AMIGOS

27 abril, 2008

YO CONMIGO__II, LA IRÚNADA

http://es.youtube.com/watch?v=1QR7AONpRII


La foto no es de "Cuéntame". Es propiedad familiar





Esta foto del ATheti Bilbao viene al caso por unos comentarios del final.




No está nada mal esto de poder hablar con una misma, sin que nadie te interrumpa.
Oye, Militos, ¿no te parece de lo más acertado esa denominación de la "IRÚNADA" que tu hermana Carmina (economista como tú, pero con un don para la pintura que siempre has envidiado) le ha otorgado a vuestras reuniones de hermanos?. ¡Genial, me parece simplemente genial. Y tiene sentido, todo el que le da la segunda parte de nuestro apellido compuesto. ¿Cómo definirías tú ese acontecimiento?: Muy fácil, como una "JAVIERADA" pero menos multitudinaría,
Así fue la segunda parte de mi día contable. Mis cinco hermanos y la que suscribe, acabamos de institucionalizar estos encuentros fraternos que a partir de ahora tendrán una asiduidad anual no superior a cuatro ni inferior a dos. Salvo, claro está en puntuales acontecimientos familiares: Bautizos, Comuniones, Bodas... y santas defunciones.

La Irunada tiene una norma que quizás resulte un tanto excluyente pero con su razón de ser. Los Irún somos insoportables cuando estamos juntos por lo que, de común acuerdo, decidimos la no asistencia de los contrarios. Nadie puede sentirse ofendido por esta denominación ya que se les atribuye, no con sentido pugilístico, sino todo lo contrario. Ellos, cuñados y cuñadas, son el lado amable de la familia. Y sobre todo porque nuestra capacidad de recordar la infancia en voz alta, puede resultar francamente aburrida para cualquiera. No en vano una autoridad militar nos definió de la siguiente manera: "Yo los conozco bien, los Irún son sencillos, inteligentes, simpáticos y cabezotas, muy cabezotas". y no es por echarme flores, son los genes qué le vamos a hacer.
La reunión siempre se desarrolla en dos partes o sesiones:

El hilo conductor de la primera, que tiene lugar durante el almuerzo, no puede ser otro que la memoria histórica, la nuestra por supuesto. Recuerdos que cada uno va desgranando segun su propiO recordar. Lo sorprendente es que habiendo vivido lo mismo, en el mismo tiempo y en el mismo espacio, haya matices distintos para unos y otros. Lo que no quiere decir que la mayoría de los hechos no sean iguales para los seis. La figura central, ya se conoce. Goyo, mi padre que dejó su impronta como marca indeleble de pertenencia. Sin embargo en este último encuentro hablamos mucho de nuestra madre. De cómo pudo vivir tan feliz en aquellas cuatro paredes de un entresuelo (denominación hoy desaparecida en la edificación moderna) de la calle Jorge Juan, donde más tarde se instauró la academia de mi padre. A años pasados comprendemos su felicidad, en función de todo lo que perdieron por la guerra, su piso de recién casados, su piano, sus pertenencias...e incluso su intimidad al tener que deambular por las distintas casas de familiares y amigos debido a la persecución marxista.
Fue feliz en aquel su primer hogar de posguerra que debió parecerla un palacio.

Todos coincidimos en la alegría de aquella calle de Jorge Juan, que para nosotros empezaba en Lope de Rueda. donde mi hermano hacía sus cambios "chanchis" de cromos, y terminaba en Narvaez, en una zapatería, Caldeiro, en la que mi madre debió comprar aquellas botas para el mayor de nosotros que el día de su estreno, al volver del colegio y sus partidos de futbol,ya había destrozado. Para disculparse dijo a mi madre: "Que te las han dado sin un tacón". No había más allá. A medida que fuimos creciendo los límites se iban alargando. ¡Pero si comienza en Serrano! y ¿dónde terminará?.
Un repaso a los amigos, discusión si uno vivía en el segundo o en el tercero; si su apellido era Ochoa o Acosta. En esto los que más coincidíamos éramos mi hermano Pepín, el mejor navegante del mundo, con valor reconocido desde que en Ferrol y mandando el "Blas de Lezo salió, bajo su responsabilidad (comunicado así por las autoridades competentes desde Madrid) en un día de esas galernas ferrolas propias más de efectos especiales cinematográficos, a la búsqueda de unos pescadores.(para mí siempre jose Luis, así bautizado en recuerdo del tío muerto en El cuartel de la Montaña y no ese apodo que le pusieron en la Escuela Naval) y yo, sin duda porque somos los dos seguidos y sus amigos eran hermanos de mi primera amiga íntima, Anita, que vivía en el último piso. Su padre que viajaba mucho, nos traía aquellos chicles Bazoca que nos sabían a gloria pero que debían ser como una bomba. Por culpa de ellos mi hermana menor, Ana,química, funcionaria en activo y creadora de dos talleres de encuadernación en Méjico, estuvo en trance de muerte. Al tragarse uno de ellos se adhirió al estómago paralizando su función digestiva. Gracias a Dios lograron los médicos solucionarlo.
¿Te acuerdas de la tienda que estaba al lado de nuestro portal y que duró tantos años?, ¡No me voy a acordar!, si me moría de verguenza cuando ya nuestra casa fue la academia de Goyo y mis compañeros sonreían y se daban codazos contemplando aquel escaparate. Se llamaba La Esbeltez y lucia sin pudor alguno para la época, corsés, fajas... y toda clase de ropa interior que no entiendo como pasó por alto la censura.

¡y cómo jugábamos en medio de la calle con toda clase de niños, hijos del portero, del médico,del abogado, del carbonero, que por más que limpiaba el trocito de acera que le correspondía era siempre constante la mancha negruzca del carbón en la misma. Y los de la frutería.. todos juntos, sin distinciones, ni sociales,ni de azules o rojos.
¿Oye teníamos un amigo que se llamaba Luis?, claro el del portal de al lado del garaje. era un golfo, dice Pepín. Ya, Ya..., respondo yo, un día sentada en el portal se puso a mi lado y me dio un beso a cambio de una sonora bofetada. El balón de futbol inventado con papel de periódicos y cuerdas. Y la cuerda para saltar que se compraba en aquella cacharrería de Lope de rueda, ilusión de las niñas del barrio por su abundancia de recortables y cacharritos miniaturas como los de nuestras madres. Siempre la tuve presente, cuando escuché al ministro Ullastres decir que en Europa nos tenían miedo porque pensaban que, si los españoles entraban en la U.E., sería como la entrada de un elefante en una cacharrería y ya ves, bien domaditos que nos tienen en este siglo XXI. En la esquina con esa calle hacía su negocio el dueño de una tienda de Ultramarinos, que después del cierre atendía a los clientes a cualquier hora, por el portal. Con frecuencia era yo la encargada de comprar algun elemento culinario olvidado por la muchacha (entonces se llamaban así) al hacer la compra. Hasta que un anochecer el obseso tendero intentó un roce disimulado con mi cuerpo de adolescente. No quise volver más. No se lo conté a nadie porque entonces esas cosas no se contaban y menos a tu madre, pero me cerré en banda.
Estas vivencias y algunas más pusimos sobre la mesa, como el llanto de mi madre al tener que abandonar aquel hogar pequeño por el amplio y luminoso de la calle O'Donnell.


A renglón seguido, con el café y la copa, damos comienzo a la segunda sesión de la Irúnada: La política. A Dios gracias, los seis coincidimos en la Derecha, con algunas diferencias. Creo ser yo la más extremista, segun se mire.

Habla el Almirante, otro bautizado como Pepín en la Escuela Naval y cuyo nombre es Juan José, por el segundo de mis tíos fallecido en la Guerra Civil, en la Batalla del Ebro:
_ La Política no es una profesión y lo malo es que estos tíos si la están transformando en una profesión. ¿Qué profesión tiene usted?, preguntaban a uno y contestaba: "Soy político", Pues no, señor, usted será un profesional, de lo que sea, que se dedica a la política. La verdad es que yo no había visto así esta cuestión pero me parece muy acertada.

_Después de esto a muerte contra el PP. Sigo diciendo que somos la Derecha. Verguenza de Rajoy que no da una a derechas, nunca mejor dicho. Pues no se le ocurre decir que Madrid no es España, refiriñendose a Esperanza. Para qué las prisas, ya se ha convertido en el slogan asumido por Pepiño.
_Y Esperanza, tenía que haberse quedado calladita hasta Junio. En esto yo creo que las mujeres de la Irúnada no estábamos muy de acuerdo. Es muy fuerte tener que callar cuando te dicen que te vayas. ¿Gallardón y Aceves? . Vamos al desastre.Todos fuera, hacen falta caras nuevas. Mira que lo tenían fácil con lo mal que llevaron la legislatura.
Hay que reconocer que las pasadas elecciones fue Presidente por accidente. pero en éstas hay que darle su mayoría. Por los catalanes, sí, pero mayoría. Dos días antes del 11-M el PP ya tenía contabilizado 169 diputados para ellos y Atocha los envío a la oposición,dice el primogénito de los hermanos, que es el que más mundo tiene. Ingeniero de Minas, fundador de Fosfatos Bucraa en el Sahara. Se conoce al dedillo el mundo marroqui y lleva años avisándonos del peligro musulmán: " No os creáis que es broma. Cuando hablan de recuperar "Al Andalus" no se van a parar en Córdoba y Granada.

