Aunque este blog es el que más quiero porque es el primero que llegó a mí y en él vierto los retazos más íntimos de mi vida, aquellos de los que nunca querría desprenderme, sin embargo, es el que menos entradas tiene y menos visitas recibe, pero no pasa nada..., sólo puedo escribir en Noray cuando el alma me lo pide.
AMIGOS
25 diciembre, 2011
¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!
Aunque este blog es el que más quiero porque es el primero que llegó a mí y en él vierto los retazos más íntimos de mi vida, aquellos de los que nunca querría desprenderme, sin embargo, es el que menos entradas tiene y menos visitas recibe, pero no pasa nada..., sólo puedo escribir en Noray cuando el alma me lo pide.
02 diciembre, 2011
IRUNADA, 22 DE NOVIEMBRE DE 2011
Interrumpo los relatos de mi Gran Vía para grabar algunos detalles de la segunda reunión de hermanos de este año.
porque me comunica la serenidad y la armonía que necesito para escribir
"Prueba porque si no lo haces toda la vida te quedará el gusanillo".
José Luís nos interrumpió para añadir:
Y todo partiendo de la base de que adoraba la Marina, él mismo por vocación era marino, aunque no hubiera podido realizarlo. Consiguió embarcar en todos los barcos que mis dos hermanos mandaron o fueron su destino, desde el Elcano hasta el Dédalo, pasando por el Blas de Lezo o Príncipe de Asturias... Sin embargo, su nieta... José Luis, Pepín para la Marina, tuvo que pararle los pies:
Sufrió y nunca quiso asistir a ningun acto de la Escuela Naval, ni a su Jura de Bandera ni al regreso de Elcano ni a la Entrega de Despachos..., sin embargo, estaba realmente orgulloso de ella porque todos los marinos que él conocía, los mismos que años más tarde cantaron la Salve Marinera en su funeral, hablaban maravillas de Esther.
20 junio, 2011
GRAN VÍA 2ª PARTE
Como puede comprobarse este solar , 53/54 de la Gran Vía, ha sufrido los cambios más variopintos que imaginarse pueda. En plena posguerra española la Compañía Inmobiliaria Metropolitana lo adquirió para la construcción de un edificio multifuncional al que se le dió el nombre de Los Sotanos. Las obras de este edificio se llevaron a cabo entre 1945/49, fueron sus arquitectos los hermanos Otamendi Machimbarrena, Julian y Jose María . En la década de 1940 fue el edificio de mayor embergadura construído en Madrid. Su fachada ocupaba la extensión de 130 metros de longitud, con la altura de diez plantas, y capacidad para dos galería comerciales donde se podría adquirir toda clase de artículos, con esa zona, en la planta baja de Juegos Recreativos que fue una auténtica novedad en el Madrid de mi juventud. Se invirtieron en éll 115 millones de pesetas.
Ignoro cómo se encontrará ahora esa planta baja de los Sotanos, pero en los 70 hubo que cerrarla por un tiempo, ya que se había vuelto un nido de droga.
9/IV/59
Cuando nos trajeron la cuenta, él sólo tomó un una bebida y yo un café blanco y negro, pasó algo gracioso que yo ya le había advertido cuando me dijo que tenía cinco duros. El caso es que no pasó verguenza, a estos niños de papá les da todo lo mismo. Se levantó vió a un amigo de su padre y se acabó el problema, 32 pesetas pagadas por otro que le prestó un billete de 500 pesetas.
Mañana vamos al Valle de los Caídos, no sé si hago bien, Virgencina, pero tengo tantas ganas de conocer aquello!!
Y sí hice bien, pues J. R., sin decirme nada, se presentó con cuatro amigos/as y, como ya he contado en este blog, todo fue una maravilla del Señor
Esta es la imagen que he encontrado ahora del Club 31, situado en la calle Alcalá 58, junto a la mismísima Puerta de Alcalá, que por lo visto es un restaurante equiparado al Jokey, o sea propio de los Cabeza de los Sindicatos, jajaja.... Segun recuerdo por aquellas fechas era tipo pub o cafetería
CONTINUARÁ
30 diciembre, 2010
MI GRAN VÍA Iª parte

El cariño y la admiración que siento por esta gran avenida se debe a que en ella y sus aledaños di el gran paso de niña a mujer, del Colegio a la Universidad.
Cómo ya he contado con anterioridad en este blog, estudié la carrera en lo que antes se conocía por Universidad Central, viejo caserón de la calle llamada ancha, algo que nunca entendí, de San Bernardo. Por aquellas aulas, desde el siglo XIX, pasaron las cabezas más ilustres de la sabiduría española, a excepción de la mía, en cuanto a sabiduría se refiere, por supuesto.
