miembro más en la familia.

A todas luces la vivienda se nos había quedado pequeña, pero los medios económicos de la época, 1940-50, eran escasos para una familia numerosa en la que el padre era funcionario de la Diputación Provincial y cuyos seis hijos estudiaban en colegios privados de religiosos, algo que para mi padre fue siempre preferente, de la misma manera que más tarde sería su empeño el matricularnos a sus tres hijas en la Universidad Complutense, sólo existía ella para él. Los varones tuvieron otras opciones al elegir distintas profesiones: el mayor Ingeniero de Minas y los dos siguientes Marinos de Guerra.

Mi padre, al no tener espacio para estudiar en Jorge Juán, acudía todas las tardes a un café llamado La Polar situado también en la misma calle, pero esquina a la llamada por entonces General Mola y hoy Príncipe de Vergara, por aquello de que Mola combatió en la guerra Civil al lado de Franco, detalle este derivado de las vicisitudes de la historia contemporánea. En dicho café mi padre terminó sus dos carreras universitarias Derecho y Ciencias Económicas. obteniendo en esta última el Primer premio Extraordinario de fin de carrera.

Cuando Julio y yo empezamos nuestro noviazgo y mi padre no quería saber nada de este asunto, solíamos pasear por aquella zona, los noviazgos de antaño se nutrían de paseo tras paseo, y como aquel café tenía un amplio escaparate, siempre nos parábamos ante él para contemplarle completamente enfrascado en sus apuntes y libros. Era una especie de reto para ver si levantaba la cabeza y nos veía. Nunca llegó a descubrirnos.

La distribución familiar de los dormitorios era un tanto peculiar, pero imagino que alguna razón especial debieron tener mis padres para realizarla así:
En el más amplio de ellos, se instaló una litera de dos camas donde dormían José luis y Juán José, y una cama de matrimonio en la que lo hacían mi madre con la pequeña de las niñas. En la habitación a la derecha del comedor había dos camas, una para mi padre y otra para mi hermana Carmina que siempre fue delicada de salud en su infancia. En el mismo comedor y en una cama mueble dormía mi hermano mayor, Goyito, y finalmente, en la que también daba a éste, éramos la muchacha y yo quienes teníamos el aposento. No se trataba de una criada corriente, era un miembro más de la familia que compartía con nosotros su vida y sus propios intereses. Su nombre Gregoria, Goya, de irresistible recuerdo para todos. De procedencia extremeña y una fidelidad inquebrantable, creo recordar que llegó a nosotros por medio de la fiel Rosa, más que inseparable servidora, amiga incondicional de mi abuela Elisa, a cuyo lado estuvo hasta que falleció, acompañándola en todos los destinos de mi abuelo Ingeniero Militar, tales como Melilla, Baleares... Durante un tiempo, Rosa, se alejo de mi abuela porque contrajo matrimonio, pero no tardaría en regresar, ya que su marido se volvió loco hasta llegar al suicidio. Con su pequeña hija Simona, que más tarde se haría enfermera, vivieron con MAMÁUNA y mis tías hasta su muerte.