_Los inmigrantes: No hay que integrarles, tienen que respetar las leyes y costumbres del pais donde viven pero no integrarles. Hace falta esa mano de obra y ellos necesitan esos trabajos, es como un toma y daca pero luego cada uno de vuelta a su pais. Como hicieron los españoles cuando emigraron a Alemania. Primero solucionar los problemas de los españoles. ¿Pero no es eso lo que dijo Rajoy en la campaña?, si pero en cuanto le llamaron xenófobo no volvió a repetirlo.

_En una cosa le dí la razón en grado absoluto, cuando afirmó que en estos momentos es la Iglesia Católica la única que está dando la cara. Y por eso la vapulean desde todos los frentes. No hay PP, ni hay nada, sólo la Iglesia hace frente a los desmanes de esta izquierda antireligiosa y antimoral.

_Para terminar, Zapatero y sus secuaces. Otra vez ha mentido cuando dijo que no iba a ser un gobierno de confrontación. ¿Por qué entonces ha mantenido a Maleni y Bermejo? Como siempre sus actos desmienten sus palabras. Y volverá a pactar con ETA, enarbolando la paz. ZP no quiere acabar con ETA, quiere pasar a la historia como el presidente que convenció a ETA, con pactos y prebendas, pero seguirá siendo una amenaza latente.

_Los piratas del Caribe, digo, ¡Somalia!. La mejor fragata que tenemos, Mendez Nuñez que no va a actuar, claro. Que los rescate el PNV, que para eso navegan con la bandera Icurriña. ¿Os acordáis cómo la mayoría de los españoles eran aficionados del Athletic Bilbao, cuando todos sus futbolistas eran bilbaínos, Zarra, Gainza, Iriondo, Panizo...?. De Zarra dijeron en Estocolmo que tenía la mejor cabeza de europa, después de Wiston Churchil.


Chacón y compañía. Los dos marinos conformes con que una mujer pueda ser ministra de Defensa y si se quiere embarazada, sin hacer, por supuesto, el alarde de "Soy el primer presidente del mundo que nombra ministra de Defensa a una mujer embarazada". ¿Pero no había otra que no fuera pacifista y catalanista?, ¿ de lucida camiseta: "Rubiales somos todos?".

Rápida evocación de Margaret thatcher.

La crisis que se siente, pero no existe..., la EPC..Y más, y más y más...

Las 7, dije yo, Goyo, mi hermano mayor, (quién, a punto ya de casarme, me propinó una bofetada porque tenía que estar en casa a las 9'30 y a las 10 me encontraba en el portal despidiéndome del novio y no hacíamos nada, ¡palabra!): ¿me llevas a la maternidad de O´Donnell que voy a ver a mi nieta?.

Así cerramos la sesión hasta la próxima IRÚNADA que nuestro presidente por unanimidad, Goyo, se encargará de convocar.



03 abril, 2008

PARA LA RESISTENCIA

LA FRONTERA DE LA RESISTENCIA HUMANA ES COMO EL HORIZONTE. SIEMPRE TIENE OTRO HORIZONTE DETRÁS...

Torcuato Luca de Tena

El libro está amarillento pero busqué esta frase que en su día me gustó.

23 marzo, 2008

Mi Aprobado de Hacienda Pública




Cómo ya he dicho, el catedrático Enrique fuentes Quintana era el otro hueso de la carrera de Económicas; Avalo esta opinión con el triste resultado obtenido por mi amigo José Ramón a pesar de la recomendación que aportaba para aprobar esa asignatura; ni más ni menos que de la excelentísima Dª Carmen Polo de Franco: ¡suspenso!. Lo mismo que hiciera Castañeda con él. En otra ocasión daré datos biográficos de nuestro catedrático, que desempeñó, entre otros, el cargo de vicepresidente segundo en el gobierno de Adolfo suarez.
Hoy sólo me voy a referir a las circunstancias que rodearon mi examen de Hacienda Pública.

Cuando me presenté a este examen me encontraba en el octavo mes de mi primer embarazo. Deseaba dar a luz en Madrid porque el entorno de San Fernando (Cádiz) no me inspiraba mucha confianza, aunque luego nacieron allí siete de mis hijos y sin ningún problema. Al mismo tiempo quería presentarme a algunas de las asignaturas que tenía pendientes. Compromiso adquirido con mi padre que autorizó mi boda con la condición de que terminase sin prisas, como así fue, la carrera. Es verdad que me vi obligada a pasar por un pequeño apuro, ¡eran otros tiempos!, el de aparecer ante mis compañeros en aquel estado avanzado de gestación pero logré superarlo. Y los que antes me piropeaban de una forma escandalosa, hoy se llamaría "acoso", en ese momento me encontraban muy elegante. En fin, de aquella manera tuve la osadia de acudir al examen de Educación Física que, siendo una de las -"marias", junto con Religión e idioma (Francés en mi caso, que si llego a saber esto de internet hubiese elegido la lengua "mater" de algunos de mis nietos), era necesario aprobar para obtener el título universitario. Mi sorpresa fue cuando a la profesora de Gimnasia no le vastó contemplar mi abultada apariencia, sino que me exigió presentarle otro día un certificado médico. Por suerte me concedió la exención de los cinco cursos a los que nunca me había presentado. Y todo gracias a la que un mes más tarde sería mi hija Begoña.

Con la Hacienda todo fue distinto, mi padre no quiso recomendarme a Fuentes porque, como gran amigo suyo, no le parecía bien violentar su decisión. El programa de la asignatura era francamente terrorífico. Algunos conocimientos si llevaba aprendidos, necesarios pero no suficientes. Lozano que vigilaba el aula se acercó a mí y me dijo:

"Tú escribe mucho y no dejes ninguna pregunta en blanco".
Aquello ya me gusto más, porque he de reconocer que lo que se dice escribir nunca se me dio mal del todo. De todo esto resultó que Fuentes, al descubrir el apellido, pidió a José María el encargo de corregir mi examen y que no se lo enseñara ni para supervisarlo; algo que no hacía con nadie. A los pocos días mi protector ayudante me dijo al teléfono:

¡Enhorabuena!. Aprobaste por tus méritos. Se nota que estudiaste porque alguna idea sí has expuesto y sobre todo has escrito algo esencial: " la Hacienda es lo más importante para todos".

¡Qué grado de elegancia el de Lozano!. Claro que ahora caigo en la cuenta del valor auténtico de esas palabras mías, Sin lugar a dudas, fue la inspiración de la famosa frase que vendría en años posteriores: "Hacienda somos todos". Y yo ignorante de mi valía.

Cuando Enrique Fuentes llamó a mi padre para comunicarle la buena nueva, le riñó amigablemente por no haber tenido la confianza de recomendarme. En alguna ocasión ya he contado que el catedrático comenzó la carrera en el primer año de su institución en España. Mi padre en el segundo. Los dos eran ya licenciados en Derecho pero Enrique tuvo que solicitar la ayuda de Goyo para aprobar Castañeda y su Teoría Económica. Mi aprobado pudo ser la justa correspondencia, ni siquiera solicitada, a la generosidad de mi progenitor.
Así actuaba mi padre en todos los órdenes de la vida, con esa prudencia y sexto sentido que le caracterizaba.



JOSÉ MARÍA LOZANO IRUESTE


Uno de los profesores que recuerdo con más cariño y admiración fue José María Lozano que desdichadamente, me entero ahora, falleció en Junio del 2006. En realidad podía figurar en el apartado de queridos amigos.


Conocí a José María, en la academia de Jorge Juan, como alumno destacado de mi padre. De inmediato se estableció entre ellos una gran amistad que de refilón también recayó en mí.. Contaba ya con la carrera de Derecho, varios idiomas y algún título más. Por sus grandes dotes como estudiante y por la convalidación de asignaturas se licenció en Económicas en breve tiempo. Con tanta celeridad que fue profesor ayudante de Fuentes Quintana en la asignatura de Hacienda Pública, cuando yo comencé a cursarla; lo que he de reconocer me ayudó de manera notable. Pasados unos años obtuvo la cátedra. Siendo autor también de varios libros referentes a Economía como: "Diccionario bilingüe de Economía y Empresa", "El libro de la pipa"(fumador elegante él de la misma), "Introducción a la Teoría del presupuesto"...y etc.