Continuará...
23 diciembre, 2010
08 octubre, 2010
NUESTRO PRIMER BAILE
Cuando conocí a Julio fui a algunos "guateques", pero nunca bailé, lo pasaba muy bien viendo a los demás y "pinchando" los discos, aunque me "picaba" verle a él lucirse con mis amigas.
Recién comenzado el cuarto curso y unos días antes de su embarque en el Buque Escuela Elcano, que fue el 9 de enero de 1959, tuvo lugar nuestro primer baile juntos... Era la noche del 5, en la fiesta que se conocía como el Cotillón de Reyes.
"Tú que dispones de tierra y mar,
haces la calma y la tempestad,
ten de nosotros, Señor, piedad,
Señor, piedad..."
Piedad de ellos, Señor, y de mi que esto se me está haciendo muy largo.
Como era costumbre, de allí fuimos a tomar chocolate con churros a San Ginés. Algunos comenzamos el nuevo día, festividad de los Reyes Magos, en la primera Misa de la mañana, con la sorpresa de que el sacerdote, oficiante de la Santa Misa,en su homilia, nos lanzó un tremendo rapapolvos por asistir a la misma con nuestros trajes de fiesta, para él indicio de orgia y desenfreno.
15 enero, 2010
CUANDO UN AMIGO SE VA
De izquierda a derecha: Julio, Carmen, Luisa y JesúsHace días que vengo "rumiando", como diría mi madre, esta entrada sin decidirme a sacarla a la luz, concretamente desde el 30 de diciembre último. Mi indecisión se debe a que me siento herida. La noticia ha sido como un desgarro que me acerca a unos años maravillosos, aquellos entre la adolescencia y la juventud, cuando tuve mis primeras experiencias en el conocimiento y trato con el llamado sexo opuesto; calificación que me parece errónea a todas luces, ya que más que opuesto es complementario, absolutamente complementario.
Nuestro amigo Jesús falleció el 30 de diciembre, en Méjico, donde residía desde que contrajo matrimonio. Sólo nos veíamos una vez al año, en Navidad cuando venía unos días a celebrarla en su querida España. Este año notamos su ausencia y por una llamada de teléfono nos llegó la triste noticia. Hace nueve años tuvo ya un paro cardiaco que superó, al parecer, sin consecuencias, pero que al final se ha llevado nuestra amistad a un lugar donde, si quiere, podrá tenernos más cerca que desde el continente hispano, por mi parte así lo voy a intentar.
Todo se ha revolucionado en mi interior, aquellas vivencias que siempre estuvieron conmigo han vuelto a ser actuales. Ya en posts anteriores he hablado a menudo de él porque tuvo mucha incidencia en mi vida, anterior a mi noviazgo y también en los primeros años del mismo. Siempre senti por Jesús un gran cariño que los años, a pesar de la lejanía, no han podido borrar. Padrino de uno de mis hijos, Yayo, ha sido un gran padre de familia numerosa, seis hijos nacidos todos en Méjico, pues Malena, su mujer, es mejicana e hija del antiguo empresario de la plaza de toros mejicana. Jesús era Ingeniero Industrial de los que cursaron la carrera en la Escuela Superior madrileña, situada aún en pleno paseo de la Castellana. En Méjico D.F. levantó una industria textil que en la actualidad ya dirigian sus hijos.
Pero lo que a él me unía era muy anterior a su vida mejicana. de la que quiero destacar lo bien que se portó con mi hija Esther cuando el Buque Escuela Elcano llego a aguas de Acapulco. La recogió en el barco para hospedarla en su magnífica mansión y tratarla con todo ese cariño acumulado, tanto en él como en nosotros, desde nuestra más tierna juventud y mantenido en la distancia temporal y espacial que nos separaba.
Jesús fue el mejor amigo de Julio, mi marido, desde los tiempos de alumnos del colegio del Pilar, por eso, en la primera salida con ellos y mis amigas, Carmen y Luisa, fue su acompañante elegido. Parece que vuelvo a aquel parque del Retiro, donde por primera vez me retrataba con unos chicos a mi lado. Era en los días anteriores a la Navidad de 1954. Un Diciembre frío y soleado, con ese cielo azul del Madrid de antaño, sin polución ambiental de ninguna clase, cuando pasear era un placer carente de riesgos. La cortedad de mis diecisiete años recién cumplidos, unida al flechazo que sentí, desde la primera vez que ví al que más tarde sería mi novio y marido, a penas me dejaba articular palabra, mientras mis amigas, más desenvueltas, llevaban la voz cantante. Mis respuestas a toda la conversación eran las risas continuadas y nerviosas.