Goya fue mí refugio en la adolescencia, desde aquel inolvidable día en que creí que la muerte llegaba a por mí. Y lo curioso es que, al evocarlo ahora, no puedo apartar de mi vista la misma imagen de niña empavorecida, enfrentándose al comienzo de su adolescencia, algo que ella ignoraba por completo. Al levantarme como cada día para ir al colegio y descubrir entre las sábanas aquel horror viscoso y rojo me encerré llorando en el cuarto de baño, del que no pensaba salir hasta que tirasen la puerta abajo y encontraran mi cadaver. Goya que ya debería haber descubierto el percance, insistía una y otra vez para que abriera la puerta, pero yo me negaba y lloraba sin parar. No sé como pudo convencerme para que la dejase entrar a mi lado. Cuando ella me explicó la causa natural de todo el drama, no pude ni sentirme aliviada porque llegué a pensar que ser mujer debía ser algo terrible cuando se manifestaba de aquella manera. Pasados los años, reconocí lo mucho que le debía a aquella omisión de mi madre, pues estuve bien alerta para adelantarme a la edad crucial de mis hijas, de la misma manera que había hecho antes con mis hermanas. Otra de las omisiones de mi querida madre, que en verdad era admirable en todo, pues en lo que ahora he mencionado no puedo culparla, ya que en ese terreno parecía ser lo usual en todas las familias, de las que entonces no me daba cuenta, fue aquella manía de vestirme de niña, tanto exterior como interiormente, cuando mis amigas ya utilizaban prendas adecuadas a su edad. Tuvo que pasar por Madrid mi tía política Josefina, a la que siempre quise con locura, para hacérselo notar. Aquel suceso de mi encontronazo con la edad adulta, más que el hecho de compartir habitación, fue lo que creó unos lazos de unión entre Goya y yo que sólo se rompieron cuando, al poco tiempo de trasladarnos a vivir a O'Donnell, decidió regresar a su pueblo. Ella, con su delantal blanco impoluto y almidonado, nos llevaba al Retiro a jugar y merendar, de manera invariable chocolate con pan.

En Jorge Juán tuve mi primera amiga, se llamaba Anita y vivía en el último piso por lo que tenían una amplia terraza, donde jugábamos mis hermanos Jose, Juán y yo con ella y sus dos hermanos, José Antonio y Benito. Creo recordar que los Acosta y nosotros éramos los únicos niños de la casa. Ella y yo parecíamos auténticas hermanas, pasábamos los días juntas y nada más llegar del colegio nos buscábamos una a la otra con impaciencia. En las viviendas de alrededor había otros muchos niños y niñas con los que formábamos pandilla para jugar en la calle, como era costumbre en la posguerra, pero no intimamos con ninguna de las demás.


La familia de nuestros amigos era sevillana y con una situación económica mucho más saludable que la nuestra. Tenían una agencia de transportes en Atocha, Auto-Andalucía, que fue creciendo vertiginosamente. Notaba yo esa diferencia en los bocadillos de pan con mantequilla que mi amiga tomaba a cualquier hora, cuya forma de huntarlos me dejaba perpleja: primero la repartía bien a lo largo de la rebanada para a continuación, cada vez que mordía un trozo volver a extender, por el sitio mordido, otra buena capa del sólido elemento derivado de la leche. En mi familia era mi madre la que elaboraba la mantequilla, a partir de la nata espesa y gruesa que se recogía cuando se hervía la leche; no tenía nada que ver con la fina telilla que se forma ahora al calentarla Aquello no me producía envidia alguna, a pesar de contemplar la cara de placer de mi amiga mientras devoraba aquella vianda, puesto que estaba segura que su exceso de peso del que siempre se quejaba, era el producto de tal sobrealimentación.

Los padres de Any, me trataban con mucho cariño y un verano me invitaron a veranear con ellos en Las Navas del Marques. Fueron unos días muy divertidos y animados, pues nos uníamos a otros niños del lugar, hacíamos excursiones por los riscos de las Navas y batallas emulando a los antiguos guerreros. De aquellos días guardo un pequeño recuerdo en la pierna derecha, una marca de color marrón ocasionada por un petardo que uno de los niños de la pandilla me encendió justo al lado.


La siguiente es una de las muchas fotos que conservo de aquel verano del año 1948. En ella aparecen, de izquierda a derecha: Un matrimonio amigo, Carmen, madre de Any a su lado, Any, sus hermanos Benito y José Antonio; más arriba, entre los dos niños, yo con las trenzas que mi amiga envidiaba y que tantos tirones tenía que sufrir cuando me las peinaba mi madre, mientras repasaba con ella las lecciones de catecismo; el niño más pequeño era hijo del otro matrimonio y hermano del Nico que aparece a su lado; las dos con delantal blanco eran las criadas de la familia, la de negro se llamaba Sebas y la otra Benita que casualmente era oriunda de Don Benito, localidad extremeña.





Mi amiga Anita, ya algo mayor.