Lozano era de esas personas que por donde pasan van dejando huella y huella indeleble. Su auténtica vocación fue la diplomacia, presentándose con insistencia durante varias convocatorias a una oposición que, por lo que tengo entendido, ha sido suprimida en la actualidad ya que hoy se eligen los diplomáticos, entre otras cualidades, por su afinidad a los distintos gobiernos de la nación. Profesión para la que se encontraba altamente cualificado, no sólo por la brillantez de sus exámenes, sino también por sus grandes dotes innatas.. Al ser rechazado una y otra vez, alguien le recomendó amistosamente que desistiera de su tenaz empeño. ¿La causa?: aquel defecto físico ocasionado por la explosión de una granada en la Guerra Civil. contienda en la que participó como alférez universitario en el ejército nacional. Lo que debería haber sido un mérito en la España franquista, fue el único impedimento para la consecución de sus aspiraciones profesionales. Entregar su mano derecha en defensa de la Patria conllevó así mismo la entrega de sus bien justificadas ilusiones. ¿Extraño que, al rememorar hoy este hecho, sienta idéntico dolor al que sentí cuando él mismo nos lo confió a mi padre y a mí?. Sin duda, tuvo que asumir una de esas injusticias de la vida que de alguna forma deben ser recompensadas más allá de lo terreno.


José María suplía con creces aquella carencia. Más que con el guante que cubría su prótesis, ésta se desvanecía por el encanto y elegancia que toda su persona derrochaba a manos llenas, sí a manos llenas. Su sabiduría, su preparación intelectual, aquel poder de absorción que poseía para captar el interés de cuantos le escuchaban, su chispa irónica... , hacían de su conversación un algo inigualable. Han pasado ya demasiados años y acontecimientos en mi vida y sin embargo, no he encontrado por el mundo persona alguna que le supere en semejantes dotes. El profesor y amigo que yo recuerdo vigente está, con ese bagaje especial, en mi memoria.


Por añadidura, no había en él resentimiento alguno. Transmitía seguridad, optimismo y alegría. Tal vez por eso su mujer, Luz, también era admirable. No terminaría de sumar elogios hacia esta persona querida y añorada. Me retraigo sólo para que nadie piense que lo hago por esa deuda de gratitud contraída con él cuando aprobé, gracias a su colaboración, la asignatura de Hacienda que impartía Fuentes Quintana, el otro "hueso" de Económicas.

19 febrero, 2008

VALENTÍN ANDRÉS ALVAREZ


Repasando los recortes de periódicos que he ido acumulando, me ha sorprendido un artículo de Juan Velarde Fuertes (Juanito como mi padre le llamaba) titulado "EL ECONOMISTA DE LA GENERACIÓN DEL 27", publicado en ABC el 28-7-91. Juan Velarde fue, como ya dije en una entrada anterior, profesor de Estructura Económica I y II. ayudante de quien ejercía la cátedra, Jose Luis Sampedro escritor y académico de la Lengua. Dicho artículo se refiere a Don Valentín Andrés Álvarez. La relectura de esas líneas me ha sugerido la idea de iniciar en Noray una serie, sobre algunos de los brillantes e insignes profesores que ilustraron nuestro paso por la Facultad de ciencias Políticas y Económicas. A los que, en plena inconsciencia juvenil, apenas valorábamos. Y de los que con el paso de los años hemos ido percatándonos de su alcance y transcendencia; sobre todo en el ámbito político, económico y social de la vida española.

Lo cierto es que las clases de Economía de Don Valentín, como todos le llamábamos, una vez superada la criba de Castañeda, eran para nosotros como una sedación. Sus pasos, acompasados y rítmicos a lo largo de la tarima, elevada unos centímetros sobre el resto del aula, mientras explicaba la asignatura, resultaban un tanto extraños al compararlos con la rigidez y seriedad de la mayoría del profesorado. Sin embargo, la clase se mostraba receptiva y atenta por demás. Intuíamos de alguna manera que aquella persona, menuda e inquieta, almacenaba un bagaje ciertamente misterioso y polifacético que nunca mencionaba. Su buen humor, el trato amable y atento con el alumnado, nos resarcía con creces de su antónimo, catedrático ya mencionado. Sí que se podía advertir sus vastos conocimientos intelectuales, no sólo en el mundo de la Economía, sino también en otros ámbitos que causaban algo de sorpresa, tales como música o literatura. No dudo que mis compañeros, una vez abierto para ellos el campo profesional descubrirían sus múltiples facetas pero la que suscribe, embarcada de lleno en la vida matrimonial y materna, circunscrita al reducido mundo de lo que por entonces era un pequeño pueblo (San Fernando, Cádiz) nunca volvió a tener noticia de Don Valentín.
Por eso los datos tomados del artículo del ABC me sorprendieron en su día y hoy me han llevado a mencionarlos, en un arranque de desagravio personal a tan insigne profesor.
Cuenta Velarde de este joven español titular de dos carreras, Farmacia y Ciencias Fisico-Matemáticas, que trabajaba en el Laboratorio de Investigaciones Físicas de Blas Cabrera, colaboraba en la célebre cátedra de Metafísica de Ortega y por consejo de Garcia Morente impartía clases de Física y Matemáticas; al mismo tiempo un buen literato de la generación del 27. A la que contribuyó con novelas Sentimental Dancing) obras de teatro, poesia (Reflejos) y algún musical (Pim-pam-pum)...Se embarca en la aventura parisina en el año 1919, para especializarse en Mecánica Celeste. Allí, entre otras experiencias y estudios se transforma en experto bailarín de tangos. Hecho éste que viene a explicar sus gráciles paseos por la tarima.
Y una se pregunta ¿cómo este portento de la naturaleza, amigo de Lorca y de Damaso Alonso culmina sus días, desde los cincuenta y un años, de catedrático en la facultad de Económicas; ejerciendo como tal en Madrid y Oviedo?. Simplemente fue el flechazo de un libro: Manual de Economía Política de Vilfredo Pareto lo que trastocó todos sus planes. Dedicándose en adelante al estudio de esta nueva ciencia.Investigando en todas las escuelas existentes( Lausana, Neoclásicos, Círculo de Friburgo...) y recalando desde 1943-44, al crearse la facultad de Ciencias Políticas y Económicas de Madrid, en nuestro querido y viejo Caserón de San Bernardo, donde enseñó que "el gobierno debe abstenerse de intervenir directamente en los procesos de mercado pero debe modificar el orden económico para garantizar los principios constituyentes de Mercado". y que segun otro de los catedráticos, Manuel Torres: "sus trabajos fueron decisivos para que nuestra política económica no fuese, como el tejido de Penélope, un continuo tejer y destejer". ¿Qué pensará hoy, si nos contempla desde algún lugar celeste, de la actual economía socialista?, tejer y destejer.
Este insigne asturiano es objeto de una gran veneración en aquellas tierras donde nació (Grado, o Grau en lenguaje bable). Una Asociación Cultural lleva su nombre, así como una calle de la ciudad de Oviedo. Convocándose periodicamente un concurso internacional de cuentos (ya el XVII) bautizado: Valentín Andrés Álvarez.

Mi modesto homenaje a este catedrático, fallecido en 1982, que pasó por la Universidad sin haber dejado huella traumática en sus alumnos, por el contrario, con esa sensación de roce amable con que pasa a tu lado la sabiduría cuando enseña sin apabullar.

30 enero, 2008

FINAL...LA BECERRADA



Recuerdo la becerrada como de anteayer. Eso que en mis cuadernos apenas escribí diez o doce líneas con pequeños comentarios como :

"Al día siguiente la becerrada, que si no resultó extraordinaria me gustó hasta el episodio del toro y me gustaron los comentarios de los compañeros.
Villalón: "Te aseguro Militos que recé por vosotros"
Marcelino Colodrón: "¿Y Militos qué?, ahí quieta, como diciendo: Si a Pepe le coje a mí también".
Por la mañana en las clases, fue la comidilla de la facultad y yo no sabía donde meterme aunque en el fondo estaba encantada. La comida en el campo muy agradable y me halagó que el chico de la vespa me enseñase las dos entradas que había comprado para invitarme al baile de gala. Sin saber, el pobre, que tenía novio y lo de dejarme bailar con otros era algo por lo que no estaba dispuesto a pasar. Bastante le había costado que estudiase con tantos chicos, estando él tan lejos."