Esta foto a la salida del colegio, cuando las colegialas éramos muy colegialas, algunas más que otras, eso sí, corresponde al curso 6º de bachillerato, el mismo año que conocimos a Julio y Jesús

De rodillas y de izquierda a derecha: Pilar, Militos, Carmen, Teresa.
De pie: Pitu, Mary Paz, Carmen, Concha e Isabel (Cuchi)
Tal vez el hecho de haber iniciado con ellos mis salidas con chicos, ha hecho que siempre conservase aquella amistad con un valor añadido.
Aquel primer paseo por la Rosaleda del Retiro lo inmortalizamos con algunas fotografías como éstas, que motivaron en mi, un callado enfado porque siempre era Jesús quien se colocaba a mi lado y no el que me hubiera gustado.


A los pocos días de esta salida, concretamente en la festividad de los Reyes Magos, organizaron mis amigas lo que sería mi primer güateque, algo que también he narrado en este blog de recuerdos y que en esta Navidad ha vuelto a mi presente por el hecho de que aquella tarde, Jesús fue mi inseparable acompañante. Yo no bailaba, acababan de imponerme, el día de la Inmaculada, la medalla de la Congregación Mariana y entre otras normas, establecidas por las monjas del colegio, figuraba la de no bailar. Él permaneció a mi lado, ayudándome a elegir los discos con los que los demás movían el esqueleto. Cuando la mayoría de los invitados desaparecieron, Jesús, se sentó ante el piano de la madre de Carmén para dar un recital de música, sin conocimiento alguno de la materia, y dedicárlo íntegro a mi. Todo fue muy divertido y he de reconocer que me sentí halagada con aquel detalle que, en parte, me resarcía del poco caso que Julio me había hecho en toda la tarde.
Tengo muchos recuerdos de nuestro amigo fallecido porque durante los cinco años que Julio, siendo ya novios formales, permaneció en la Escuela Naval Militar, Jesús acudía con frecuencia a buscarme a la Facultad de Económicas en la Universidad Central de San Bernardo. Me acompañaba a casa, segun decía, por encargo de su amigo. Su trato me encantaba, muy agradable y ameno, pues era una persona formal y estudiosa. La pega que mis amigas le ponían era la de que tenía apariencia de señor. Yo lo pasaba bien con él y me ayudó en aquella larga ausencia de mi Infante de Marina.
No voy a contar más detalles de nuestra amistad, todos buenos, en parte ya reflejados con anterioridad en este blog. Termino estas líneas diciendo que fue una persona excepcional, trabajador incansable y amante de España, cuya trayectoria seguía desde Méjico, donde llegó a alcanzar algunos cargos importantes en el mundo empresarial, escandalizado y asustado, desde hacía muchos años, por el rumbo que nuestra Patria estaba tomando.
DESCANSA EN PAZ, QUERIDO AMIGO.
Nos has dejado demasiado pronto, he llorado tu marcha y siempre te recordaremos. Sin duda Dios te encontró preparado para llevarte a su lado. Bendito sea Dios que a cada uno busca en el momento oportuno.
05 septiembre, 2009
CUADERNOS ANTIGUOS

Voy a rescatar algunas páginas de los cuadernos antiguos. Explico antes, que éstas fueron escritas a lo largo de los seis meses que Julio pasó embarcado en el Buque Escuela Elcano, al otro lado del Atlántico y que, como creo ya he dicho alguna vez, después de cuatro años de noviazgo decidimos que a su regreso, si el amor seguía firme fijaríamos la fecha de la boda. El viaje de Elcano era, entre otras cosas, una prueba de fidelidad para las parejas. De hecho sólo mantuvimos nuestro noviazgo tres o cuatro de una promoción donde la mayoría estaba ennoviada.
Al mismo tiempo como Julio tenía recepciones, bailes y visitas, en cada puerto que el barco atracaba, acudían al mismo las niñas de la mejor sociedad de los paises visitados, llegamos al acuerdo de que yo podría también salir con amigos y compañeros. Como dato, tengo que añadir que casi le pierdo en Puerto Rico porque la hija de una familia potente se encaprichó de él, incluso intento ganarse a la que más tarde sería mi suegra, escribiéndola y enviándola regalitos. Con gran contento, dicho sea de paso. por parte de ella.
El amigo con el que más relación tuve por entonces fue José Ramón, alumno de mi padre, hijo único de una familia de alcurnia y con dinero.