Esta foto tan envejecida, lo mismo que yo, también es de aquel día de comida entre rocas y árboles en pleno campo.
Fuimos amigas inseparables a pesar de las diferencias que existían entre nosotras que éramos completamente distintas, este fenómeno siempre me ha sorprendido, pues a lo largo de mi vida nunca tuve una amiga que se me pareciera o tuviera la misma visión de la vida e ideales semejantes a los míos. Ella estudiaba en el Liceo Francés y como sus padres no solían practicar la religión Any tampoco compartía conmigo esa práctica, lo que no impedía para nada nuestra gran unión.

Cuando abandonamos la casa de Jorge Juán nuestra amistad fue poco a poco enfriándose, aunque nos veíamos de vez en cuando y siempre nos felicitábamos por nuestro cumpleaños. Asistí a su boda en la que ella, desde niña, tenía pensado el Vals del Emperador como apertura del baile y así se realizó. A mí me gustaba más el Danubio Azul, pero me quedé sin ninguno al decidir una boda corta para salir esa misma noche de viaje en tren hacia Barcelona y aguardar allí el barco a Baleares.


En otro post, concretamente en el de "Un amigo como aquel" ya he narrado como fue nuestro cambio de vivienda a la calle O'Donnell por lo que ahora no lo voy a repetir. Simplemente decir que sucedió en 1950, cuando estaba apunto de cumplir 15 años, precisamente en ese cambio conocí a mi amigo, vecino también, con el que hablaba en las noches de balcón a balcón y que siendo chico fue sustituyendo a mi amiga entrañable.


En esta fotografía puede verse en lo que se convirtió nuestra casa de la posguerra: "Academía Goyo", famosa en la Universidad Complutense de la calle de San Bernardo, por aquel slogan que inventaron los propios alumnos:

"El muerto al hoyo y el vivo al Goyo", el hoyo eran los suspensos de nuestro profesor de Teoría Económica, don José Castañeda del que ya he hablado ampliamente y Goyo, por supuesto mi padre, sin cuyas clases particulares pocos economistas de aquella época hubieran terminado la carrera, algunos, entre otros, tan famosos como Isidoro Alvarez dueño del Corte Inglés, Alfonso Rojo exgobernador del banco de España y por supuesto mi compañero y amigo, Ramón Tamames hoy considerado ilustre economista.



La foto que encabeza este post sobre la casa de la posguerra, era la segunda de familia numerosa realizada mientras vivíamos en ella y la que aparece a continuación, fue la primera hecha en el cuarto de estar de la calle O'Donnell. En ella un elemento de tortura inustituible, para mí que no para ningun otro de mis cinco hermanos, chicas incluídas, la pizarra donde mi padre nos explicaba las matemáticas.



Para terminar, añadir que en la estrechez de aquella vivienda fuimos todos inmensamente felices. Mi madre, Puri para los amigos y familia, poco antes de morir confesaba que en aquel hogar pasó los años más felices de su vida, con restricciones de agua y luz, con las cartillas de racionamiento para comprar el pan, con la escasez de aceite, con las legumbres plagadas de bichos que entre ella y Goya iban expurgando una a una, con los lavados en la tabla de madera que se colocaba en el fregadero, con los circuitos que mis hermanos pintaban en el suelo del pasillo con una tiza, para jugar a las carreras de chapas o al futbol y con ese largo etcétera de privaciones que formó parte de una infancia relajada y alegre, en la que los niños vivíamos ajenos a lo que sucedía a nuestro alrededor, sin radio, sin televisor...Nuestro mejor regalo eran aquellos tebeos que nuestros padres nos pasaban por debajo de la puerta de la calle, cuando volvían de Misa cada domingo:
El Guerrero del Antifaz (mi preferido) Roberto y Pedrín, El Hombre Enmascarado , Chicas, para mí que me gustaban más los de mis hermanos... Aseguraban nuestros progenitores que ellos no los compraban, sino que era una mano misteriosa la que cada semana nos traía esa sorpresa. Dichosos y confiados, simplemente con lo necesario para vivir y formarnos en buenos colegios, gracias a la generosidad de mis padres que debieron privarse de muchas necesidades.

Y con la seguridad más absoluta de que España y los españoles éramos lo mejor del mundo.
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