No escribí más, y no sé si Pepe tuvo miedo, a mí creo que ni siquiera me dio tiempo. Fue tan repentino que no pudimos hacer otra cosa. El improvisado ruedo estaba lleno de compañeros; todos hablando en corrillo. Yo al lado de Pepe y del resto de la pandilla. En un instante nos vimos solos, sin conocer la causa. El con sus muletas que le ayudaban a caminar con bastante dificultad. No recuerdo cuando conocí a Jose María Echevarría. Debió de ser por Jesús (el amigo de Julio que estudiaba Industriales en la Escuela del Paseo de la Castellana y que venía algunas veces a buscarme a la Facultad, para hablarme mal de su íntimo amigo e intentar desengañarme de mi noviazgo). El y su hermano Perico eran , como Julio y Jesús, antiguos alumnos del colegio del Pilar. Pepe tenía una gran problema en las piernas y se ayudaba con las muletas. Lo más probable consecuencia de una poliomelitis. Se notaba que hacía grandes esfuerzos para caminar. Sin embargo era muy animoso y participativo. Los dos encajamos pronto por lo que rapidamente se incorporó a nuestra pandilla, donde todos le apreciaban. Tengo que reconocer que mi pandilla de Económicas era especial y cómo lamento haberles perdido la pista. ¿Qué habrá sido de cada uno? Cuando me decidí a escribir estos banales recuerdos tenía la esperanza de encontrarme con alguno por Internet.
Jose maría contaba también con su excelente hermano Pedro que estudiaba Derecho y siempre venía a recogerle. Por lo que sé, continua a él por completo dedicado, ya que ahora, mi gran amigo Pepe, necesita la silla de ruedas para desplazarse. Esto lo supe de casualidad. Al cumplirse el centenario de la fundación del colegio del Pilar, Julio estuvo llamando a algunos compañeros para las celebraciones y Pedro le dijo que no podía asistir a ningun acto al tener que cuidar de su hermano. Yo, cobarde, no me atreví a comunicarme con ellos. Precisamente los dos hermanos fueron de los pocos compañeros que asistieron a mi boda, un 5 de Agosto,

Aquella tarde de toros no debía estar Pedro. Cuando más enfrascados estábamos en la conversación, repentinamente sentimos un silencioso vacío a nuestro alrededor. Nos miramos sin comprender aquello y a renglón seguido descubrimos frente a nosotros, un montículo próximo completamente abarrotado de personas, sin caer en la cuenta que eran los mismos que, en el momento anterior, nos acompañaban. Sentí la presión calurosa de un brazo de Echevarría sobre mis hombros en ademán protector. Fue entonces cuando giré la cabeza y ¡horror!, una especie de masa negra con dos aspas afiladas en lo que parecía una cabeza, se nos echaba encima a toda velocidad. No formulamos palabra alguna y permanecimos anclados en la tierra, como deben anclarse los cimientos de los rascacielos. Ya de cerca, comprobamos que no era una auténtico toro sino un becerro crecidito que antes de toparse con nuestros rígidos cuerpos, no dudó en describir una pequeña parábola, para seguir con su desbocado embiste. Ahora sí, todos nos llamaban y aplaudían. Nos ahorramos los reproches y buscamos el sitio más próximo para sentarnos juntos. Ya casi siempre juntos en las clases hasta que colgué la carrera para casarme. Bueno la carrera no, sólo mi asistencia a las clases, porque seguí estudiando y presentándome a exámenes hasta que la terminé, en mi séptimo embarazo.

17 enero, 2008

PASO DE ECUADOR__II

Por fin encontré la foto de la opípara comida.

A mí derecha Jose Mªechevarría (el sufridor conmigo de la becerrada), a la izquierda Carrasco, Carmina y Alejandro. En frente, mi gran amigo Tomás con pan en la mano, Estrella, Marcelino de Dios y alguno más.

Con toda sinceridad debo confesarlo:¡en blanco!. Y cada vez que entro en Noray, desde el 25 de noviembre, mi mente se bloquea. Creo que hice mal en publicar esa fotografía de Castañeda. Por más que hablo de madurez, en el fondo, la imagen de aquel personaje que marcó mi carrera universitaria, como la de tantos economistas de los primeros años, continua paralizando mis neuronas.

Pero hoy estoy aquí, decidida a continuar con estos recuerdos de universitaria que dudo interesen a nadie pero que reviven para mí una época de risas y amistades, donde fui feliz sin tener conocimiento de que lo era. Eso es lo malo de la felicidad, hace tan poco ruido que sólo la descubres cuando ya se ha ido.

Nuestro Paso de Ecuador, según el programa de festejos que, junto a la fotografía de la comida y dedicatorias de profesores y compañeros, conservo en una vieja carpeta de color verde y rígido cartón, lo celebramos del 17 al 22 de febrero de 1958. El objetivo de tal celebración era el de festejar juntos, los que juntos iniciamos la andadura universitaria. Carecía de interes el hecho de que la la carrera se hallase o no en la meridiana de asignaturas aprobadas.

La lectura del pregón tuvo lugar en el Paraninfo de la Universidad, salón majestuoso donde se convocaban los actos más significativos: Apertura de Curso, entrega de becas, títulos, doctorados, conferencias... . Como vivíamos sombreados por lo que hoy se ha dado en llamar nacionalcatolicismo, que por cierto, a nadie perjudicaba, se celebró una Misa de libre y multitudinaria asistencia. Comprendo que en el nuevo siglo no pueda ni vislumbrarse ese aire especial de fiesta con que se revestían los actos iniciados con la Santa Misa. El Sacrificio del Altar presente para todo el que deseara aprovechar aquella gracia, libre y gratuita.

Regresan a mi memoria las canciones de la Tuna; el baile con uno de los tunos y mi percance con la combinación. La comida con profesores y alumnos y ¡cómo no!, la becerrada. Por supuesto , no faltaron pantomimas, teatro, encuentros deportivos y hasta un Auto Sacramental. En el programa leo que hubo un baile de gala en el hotel Castellana Hilton. Con sorpresas y gran fin de fiesta, al que no asistí, porque por ahí no pasaba el novio ausente que se encontraba en la Escuela Naval. La comisión organizadora le dio el nombre de "Baile del Oligopolio", como no podía ser menos tratándose ya de medio economistas.
Pienso que mejor que estrujar mi memoria extrayendo vivencias más o menos exactas, será mejor copiar tal cual, lo que sin duda escribiría por aquellos días. Sí recuerdo que disfruté como no creía posible, sobre todo por la timidez y complejos que siempre me asaltaban ante esas reuniones masivas. Por entonces ya había cambiado de pandilla por otra más afín a mi manera de ser. Más o menos el grupo lo formábamos: Tomás Garcia Docio, Jose María Echevarría, Marcelino de Dios, Carrasco, Alejandro Mola, Manolo Centeno, Carmina Hidalgo, Mary Cruz....

He rebuscado en varios cajones y en los cuadernos de esos años y lo único que encuentro es un papel amarillento, plagado de curvas y fórmulas con integrales por un lado y por el reverso una pequeña reseña, a año pasado, sobre nuestra fiesta. Por lo tanto con aquellas líneas y con mis recuerdos voy a intentar resucitarla.

"Soy feliz oyendo Clavelitos. Recuerdo mi Paso de Ecuador y me repito una vez más que han sido los mejores días de Facultad. Un tuno me dio un clavel y ma sacó a bailar. Al día siguiente salio un trocito de mí en el ABC"."

La ronda de la Tuna tuvo lugar en el patio trasero de la Facultad. Los propios tunos organizaron el bailoteo. El que me sacó a mí era bastante feo y bajito. Le conocía con anterioridad y siempre me pareció muy simpático. Cuando más entusiasmada me encontraba, sentí que algo se me aflojaba por la espalda; no tardé en darme cuenta que se trataba del corchete del forro negro que solía ponerme debajo de las faldas (nunca me gustaron las combinaciones que se llevaban porque abultaban mucho y para sustituirlas me hice un forro negro y otro blanco alternantes, según el color de los vestidos). Salir de aquel percance fue cuestión de segundos. Entre paso y paso propiné una patada al dichoso forro que de manera inexplicable desapareció entre la polvareda que levantaban nuestros pies al ritmo de la música. Al parecer nadie se percató, pero ya para siempre el machacante "Clavelitos" y una suave tela de raso acariciando mis piernas, van unidos en ese universo atemporal de los recuerdos.

El jueves 20 de febrero nos reunimos para la "Opípara Comida", según el programa, en el Círculo de la Unión Mercantil. No memorizo si fue opípara o no, pero sí divertida y animada. En la foto veo que al final me decidí por el vestido negro estrecho y de manga corta que hicimos entre Julia y yo. Con el cinturón ancho de ante color rojo. Guardado durante años y años por si alguna de mis hijas lo aprovechaba y del que me deshice últimamente. A los postres nos movilizamos para intercambiar dedicatorias en la invitación: "A unos ojos negros" de Alejandro Mola; "A mi petit poupé", no descifro su firma. "Eres tan guapa como buen economista tu padre", creo que de Manolo Centeno, a lo que respondió nuestro profesor de Estructura Económica, José Luís Sampedro: "Economista no sé, pero guapa, ¡bárbaro!". Sin duda ya despuntaba como académico de la Lengua. Como oro en paño guardé esta tarjeta con autógrafos inspirados y cariñosos. Había entre nosotros una corriente de compañerismo y afecto que todavía hoy añoro. Como oro en paño, hasta que hace unos meses quise tenerla más a mano y, por no sé qué extraño maleficio, no soy capaz de encontrar.

Y para no alargar más este tramo de añoranzas, dejo para mañana la narración de la becerrada con la que finalizaré el relato del Paso de Ecuador.