No corrijo faltas ni acentos ni puntuaciones para que sea más auténtico (naranja, naranja, color de la facultad deEconómicas)
17-III-59
Parece mentira que porque J.R. se haya ido a Valencia, para disfrutar de Las Fallas yo me encuentre triste. ¿A mí porque tenía que importarme? . ¡¡Qué sé yo!!, pero siempre es un poco triste ver marchar a un amigo aunque sólo sea por pocos días.
Me llamó el domingo por la noche para despedirse y eso me gustó mucho, como también que prometiese traerme una falla. Entre otras cosas me dijo que a ver como me portaba ahora que me iba a quedar sola esta Semana Santa. Le contesté que iría a hacer Ejercicios Espirituales y me deseó que los hiciera muy bien. Luego añadió: “Claro que mejor que eres no vas a salir de ellos”. Yo, con voz que expresaba muchas cosas añadí: ”No sabes tu todo lo que hay que mejorar”
Y es cierto Virgen mía, realmente quisiera que nada me separase de Vosotros, que ni solo un hilo me impidiera darme del todo a mi Señor
Actual:
Voy a copiar lo que escribí ese día, aunque no todo tenga que ver con José Ramón, pero quiero hacerlo (por si mis hijos lo leen algún día) para que se pueda comprobar cómo, a pesar de llevar cuatro años de noviazgo, a pesar de J.R. y de lo que me gustaba disfrutar- sanamente- con mis compañeros, la eterna duda de la vocación religiosa estaba latente en mi alma, aparecía y desaparecía como el Guadiana.
“El domingo por la mañana fue la Comunión de Hijas de María y aunque tuve que sostener una pequeña lucha con las sábanas, conseguí levantarme a tiempo.
Pasé una mañana estupenda. Sentí la emoción de confesar y comulgar en mi Colegio. El desayuno fue muy agradable, pues estuvimos cinco en una mesa: Mary Paz Juristo (que me saludó muy cariñosa), Encarnita Amaya, Amelia Elejabeitia y Magdalena Rivero.
Charlamos mucho. Y me hizo ilusión que cuando Charo Durban se acercó a nuestra mesa, para pedirnos opinión sobre quien desempeñaría bien el cargo de Presidenta de las Antiguas Alumnas, dijese que por allí se había hablado de Militos.
Yo expuse mil razones en contra pero en el fondo me halagó. Tú verás Virgencina, si ello me sirviera para acercarme más y acercar a otras al Colegio, sea, de lo contrario Virgen mía Tu sabes lo que tienes que hacer. (Nunca fui presidenta de Antiguas Alumnas, sí de la Congregación Mariana -o Hijas de María- el último año de colegio)
La verdad es que ahora voy más al Colegio y me siento más unida a él. No sabes la felicidad interna que esto me produce.
Tuvimos Retiro Espiritual con un jesuita estupendo, con espíritu moderno, amplio y a la vez rígido, que nos habló del fin último de las Congregaciones Marianas; “Santificarse y santificar a los demás”.
Al recibir la bendición del Santísimo pronuncié un “Cuenta conmigo” que el padre nos exhortó a pronunciar, si estábamos dispuestas desde el fondo de nuestras almas a alcanzar ese Fin. Sin reparar en medios por dolorosos y sacrificados que para nosotras resultasen. Me quedan unos días para empezar los Ejercicios y pongo en Ti toda mi esperanza.
28- III-59
Lo que yo he sentido hoy sólo Tú y yo podemos saberlo. Jesús, te llevaba en mi boca y con la lengua te palpé y Dios mío, nunca comprendí como esta noche lo que con aquella Sagrada Hostia se me daba. ¿Y te diste cuenta, Madre mía, que no quería tragarla?. Qué absurdo Virgencina, pensar que al tocarla con la lengua sentía más realmente a Jesús, que tragando la Hostia y teniéndola dentro de mi ser.
Y por primera vez creo Jesús mío que conseguí olvidarme absolutamente del mundo, Jesús, mi alma esta noche se entregó a Ti y tuvimos una dulcísima conversación y mientras las lágrimas resbalaban por mis mejillas, yo te pregunté que si aun podías desearme solo para Ti. Y dudé Señor. Es terrible que a mis 22 años aun me suceda esto. Y no quería apartar las manos de mi cara, por miedo a que la luz disipara aquel coloquio divino entre Tú y mi alma.
Señor y creo que Tú pasaste esta noche de tu Resurrección junto a mí.
Señor si yo supiera que casada con Julio y formando nuestro hogar, sabríamos amarte por encima de todas las cosas, si yo supiera que Tú deseabas nuestra unión, para mí no existiría la menor duda. Mi Dios, pero sigo temiendo a este apego al mundo tan innato en mí.