25 noviembre, 2007

PASO DE ECUADOR I






!!CASTAÑEDA!!---------------------
Fuentes Quintana y Juan Velarde (dos de mis profesores a ambos lados de Montoro)



Una vez adquirida la madurez universitaria cualquier alumno, matriculado en tercer curso, era apto para celebrar el Paso de Ecuador. Y ¿qué requisitos se requerían para ostentar dicha madurez?. No, necesariamente, la mitad de la carrera debía estar aprobada pero sí una medida, formulada a nivel de intelecto individual, se consideraba como necesaria y suficiente. Y esa medida no podía ser otra que haber pasado por la criba de ¡Castañeda!. Confieso que en esta apreciación yo jugaba con ventaja, dado que, desde que puse mis pies y mi cabeza en la Universidad, conocía de antemano esa dura confrontación por la que tenía que pasar de manera inevitable. No en vano, en la familia, vivíamos con intensidad la trayectoria de la mayoría de los alumnos particulares de mi padre, con sus anécdotas fantásticas, sus cruentos aprobados y su repetitivas calabazas. Si mal no recuerdo, pocos fueron los que aprobaron dicha asignatura a la primera. Quizá, el que luego sería gobernador del Banco de España,Luis Alfonso Rojo (alumno paterno) porque Ramón Tamames (Iden de iden) catedrático de Estructura Económica, no tuvo esa suerte. No recuerdo si Isidoro Alvarez (dueño del Corte Inglés por decisión de su tío, Ramón Areces quién delegó en mi padre su formación económica, recién arribado a Madrid ) pudo pasar ese Rubicón con igual diligencia.



Llegados a este punto, creo que debo dar a conocer algunas de las características de D. José Castañeda. Catedrático de Teoría Económica de segundo.



Castañeda, en su día, quiso captar a mi padre como ayudante de cátedra. Honor que no pudo aceptar por verse obligado a abandonar sus clases particulares. Lo que hubiera supuesto un gran perjuicio crematístico para la familia. En ellas invertía todas las tardes con tres o cuatro grupos muy numerosos, llegando al extremo de que para incorporarse a ellas se precisaba recomendación de amigos, e incluso en algunos casos, de personalidades destacadas de la vida pública. Y no porque mi padre tuviera prejuicios o persiguiera prebendas, sino por la falta de capacidad física de la academia. Lo que no era óbice para integrar en ella, gratuitamente, a militares, sacerdotes y religiosos. Siendo varios los Jesuitas que pasaron por allí y que más adelante instituyeron la carrera de Ciencias Económicas en la Universidad de Deusto. Por entonces nos encontrábamos los seis hermanos cursando estudios en colegios religiosos y en edad de crecimiento, con sus exigencias correspondientes. Aquella renuncia de mi padre fue una gran decepción para D. José que, a mi juicio, nunca perdonó. Reafirmo esta opinión por su desmedida afición a descalificar con dureza, durante las clases y exámenes orales, a esa especie de lacra que, para él, eran los profesores particulares. A este respecto, conservo también un recorte del diario el País (07/06/1983) en el que J. Estefanía le entrevista. Al preguntarle por la valía intelectual de algunos economistas de la época, cita a Fuentes Quintana (ministro de Economía y Hacienda, en la transición), Juan Velarde, Jose luís Sampedro y Marto Ballesteros. Como entre ellos no menciona a "Goyo", el periodista pregunta:



_ "¿Cuales son los otros alumnos que quiere destacar? ¿No se tratará uno de ellos del popular Goyo, que explicaba su asignatura en una academia de la calle de Jorge Juan, por la que pasaron centenares de estudiantes?.


_No, Goyo era muy trabajador y dio muchas clases, pero yo me refiero a un italiano, Luciano Pistolessi, que hizo unos apuntes excelentes de mis explicaciones... . Ballesteros y Pistolessi han sido los mejores; españoles no quiero decir, el mismo Goyo, Fuentes Quintana era el primero, no voy a decir...


Lo que Castañeda ignoraba era que mi padre, ayudó a Fuentes (de la primera promoción y mi padre de la segunda) a superar la Teoría Económica. Siendo mi padre matrícula de Honor de dicha asignatura y primer premio extraordinario de fin de Carrera.


CARACTERÍSTICAS DE D. jOSÉ CASTAÑEDA:


_Gran inteligencia

_ Licenciado en Derecho.


_Ingeniero Industrial.


_Sabedor de toda la Teoría Económica conocida, en aquellos años, en España y Extranjero.

_Sus clases precisas y claras-

_Personalidad francamente insoportable

_ Tenía a gala suspender a mansalva.

_Exigente, antipático y por supuesto machista.




Se decía de él que en la Guerra Civil (1936) , había ejercido de comisario político en el bando republicano, o mejor dicho comunista. Sin embargo Franco, valorando sus capacidades, no debió creer conveniente su depuración. Algo que la mayoría de sus alumnos lamentaba profundamente.

Consiguió la cátedra por concurso- oposición y pudo dar sus clases con toda libertad. A decir verdad, nunca politizó en ellas, como sí era frecuente entre algunos profesores. En esta cuestión siempre destacó Jose Luis Sanpedro, catedrático de Estructura Económica. Hoy académico de la Lengua, insigne escritor y famoso por sus descaros. Sus enseñanzas eran todo un tratado comunista contra el régimen imperante. ¿Falta de libertad en los llamados cuarenta años de dictadura?. El aprendizaje de la asignatura se salvaba gracias a la frecuencia con que delegaba en su ayudante, Juan Velarde, (Juanito para mi padre, con el que aprobé Estructura Económica I y II). Este profesor por el contrario, nunca mostraba su partidismo en uno u otro sentido. Alguna vez, fallecido Franco, asistí a conferencias suyas y me sorprendió su derechismo y su reconocimiento de las altas cotas, industriales y económicas, conseguidas por España a lo largo de esos cuarenta años.



El aula de Teoría Económica de segundo aparecía cada día enormemente poblada de alumnos (la inmensa mayoría repetidores). Hecho éste que contrastaba con las ausencias contabilizadas cuando Castañeda pasaba lista para sacar a la pizarra. Todos ausentes. Cuando yo llegaba a la academia de mi padre, su primera pregunta era:


_¿Ha pasado lista Castañeda?.


Con esa impunidad siempre descubría mis escapadas; si respondía sí, era que no y viceversa. Y yo avergonzada por sus rapapolvos delante de los alumnos, que con anterioridad le habían informado de tan simple detalle. Pero mi padre no era rencoroso y cada tarde terminábamos la clase, junto con algún alumno que se nos unía, en "La Maja de Goya", taberna de la calle Narvaez, adornada con unos grandes toneles que nunca supe si llenos o vacíos. Aun hoy en mi paladar aquellos sabores de sepia a la plancha o deliciosa langosta que el dueño reservaba con predilección para sus más fieles clientes. He de volver un día de estos para ver qué otro banco o comercio ocupa hoy lo que fue lugar tan castizo y sabroso.
No he podido por menos de entretenerme con este inciso, asaltador de mi relato, para dejar testimonio del placer compensatorio que aquellas clases conllevaban. Lo siento, he de retornar a la aridez de hacer entender el clima y suspense con que semejante catedrático revestía la enseñanza de la Micro economía.


De cuando en cuando, alguna atrevida alumna osaba darse a conocer ante la pizarra. Bien preparada se suponía para llevar acabo tamaña audacia. Inútil, al menor síntoma de titubeo, de manera invariable, resonaba en el aula su exabrupto preferido:



_"Con razón digo yo que la mujer donde mejor está es en la cocina".



De nada servía el murmullo reprobador y colectivo. Por parte de algunos igualmente reprobador, a pesar de que en sus adentros aprobaban la aseveración CASTAÑERIL En este instante me pregunto si la manida frase: "Tiene castañas" será un acerbo derivado de tal apellido. En la siguiente ocasión si alguna falda (el pantalón no se había implantado aun como prenda femenina de uso diario. Y las alumnas, por otro lado ya no teníamos que recurrir a él, como cuando Concepción Arenal se vio obligada a disfrazarse de hombre para poder acudir a la Universidad en tierras gallegas. ¡Qué gran mujer!. Otro día contaré algo de su historia tan desconocida o ignorada por las feministas de este país)), pasase lo que pasase, la susodicha aguerrida, se colocaba delante suya sin aparente temor a reproche alguno. El rebuscaba, entre su infinita colección de pegas, para encontrar la más enrevesada y tener ocasión de lanzar la acuñada frasecita. Una y otra vez: "en la cocina"; no podía modificarla: en la casa o en la cama... ,no, siempre en la cocina. Sin duda su mujer debía destacar en dicho elemento doméstico, por defecto o por exceso.



Sinceramente confieso que no nos daba por lo trágico, ni por lo feminista. El propio catedrático nos servía en bandeja la revancha al comprobar como también los alumnos varones, no tardaban en cargar con sus desplantes: "Inmediatamente a su sitio", gritaba al que, en un gesto nervioso, tenía la osadía de introducír su mano en el bolsillo; ya no se molestaba en indagar si el desdichado había preparado el tema o no. O cuando otro ingenuo, para demostrar que había entendido con perfección su explicación respondía:


_"De acuerdo".


La voz del catedrático , alzada a decibelios incontrolados, retumbaba en el aula:


_"¿Cuando podremos estar de acuerdo usted y yo?". Como si quisiera decir: !Todavía hay clases!


Con tales antecedentes no era de extrañar, estando el aula en plenitud real de alumnado, la ausencia casi total ante la aventura de la pizarra.


Sin embargo, al releer hoy esta entrevista de J. Estefanía Moreira, he descubierto que aquella dureza implacable de D. José Castañeda, tenía un objetivo premeditado. Objetivo que se revela cuando el entrevistador, también antiguo alumno suyo, le asevera:


_"El profesor Castañeda ha sido considerado en la leyenda de los cuarenta años de facultad como el más duro. Todos sus alumnos debimos sufrir mucho para aprobarle".


Respuesta del duro profesor:


_"Es cierto. era durísimo, pero es que tenía ilusión por la facultad. No había otra en España. Haciendo trabajar se conseguía una buena formación. La prueba es que, según ha reconocido la gente, hasta en la forma de hablar o de escribir en la Prensa se ha impregnado un cierto lenguaje que fue enseñado en la facultad. Yo he apretado mucho pero el nivel de los alumnos que llegaban a la facultad era muy bajo. No sólo por el contenido sino por el sentido de la orientación."





Así ¿que era por el lenguaje y la orientación?. Menos mal que D. José ya descansa en paz y no puede contemplar los nuevos niveles del alumnado español. También ellos descansaran en paz, seguro.



Yo pasé por aquella criba oral dos veces. Pero ya la primera, a pesar del resultado, sentí sobre mis hombros el espaldarazo con el que se adquiere esa madurez universitaria que te marca para el resto de tu vida.


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El color naranja fue elegido por sus fundadores para la facultad de Económicas, por lo que escribo con él las líneas anteriores. Doy por supuesto que en eso no habrá habido variaciones.

12 junio, 2007

CHIKI-------FINAL

http://es.youtube.com/watch?v=-r9mML4uBDE

Chiki siempre se sentaba a mi lado,continuamente de broma, todo le hacía gracia y con él era imposible no reír. Sobre todo en las clases de Matemáticas con aquel profesor de apariencia insignificante y voz tan baja que a penas se le escuchaba. Una mañana alguien gritó desde lo alto: "Que venga el catedrático a ver si nos enteramos de algo". El profesor se volvió de la pizarra y sin el menor gesto de ira contestó: "El catedrático soy yo". La clase enmudeció. Resultó ser Don Sixto Rios, la mayor eminencia en la ciencia matemática del momento, con fama universal.

Entre clase y clase, salíamos a la calle de San Bernardo (nunca pude entender porqué se cantaba aquello: "La calle ancha de San Bernardo tiene una fuente con siete caños...": ni la calle era ancha, ni descubrí fuente alguna cuando la busqué. En una pastelería cercana animábamos al estomago con algún pastel o bollo. Recuerdo, y no sé porqué, como Marcelino, gallego él, siempre pedía una especie de rosquilla bañada con huevo caramelizado, de nombre: "Vergara". ¡Qué insustancial resulta a veces la memoria!. Lo más significativo era como, a medida que pasábamos de curso, nuestros gustos alimenticios viraban hacia los bares cercanos donde unos suculentos bocadillos de anchoas, a peseta la unidad, reponían nuestras fuerzas para volver a las clases.
Después de sufrir algunos exámenes parciales, en los que inconscientemente reíamos y jaleábamos las bromas en alto de los más osados, llegaron las vacaciones de Navidad y fue entonces cuando Chiki quiso dar un paso más allá del puro compañerismo. Allí estuvo Pilar para impedírlo de cuajo. Nunca sabré si para bien o para mal.

Julio seguía aun en la escuela Naval, sus vacaciones comenzaban más tarde, cuando Pilar me llamó muy cariñosa para decirme: "Fíjate me ha llamado Chiki para pedir tu teléfono porque quería invitarte a esquiar. Le dije que no se lo ocurriera que tenías novio formal". Mi reacción fue de enfado: "¿por qué se lo has dicho?". Su respuesta: "Pero bueno, ¿tú no tienes novio?". Y contesté: "Sí, pero me apetecía verle". La que se enfadó entonces fue ella: "No puedo entenderte, yo creí que lo de Julio iba en serio". Pilar y mis compañeras del "PREU", como sólo fuimos nueve, vivieron intensamente los prolegómenos del noviazgo de aquella que iba para monja. No era de extrañar, mi amiga pensaba que si te decidías por uno ya no podía gustarte nadie más. De ahí su empeño con Marcelino. He de reconocer que esa fue también mi creencia hasta que apareció el susodicho. Por eso me sorprendió que revolucionara mis parámetros hasta ese extremo . El no me llamó y dijo a Pilar: "Eso se avisa antes".
Transcurridas las vacaciones Julio volvió a la Escuela y yo a la Facultad, con algo menos de apetencia que al principio. Una mañana, que hasta hoy permanecía aletargada entre esos recovecos de la memoria que de improviso alguien o algo desempolva, al llegar a clase encontré bajando por la escalera, a Chiki con Chelo Zabala. Me pidieron les acompañara a una óptica cercana para recoger unas gafas. Sin que ninguno de los dos lo propusiéramos nos encontramos, el medio sentado en un mostrador y yo de pie frente a él, mirándonos sin decir palabra.Ignoro que clase de reactivo o carga eléctrica provocó aquella chispa. No sé los minutos que pasaron, a Chelo estaban atendiéndola, pero sigo reconociendo esa forma de mirar, imantados, sin interferencias. Por extraño que parezca una fuerza superior, ajena a nosotros, intervino en aquel instante de abstracción y la sonora carcajada de los dos, transformó en simple vidrio roto lo que pudo ser frágil cristal de Murano. Por una absurda asociación de ideas, cuando escucho a Los Secretos (a los que mi hija me ha adicionado):"En un vidrio mojado escribí tu nombre...", es una mirada lo que me perturba.

Nunca comentamos su llamada a Pilar. Dejó de sentarse a mi lado y terminaron sus bromas. Pero disfrutando la ausencia de un profesor, el grupo reunido en la galería,
apareció Chiki con su inseparable guitarra y, sin dejar de mirarme, comenzó con una ranchera:" Ella quiso quedarse cuando vio mi tristeza... pero ya estaba escrito que aquella tarde... perdiera su amor". Todos le coreaban, nadie conocía el tema y Pilar no estaba presente. Yo me entristecí y en lugar de quedarme quise desaparecer aunque no sabía el modo.
El curso siguiente pregunté a sus paisanos por él (eran muchos los canarios que estudiaban Económicas en Madrid. La de San Bernardo era la única facultad existente de la licenciatura. Instituida en España desde el 1944 o 45). Me enteré por ellos que no regresó del archipiélago.

P.D.: estos han sido mis recuerdos actuales sobre este episodio. Al leer lo escrito en mis viejos cuadernos, la única corrección que he de hacer es la de que Chiki también cursó el segundo año en nuestra facultad. Pero ya apenas hablábamos, casi siempre por mi culpa ya que hacía todo lo posible por no encontrarme con su mirada. Debió quedarse en su tierra a partir del tercer curso. No vuelvo a mencionarle ni siquiera en el Paso de Ecuador.

04 mayo, 2007

CHIKI------II

Escalera en la actualidad
MIS DOS "PROFE" DE MATEMÁTICAS

Incorporarme a Económicas supuso para mí un esfuerzo considerable, sobre todo intelectual ya que, a partir del cuarto curso de Bachillerato, abandoné las Matemáticas por las que nunca tuve predilección alguna.Sin embargo, Latín y Griego ¡qué atrayentes!.
Mi padre intentó suplir esa carencia con unas clases particulares que en principio, recibía de mi hermano Goyo pero que no tardaría en sustituir por Jose Antonio Ercilla, amigo y compañero de ingeniería de Minas.Más tarde, éste pasaría a ser de la familia al casarse con mi prima Sara (la mujer más guapa de Madrid, según un camarero de Hontanares). El cambio de profesor fue propiciado por los gritos y amenazas del primero ante mi supina ignorancia. Jose Antonio, ¡qué paciencia!.

Debo confesar que nunca me arrepentí de estudiar esa carrera. No sólo porque gracias a mi padre pude terminarla, sino porque centró mi cabeza. Siempre la tuve algo volátil y dada a elucubraciones. No quiero pensar lo que hubiera hecho de mí la pura Filosofía. Sin duda, es algo más a agradecer a mi padre. Siempre mi padre, prestándome su apoyo en todas las ocasiones y de esa manera tan suya que, casi, casi, los méritos parecían propios. Una sóla vez me defraudó en la vida. Cuando al fín obtuve el título universitario le pedí me proporcionara algun trabajo, como había hecho con mis hermanas, y su respuesta me dejó atónita:

_Tienes muchos hijos y no puedes trabajar fuera de casa.