Y después Jesús de oir la Santa Misa (era la vigilia del Sábado de Gloria que siempre celebrábamos en la iglesia de la Paz, con las monjas y niñas de la Inclusa) salimos para saludar y recibir el saludo de estas cariñosas monjas.
Luego se acercó Angelines, la niña que por su falta de piernas y tener que ir toda la vida en un coche de esos de paralítico, menos motivos tendría para sonreir como lo hace. Y fui muy cariñosa con ella porque deseaba darla un poco de felicidad.
Pili , la que fue pequeña de Nieves, ( En la Inclusa existía una organización especial entre las internas, una especie de tres secciones: las llamadas “mayores”, algunas verdaderamente ancianas que terminaban sus días entre aquellos muros, habiendo sido abandonadas en aquel lugar desde su primera infancia o de bebés; luego las adolescentes y finalmente las “pequeñas”. Se formaban pequeños núcleos como una familia, con una mayor, una adolescente y una pequeña.) que ya está mayorcísima y Riaño, aquella que era un torbellino travieso y que también es ya una mujer. Me acompañaron por el patio hasta casa, Me gusta mucho charlar con ellas aunque ahora las vea menos. Me gustaría Jesús mío dedicarme a estas niñas, o a personas que como ellas sufren para ayudarlas a ofrecerte sus dolores y hacerles más llevadera su carga. Y por esto temo también a mi matrimonio, temo que mi marido y mis hijos absorban todo mi tiempo y no sepa dedicar una parte de él a aliviar las penas de los que sufren.
En tus manos Señor está mi vida toda. Hoy sentí Jesús mío como si Tú quisieras arrancar a mis labios un sí, fuerte y generoso. Y quise dártele Jesús y quise que mi vida toda fuera tuya.
Y pienso en Julio Señor y me siento ingrata con él después de cuatro años, dejarle solo. También me inquieta pensar que en mí aparece una posible vocación cuando él está lejos mientras que cuando le tengo a mi lado mi conciencia está tranquila y yo creo hallarme en el buen camino.
Esta mañana Jesús me emocioné al pensar que estaba en gracia y que por ello, aunque en aquel instante no rezaba, sino que escuchaba una música (“La vida en rosa”) estaba dando gloria a Dios.
Me gusta que D. Paulino (Uno de los dos capellanes y profesor de Religión de nuestro colegio. El otro era D. Pedro Cantero, más tarde obispo de Barbastro y gran amigo de San Josemaría, fundador del Opus Deí. Sin duda el libro de Camino circulaba entre nosotras gracias a D. Pedro) haya dicho a mi hermana Mary Carmen que incluso bailando, si estás en gracia, puedes dar gloria a Dios.
Mi Dios te amo y quiero ser Tu más fiel esclava.
30-III-59
Hoy Virgencina fui a casa de J.R. aunque sabía positivamente que Pacho, nuestro profesor de Estadística, no iría pero él me llamó anoche y me dijo que quería hablar conmigo de todo lo que en el Valle de los Caidos le había impresionado.
Me ha dicho que espiritual y moralmente ha venido mucho mejor, pero que a pesar de sus deseos de ser mejor no sabe qué es lo que tiene que hacer y se encuentra indeciso.
Luego me contó que ha decidido no volver a salir con chicas porque a todas las encuentra insulsas y llenas de pájaros. Que no puede por más que quiere. encontrar una como yo que es que no la hay. Bueno estuvo alabándome un rato y yo quiero Virgen mía decirte que aquello no me halagó lo más mínimo. Quisiera Virgencina que Jose Ramón pudiera encontraros para que viese que una chica, no es imprescindible en este mundo.
Señor ¿y cómo podría yo orientarle hacia Ti?. Quiero pedirte ayuda Jesús mío, porque de lo que él sea yo me siento un poco responsable.
Me dijo que el padre de los ejercicios (debió hacer unos días de retiro en el Valle porque cuando fui con él me presentó al fraile con el que se confesaba) opinaba que yo podría aconsejarle mejor que nadie. Sabes Jesús mío que me gustaría hacerlo pero soy tan pato, ayúdame Jesús mío.
Después me regaló tres banderines del Valle de los Caidos y no sé cuántas postales, es muy buena persona y yo siento que cada vez le tengo más cariño.