¿A qué entonces tanto empeño en que terminara la carrera?. Tardé años en comprenderlo. Exactamente al comprobar el estado mental, sin menospreciar a nadie, de las mujeres que no tuvieron la suerte de un padre como el mío. Su intención fundamental era que sus hijas no nos privásemos de ese desarrollo intelectual, que habría de servirnos para encarar la vida con parámetros diferentes a los habituales en el mundo femenino de la época. Lo de menos era el ejercicio profesional. A este respecto, evoco las críticas de algunos de mis compañeros (ridícula minoría). Su opinión era la de que nos casaríamos y no produciríamos a la sociedad ni lo equivalente, en términos económicos, al coste de un puesto universitario. Cuando miro a mis hijos tengo la certeza moral de haber demostrado lo erróneo de dicha teoría.
Aquella mañana de Octubre, Pilar Dobao (la "empollona" del colegio), a cuyo padre le sucedía algo parecido al nuestro respecto a los estudios femeninos (tenía él la única academia de preparación al ingreso de Ingeniería de Telecomunicación; habiendo engendrado únicamente cuatro hijas de privilegiado cerebro) y yo, apoyándonos mutuamente, enfrentamos con timidez la imponente puerta del antiguo caserón de San Bernardo.A mí me pareció que chirriaba, del conocimiento y saber acumulados tras ella.Atravesar aquel umbral y abrirse para nosotras un horizonte amplio y despejado fue suficiente para descargar algunos prejuicios y reserva, en parte obra de las monjas y en parte de la época que vivíamos. Ascender la interminable escalera que daba paso a las aulas suponía un buen ejercicio de humildad, al comparar nuestros tímidos pasos con las huellas ilustres, de alumnos y catedráticos, que nos precedieron: Ortega y Gasset, Sánchez Albornoz, Ridruejo, Fraga, Royo Marín, Fuentes Quintana..., sin duda impregnadas en la madera crujiente de escalones y aulas.

Generalmente las chicas, que éramos diez o doce redondeando al alza mientras los chicos parecían miriadas, solíamos instalarnos todas juntas en las dos primeras filas de los bancos corridos. A medida que perdíamos el miedo, ascendíamos escalones y no teníamos reparo en desperdigarnos entre los chicos Por si no fuera suficiente esta falta absoluta de paridad, existía la costumbre de que los veteranos pasaran revista a la cantidad y calidad del alumnado femenino, asomando sus impúdicas miradas por las puertas del aula. No tardamos en formar pandilla, de la que recuerdo vagamente algunos nombres: Maruja, Pilar, Mª Jesús...Gonzalo. Marcelino - gallego que trajo a Pilar por la calle de la amargura hasta que se casó con él- Chiki y alguno más.

03 marzo, 2007

CHIKI------I

El caserón de San Bernardo en la actualidad. Pero ya no es lugar del saber




La juventud de un ser humano
no se mide por los años
que tiene, sino por
la curiosidad que almacena
PANIKER


La historia de Chiki comenzó con mi entrada en la Universidad. Ya dije que fue corta, muy corta. Realmente mínima pero voy a dedicarla una mención porque sin haber llegado a nada pudo desbaratar un proyecto de vida.

Como no soy partidaria de falsas humildades no me importa reconocer que tuve muchos compañeros tras de mí. Ya se encargaba nuestro fiel bedel Justo de ponerme al día en este tema. Sin embargo y curiosamente, el único que me dejó huella fue el que se llamaba Fernando - no recuerdo su apellido - y al que todos apelábamos Chiki. Canario,alto, delgado, guapo y siempre alegre.

De las treinta alumnas de sexto curso de bachiller, del Real Colegio de Nuestra Señora de Loreto - O`Donnell 57 -, nueve cursamos el Preuniversitario (recién establecido en sustitución de Séptimo y Revalida). La única de Letras yo, con lo que disponía de un profesor de Latín y otro de Griego para mí sola. No era muy frecuente todavía que las mujeres estudiaran una carrera, A mis hermanas y a mí no nos quedó otro remedio ya que, como recuerda Mary Carmen, desde la cuna fuimos mentalizadas con la idea de que el final de los estudios culminaría con un título universitario. No había otra opción y ni siquiera lo preguntábamos. Mi inclinación apuntaba a Filosofía y Letras, lo más común junto con Farmacia entre las chicas. Pero mi padre con su buena cabeza dilucidó que, a causa de mi noviazgo, plantaría los estudios antes de tiempo y sólo con su ayuda podría terminarlos. Efectivamente su preclara razón una vez más dió en el clavo. Con media carrera aprobada contraje matrimonio y la otra media fuí rematándola entre hijo e hijo. Yendo él a San Fernando para explicarme algunas asignaturas y recomendándome eficazmente en otras. Tan eficaz que en una ocasión, estando embarazada de mi tercer hijo (Julito), debía examinarme de Derecho Fiscal en Barcelona. Trasladamos el expediente a esa facultad porque en Madrid tenía la cátedra Fuentes Quintana, gran amigo de mi padre pero que ya tuvo el gusto de aprobarme Hacienda Pública sin recomendación explícita,forzada únicamente por mi apellido. Fuentes (quién más adelante sería nombrado gobernador del Banco de España) era el segundo "hueso" de Económicas y a fin de no violentarle mi progenitor,en un rasgo de delicadeza, me matriculó en la facultad catalana para pasar el trago con un antiguo alumno suyo que ejercía por aquellas tierras. La noche anterior a mi desplazamiento una maligna diarrea me hizo temer por el embarazo por lo que no me decidí a emprender viaje alguno, con gran disgusto paterno. Dándose el caso que otra alumna de nombre parecido al mío pudo beneficiarse de la recomendación. Cuando el catedrático comunicó a mi padre la feliz noticia del aprobado, en mi casa de soltera se desencadenó una sonora tormenta.
Arrinconé el Derecho Fiscal hasta otro embarazo, el de mi hija Esther. Y con la inauguración de esta Facultad en Málaga conseguí aprobarlo. Celebramos la noticia con champán en San Fernando. Fue éste el final de mi carrera, lo mínimo que podía ofrecer a mi padre. Gracias a su empeño y su inasequible desaliento alcanzamos aquella meta, trazada por él desde mi más tierna infancia. Mi única aportación fue dejarme llevar. Eran esos tiempos maravillosos y certeros en que los hijos no cuestionábamos las decisiones paternas. Por ese convencimiento pleno de que la palabra padre nunca sería sinónimo de enemigo ya que su función, ¡faltaría más!, era la de protegernos, dirigirnos y guiarnos a buen puerto.

RECOMENDACIÓN



Desde enero este blog de Noray lo reservo para acontecimientos familiares y recuerdos. He creado uno nuevo con el nombre de "DE DENTRO", al que se puede llegar viendo mi perfil, y en el que escribiré los temas que correpondan a ese título, es decir: Patria, Dios, sentimientos y pensamientos con pretendida carga de profundidad.