Luego le conté algunas cosas de Julio, de lo bien que lo estaba pasando y él dijo que yo no me merecía eso, intenté convencerle de que a Julio no le quedaba más remedio porque les obligaban y que yo prefiero que me cuente todo. También le dije que me preocupaba mucho que Julio se aficionase a toda esa vida y que cuando venga este verano se me muera de aburrimiento. Me comprendió perfectamente y dijo que sería probable, aunque enseguida añadió:
“también es que tú eres el colmo, en vez de preocuparte por lo que está haciendo, te preocupa lo de este verano”. Y luego dijo que, siendo sincero, en el fondo se alegraba de todo esto por si yo me desilusionaba de Julio, y al momento me pidió que no me enfadase. Yo contesté que me gustaba la sinceridad.
Me pidió que todas estas cosas no me hiciesen cambiar, porque así era única y de la otra forma sería como todas las demás. Le respondí que no cambiaría, por Dios, porque había aprendido a mirar todo desde El.
Jesús mío y una vez que te he contado todo, quiero pedirte que me ilumines para que yo sepa llevar a su espíritu cuanto al cabo de los años Tú me has enseñado.
Fotografía de antes de entra a una boda

Después de esa boda, con cara de cansancio
22 julio, 2009
MARIDO RIESGO

Ahora que Julio está a la espera de una operación de corazón, he vuelto a recordar cómo el inicio de nuestro matrimonio ya fue de riesgo. hay personas que lo llevan encima como si de una mochila se tratase. Así es mi marido,un marido riesgo o un riesgo de marido, el de siempre, el que tengo y el que tuve. Este hecho que puede parecer insólito por los vientos que corren, es algo inherente al matrimonio en su esencia natural, otra cosa es que los interesados quieran vivirlo como se debe vivir. santamente constituído.
Un mes antes de dar a luz a mi primera hija decidimos que viniera a Madrid, desde San Fernando (Cádiz) donde vivíamos por destino de Julio, para dar a luz y de paso examinarme de algunas asignaturas de la carrera, entre ellas la "Hacienda Pública", con el catedrático Enrique Fuentes Quintana, cuyo avatar ya relaté en un post anterior.
Cuando ya se aproximaba el parto, Julio quiso pasar un fin de semana conmigo. Por entonces los militares no podían abandonar sus destinos sin una autorización expresa, algo que se saltó a la torera. Quiso aprovechar el viaje en coche, tampoco autorizado, de tres alumnos de la milicia universitaria que la cumplian en el Tercio Sur. A la altura de Andujar tuvieron un accidente mortal, el conductor falleció, quien iba en el asiento de al lado se rompió una pierna porque, previsoramente, al ver que un camión se les abalanzaba sin remedio, se tiró del coche en marcha. En los asientos traseros, el de la derecha únicamente tuvo el percance de su nariz rota, pero Julio, con la cabeza apoyada en el quicio de la ventanilla y plácidamente dormido,recibió un tremendo impacto que pudo ser mortal.
Nunca conocí al detalle los pormenores del accidente, ya que, por la cercanía del parto, su familia y la mía decidieron ocultármelo. Incomprensiblemente lo consiguieron durante muchos días. Estuvo hospitalizado cerca del Santuario de Santa María de la Cabeza, con un coma del que no despertó hasta pasados diez días. Recibió la Extremaunción por la gravedad prevista. Su familia, mi padre y mi hermano mayor se trasladaron a Andujar y yo de manera absurda permanecí ignorándolo todo, convenciéndome a mi misma de que no había podido venir a estar conmigo por algun imprevisto. Al no haberse inventado el teléfono móvil y carecer la mayoría de las viviendas de San Fernando de telefonía fija, me lo creí porque quise creerlo, sin extrañarme la ausencia total de noticias suyas.
Sí recuerdo, que me hizo intuir algo raro la invitación de mi cuñada Mary Pili para que fuera con ella y con su amigo Raimundo al cine. les comenté lo nerviosa e inquieta que me encontraba. Raimundo me preguntó: ¿No sabes a qué se debe? Respondí que no, pero que suponía debía ser por lo avanzado del embarazo. Ahora me doy cuenta que su pregunta era por si mi subsconciente sospechaba algo del accidente.
No tengo ni idea de los días que transcurrieron viviendo en ese engaño. Una tarde no pude más y dije que pensaba llamar al cuartel de San Fernando, Tercio Sur, para enterarme de si pasaba algo con Julio. ¡Qué casualidad! a los diez minutos de hacer esa declaración, sonó el teléfono y escuché la voz de mi esperado marido. Intentó hacerme creer que no ocurría nada con unas razones tan simples que no me convencían, mas todo se aclaró cuando le escuché decir con voz baja: "Gracias hermana". Ya no le quedó otra alternativa que contarme lo ocurrido, pues yo sabía que aquel hermana tenía que referirse a alguna monja.
Acababan de trasladarle al hospital de San Carlos (San Fernando) Enterada del peligro sufrido lloré y lloré. En parte me sentía culpable por haber venido a Madrid para examinarme y dar a luz, al mismo tiempo que me dominaba una tremenda rebeldía contra todos los que me lo habían ocultado, incluido Julio que al fin y al cabo era la única víctima. Mi sensación era extraña, como si me hubieran hurtado el derecho a sufrir con él, como si todos los que estuvieron a su lado en los peores momentos hubiesen usurpado mi sitio. Siempre fui una persona fuerte y nunca las desgracias ni los problemas influyeron en mi estado físico. la prueba es que las contrariedades lo único que alteran es mi equilibrio kilo/calórico, traduciéndose en aumento de peso, como quien dice: cuanto más gordo es el problema, más kilos acumulo. Les reconocía su buena voluntad al mismo tiempo que me indignaba que decidieran en mi lugar. Aquella oportuna llamada de Julio se debió a que al escuchar mi decisión de llamar al cuartel, Julia, la imprecindible y querida empleada que llevaba años con nosotros, bajó corriendo a la portería para llamar al hospital y que Julio se pudsiera en contacto conmigo.
De esa manera me enteré de lo cerca que estuve de ser una joven viuda.

Mi madre, Baita, desde que Begoña comenzó a parlotear, se llevó el gran disgusto cuando lo descubrió porque semejante atropello no coincidía para nada con sus parámetros. Como siempre yo, entre dos aguas, capeaba el temporal de la mejor manera posible, ya que julio para recuperarse necesitaba dormir tranquilo. También eran notables sus enfados cuando sorprendía al padre de la bebé limpiándole sus caquitas. Segun mi madre, su hija estaba faltando a sus deberes de esposa y madre por no saber vencer el repelús que aquello le ocasionaba. Hoy me pregunto: ¿Tendría razón o no? De todas formas aquel trauma tuve que superarlo sobre la marcha, en cuanto regresamos a San Fernando y Julio se reincorporó a su destino en el Tercio Sur.
21 mayo, 2009
UNA CASA DE LA POSGUERRA__II

Mi padre, al no tener espacio para estudiar en Jorge Juán, acudía todas las tardes a un café llamado La Polar situado también en la misma calle, pero esquina a la llamada por entonces General Mola y hoy Príncipe de Vergara, por aquello de que Mola combatió en la guerra Civil al lado de Franco, detalle este derivado de las vicisitudes de la historia contemporánea. En dicho café mi padre terminó sus dos carreras universitarias Derecho y Ciencias Económicas. obteniendo en esta última el Primer premio Extraordinario de fin de carrera.
La distribución familiar de los dormitorios era un tanto peculiar, pero imagino que alguna razón especial debieron tener mis padres para realizarla así:
Goya fue mí refugio en la adolescencia, desde aquel inolvidable día en que creí que la muerte llegaba a por mí. Y lo curioso es que, al evocarlo ahora, no puedo apartar de mi vista la misma imagen de niña empavorecida, enfrentándose al comienzo de su adolescencia, algo que ella ignoraba por completo. Al levantarme como cada día para ir al colegio y descubrir entre las sábanas aquel horror viscoso y rojo me encerré llorando en el cuarto de baño, del que no pensaba salir hasta que tirasen la puerta abajo y encontraran mi cadaver. Goya que ya debería haber descubierto el percance, insistía una y otra vez para que abriera la puerta, pero yo me negaba y lloraba sin parar. No sé como pudo convencerme para que la dejase entrar a mi lado. Cuando ella me explicó la causa natural de todo el drama, no pude ni sentirme aliviada porque llegué a pensar que ser mujer debía ser algo terrible cuando se manifestaba de aquella manera. Pasados los años, reconocí lo mucho que le debía a aquella omisión de mi madre, pues estuve bien alerta para adelantarme a la edad crucial de mis hijas, de la misma manera que había hecho antes con mis hermanas. Otra de las omisiones de mi querida madre, que en verdad era admirable en todo, pues en lo que ahora he mencionado no puedo culparla, ya que en ese terreno parecía ser lo usual en todas las familias, de las que entonces no me daba cuenta, fue aquella manía de vestirme de niña, tanto exterior como interiormente, cuando mis amigas ya utilizaban prendas adecuadas a su edad. Tuvo que pasar por Madrid mi tía política Josefina, a la que siempre quise con locura, para hacérselo notar. Aquel suceso de mi encontronazo con la edad adulta, más que el hecho de compartir habitación, fue lo que creó unos lazos de unión entre Goya y yo que sólo se rompieron cuando, al poco tiempo de trasladarnos a vivir a O'Donnell, decidió regresar a su pueblo. Ella, con su delantal blanco impoluto y almidonado, nos llevaba al Retiro a jugar y merendar, de manera invariable chocolate con pan.
En Jorge Juán tuve mi primera amiga, se llamaba Anita y vivía en el último piso por lo que tenían una amplia terraza, donde jugábamos mis hermanos Jose, Juán y yo con ella y sus dos hermanos, José Antonio y Benito. Creo recordar que los Acosta y nosotros éramos los únicos niños de la casa. Ella y yo parecíamos auténticas hermanas, pasábamos los días juntas y nada más llegar del colegio nos buscábamos una a la otra con impaciencia. En las viviendas de alrededor había otros muchos niños y niñas con los que formábamos pandilla para jugar en la calle, como era costumbre en la posguerra, pero no intimamos con ninguna de las demás.
La familia de nuestros amigos era sevillana y con una situación económica mucho más saludable que la nuestra. Tenían una agencia de transportes en Atocha, Auto-Andalucía, que fue creciendo vertiginosamente. Notaba yo esa diferencia en los bocadillos de pan con mantequilla que mi amiga tomaba a cualquier hora, cuya forma de huntarlos me dejaba perpleja: primero la repartía bien a lo largo de la rebanada para a continuación, cada vez que mordía un trozo volver a extender, por el sitio mordido, otra buena capa del sólido elemento derivado de la leche. En mi familia era mi madre la que elaboraba la mantequilla, a partir de la nata espesa y gruesa que se recogía cuando se hervía la leche; no tenía nada que ver con la fina telilla que se forma ahora al calentarla Aquello no me producía envidia alguna, a pesar de contemplar la cara de placer de mi amiga mientras devoraba aquella vianda, puesto que estaba segura que su exceso de peso del que siempre se quejaba, era el producto de tal sobrealimentación.
Los padres de Any, me trataban con mucho cariño y un verano me invitaron a veranear con ellos en Las Navas del Marques. Fueron unos días muy divertidos y animados, pues nos uníamos a otros niños del lugar, hacíamos excursiones por los riscos de las Navas y batallas emulando a los antiguos guerreros. De aquellos días guardo un pequeño recuerdo en la pierna derecha, una marca de color marrón ocasionada por un petardo que uno de los niños de la pandilla me encendió justo al lado.
La siguiente es una de las muchas fotos que conservo de aquel verano del año 1948. En ella aparecen, de izquierda a derecha: Un matrimonio amigo, Carmen, madre de Any a su lado, Any, sus hermanos Benito y José Antonio; más arriba, entre los dos niños, yo con las trenzas que mi amiga envidiaba y que tantos tirones tenía que sufrir cuando me las peinaba mi madre, mientras repasaba con ella las lecciones de catecismo; el niño más pequeño era hijo del otro matrimonio y hermano del Nico que aparece a su lado; las dos con delantal blanco eran las criadas de la familia, la de negro se llamaba Sebas y la otra Benita que casualmente era oriunda de Don Benito, localidad extremeña.


Mi amiga Anita, ya algo mayor.

Esta foto tan envejecida, lo mismo que yo, también es de aquel día de comida entre rocas y árboles en pleno campo.

La foto que encabeza este post sobre la casa de la posguerra, era la segunda de familia numerosa realizada mientras vivíamos en ella y la que aparece a continuación, fue la primera hecha en el cuarto de estar de la calle O'Donnell. En ella un elemento de tortura inustituible, para mí que no para ningun otro de mis cinco hermanos, chicas incluídas, la pizarra donde mi padre nos explicaba las matemáticas.

Para terminar, añadir que en la estrechez de aquella vivienda fuimos todos inmensamente felices. Mi madre, Puri para los amigos y familia, poco antes de morir confesaba que en aquel hogar pasó los años más felices de su vida, con restricciones de agua y luz, con las cartillas de racionamiento para comprar el pan, con la escasez de aceite, con las legumbres plagadas de bichos que entre ella y Goya iban expurgando una a una, con los lavados en la tabla de madera que se colocaba en el fregadero, con los circuitos que mis hermanos pintaban en el suelo del pasillo con una tiza, para jugar a las carreras de chapas o al futbol y con ese largo etcétera de privaciones que formó parte de una infancia relajada y alegre, en la que los niños vivíamos ajenos a lo que sucedía a nuestro alrededor, sin radio, sin televisor...Nuestro mejor regalo eran aquellos tebeos que nuestros padres nos pasaban por debajo de la puerta de la calle, cuando volvían de Misa cada domingo:
Y con la seguridad más absoluta de que España y los españoles éramos lo mejor del mundo.