20 enero, 2007

LA VIDA EN UNA MALETA II






Cumplo mi promesa de seguir buscando. Y ahora debo sincerarme, confieso que anhelo y no por mera curiosidad, toparme con algun nombre que nadie parece recordar aunque mencionan, cada vez que se habla de ella, la existencia de tres hombres en su no buscada soltería. Siempre me ha exasperado escuchar en boca de sus más cercanos: "¡que la tía tuvo tres pretendientes!". Y no ver en nadie interés alguno por personalizarlos. Observando que no es la discreción lo que les lleva a callar sino la más pura ignorancia o desentendimiento. La certeza bien comprobada de que en ese reducido grupo familiar, el lugar ocupado por Angelines siempre estuvo eclipsado por el de otra persona que acaparaba atenciones y dedicación absolutas. Cada uno de esos tres hombres la quiso y fueron correspondidos sucesivamente. Pero uno a uno perecieron. Uno de ellos por una tuberculosis galopante y los otros dos por enfermedades que desconozco. De lo que sí he tenido noticia es como con alguno andaba ya en preparativos avanzados de matrimonio y en sus relaciones con el tercero la tía cumplia ya los cincuenta años.
Al continuar con mi investigación descubro una estampa semejante a la del Fundador del Opus Dei, pero con otro rostro y una oración más breve. Leo: Alberto Capellán Zuazo. Averiguo por el Google que se encuentra en proceso de beatificación. Labrador y padre de ocho hijos.Natural de Santo domingo de la Calzada. ¡Un posible santo en la familia Capellán! (segundo apellido de la tía).¿Como nadie nos puso al tanto de semejante alegrìa?. Decido aparcarlo de momento hasta que encuentre lo que estoy buscando. Pero no hay más, mi desilusión es plena cuando abro un amarillento sobre que contiene unas cartas escritas en ese papel transparente para enviar por avión y, al ir a la firma, encuentro un nombre de hombre,sí, pero es Cipriano Bravo, O.P., religioso dominico. También la felicita con temás Navideños y hace referencia a su soledad: "Que en estos días, sienta en su soledad la compañía del que llena todo corazón". Otra tarjeta y otra referencia;ªQue El la acompañe en su soledad, sola pero no de Dios". Por lo que puedo intuir fue su director espiritual hasta que le destinaron a Manila. Esto debió ser otro gran dolor para Angelines, un nuevo desgarro ya que segun la trayectoria de su vida, adivino la fortaleza que de sus sabias e inspiradas palabras recibiría. Yo sé bien que cuando crees firmemente en El, percibes con toda claridad lo que hay detrás de una sotana y lo que escuchas aunque duela o no plazca es suficiente para levantarte y seguir.Mientras hago estas consideraciones y compruebo la no existencia ni atisbo de amores terrenales, encuentro en esas letras la explicación de su despegue de recuerdos. Sólo hay una, se ha deshecho de todo ( porque tuvo que tener cartas y fotos de los fallecidos) por el encuentro con una vocación religiosa que llega para jalonar una vida de desprendimientos involuntarios, que a todas luces son los más auténticos. Pero por lo que voy leyendo, ni siquiera eso le fue concedido. Debió suceder en aquel tiempo en que sufría agudas crisis de asma que le impedían llevar una vida normal.
LLegó al convento y no pudo entrar. dice el padre Bravo, en una carta fechada el 8 de Febrero de 1960 (curiosa coincidencia, mi arrebato por el convento fue el 11 de Febrero de 1960): "Me parece bien que hayas dado ese paso para seguir esa inspiración... . Es una prueba que hayas sido entretenida y humillada con dilaciones, suspensiones y contrariedades... . "Recobra la serenidad y espera. La respuesta vendrá a su tiempo. Que sigues atraida por el recogimiento del convento y llamas de nuevo a sus puertas, bien. Si te abren dale gracias a Jesús. Si no te abren no trates de entrar a la fuerza, que Dios está en todas partes y te puedes también santificar en el mundo, en el trabajo de la oficina, en el diario caminar por las calles de Madrid. Lo peor que puedes hacer es empeñarte en salirte con la tuya y caminar por el camino de tu gusto. sigue a Jesús, que donde quiera que vayas le tendrás que seguir con su cruz. Sin cruz y todo lo que representa la cruz, es imposible vivir". te bendice con bendición colmada...C. Bravo, O.P. (Orden de Predicadores).
Quiero que se entienda mi intención al revelar esto. No es un asalto a su intimidad sino el deseo de elevar a los altares de la familia (los de la Iglesia son más complicados) a esta persona que a mí y a mis hijos nos quiso desde el primer momento, sin tener que hacer méritos para ello y sin pedir nada a cambio.

AL DESPEDIRME DE TÍ

Tengo la certeza de que tanto sufrimiento y tantas lágrimas vertidas sin aspavientos y en lo oculto, tienen ya que haber sido enjugadas con un fínisimo pañuelo de Amor, así como recompensada y con ganancia esa sonrisa dulce y serena que siempre tuvo para todos. Y añado que leyendo estas líneas, no me importa decirlo, estoy sufriendo con ella y llorando con ella.

Siento, tía querida, no haber podido participar más en tu vida. Sobre todo en aquella época de mis primeros años de matrimonio, cuando el destino de Julio nos arraigó en San Fernando. Y cuando tu hermana Pilar, casada con Pepe Figueroa un mes más tarde que nosotros, decidió que tenías que abandonar su casa de Jorge Juan porque su marido deseaba contratar un mayordomo por lo que necesitaban tu habitación. Ni siquiera puedo imaginar tu dolor ante ese quebranto de equilibrio personal. Tener que iniciar una vida fuera del grupo familiar que formábais desde que falleció su primer esposo. Recuerdo esto porque tu misma en nuestra casa Noray, esos pocos días del verano 2002, me lo confiaste aun temblorosa. Es verdad que te ayudaron a adquirir la vivienda donde concluyó tu existencia pero ¿quién rompería el silencio de las nuevas paredes?. Acostumbrada como estabas a una sonora convivencia de hermana y sobrinos. ¿Quién acortaría la distancia entre el Paseo de Extremadura y el cálido barrio de Salamanca?. Sin duda el convento, que ese mismo año tiraba de tí, hubiese sido un cobijo caluroso. Pero hasta eso te fue negado porque Dios no quiere ser el último refugio. Sólo puedo entender tu vida y tu sonrisa al amparo de esa intimidad que, sin convento, disfrutaste con El. Y de la que estoy segura, con una seguridad de la que carezco para mí, hoy y eternamente, gozas en plenitud.
Por eso, tía Angelines, cierro esta deliciosa maleta que conservaré siempre como la más preciada herencia y que algun día también legaré a mis hijos. En ella espero ser capaz de resguardar, como tú, retazos de mi propia vida.

14 enero, 2007

LA VIDA EN UNA MALETA I




Ayer terminamos con la recogida de la casa de tía Angelines y son tantas las conversaciones que, a través de sus cosas, he seguido escuchando que no puedo guardarlas sólo para mí.
Muchos hemos dicho que estaba muy sola, pero esa pequeña casa me ha descubierto la verdad o un fragmento de esa verdad. Sus paredes personalizadas con cuadros pintados por la mano de su cuñado. con la salvedad de un descolorido jarrón de flores que fue al contenedor porque carecía de firma y a nadie decía nada. Esquinando las pinturas del año1908, para iluminarlas, fotos incrustadas entre el marco y las telas. Fotos que hablaban de su no soledad. Testimonios de bodas de sobrinos-nietos, de momentos estelares de algunos de ellos, de nacimientos de bisnietos, ensobrinados también. Presidiendo los escasos metros de su salón-dormitorio, el retrato añejo y señorial de su madre (la santa como la denominan, santa que se hizo al socaire de los arrebatos de su esposo). Fotos vivas que he ido recogiendo con amor porque sé fueron compañía viva para ella. Capas de polvo, como si de papel celofan se tratase, envolvían todo, no por su descuido sino por nuestro retraso en abordar semejante trabajo. Ropas por doquier, en armarios, maletas, percheros y lo más acerante para el corazón, aquel traje de chaqueta que vistió sus últimas horas reposando, como en espera, en el respaldo de una butaca ya medio raida. Y explicando sin duda, la postrera secuencia de sus días.
¿Cómo fue?. Nadie lo sabe con certeza. Se marchó sin dar señales de que se iba. Todo conjeturas a cerca de su final. Un martes atardecido, 18 de diciembre, regresaba de su fin de semana en casa de la única sobrina carnal que ya le quedaba, puesto que yo simplemente soy la mujer de su sobrino. La vecina, puerta con puerta, escuchó una melodía en su receptor pero hasta el jueves de mañana nadie supo de ella. La encontraron muerta, en el sofa - cama, con bata y camisón. Fría, fría de dos días. Cuando alguién querido se va de esta manera inquietud, ansia de saber y dolor de omisión perforan lentamente ese lugar hondo de sentimientos y sensaciones. ¿Como lograr la calma?. ¿Encontrar una simple señal entre lo suyo?. Con esa intención alargué mi mano hacia la maleta beige con rayas marrones, que mi hija bajó de uno de los altillos, y hoy con temblor y devoción, al abrigo de mi conciencia, voy a entrar en su interior para conversar quedamente, como otras veces, con la hermana de mi suegra. Más bien a escucharla, como ella siempre me decía: "Tú si que sabes escuchar".

La maleta es pequeña. Antigua, parece de cartón, y casualmente, en las compras de Reyes, pude comprobar como han vuelto a ser objeto de moda en tiendas de prestigio. Supongo que sublimadas en algo más que en el excesivo precio. El asa de cuero se desprende al contacto con mi acelerada mano y sus cierres oxidados chirrian como si les doliera retroceder en el tiempo. La primera capa, libros espirituales de reducido tamaño en hojas y letras: San Juan de la Cruz, Santa Teresa, la Sagrada Biblia, la Imitación de Cristo (también conocido como Kempís) y otros desconocidos para mí pero bien vapuleados por mi tía. Más rosarios, de todas clases como los que ya fueron saliendo de cajones y armarios... . Cuotas y subidas de cuota de la Mutualidad del Trabajo, recibos del 1989. Un sobre con la leyenda de beneficiarios y en cuyo interior nombra como tal a su hermana o sobrinos, si esta falleciere. Sigo inquieta leyendo cada papel que pasa por mis manos con la esperanza de descubrir un atisbo de felicidad personal. Muchas postales de las mismas amigas que se repiten en felicitaciones de Navidad. Gloria, Concha, Adelaida, Alicia.... Algunas fotos de las mismas. Todas la quieren, su simpatía, su cariño, su sencillez resaltan en aquellas dedicatorias. Otras son familiares de sobrinos, sobrinos-nietos. Y muchos retratos con esa pátina de antiguedad que tanto me atrae.

Querida tía ¡Por qué no dejaste para mi algún indicio de lo que busco?. De todas formas no pienso cejar en mi empeño. Seguiré otro día, seguiré buscando.

17 diciembre, 2006

FINAL DE UN AÑO------2006





El acontecimiento más importante de este año, para mi familia, ha sido el enlace matrimonial de la menor de mis diez hijos. Recibió el Sacramento en la capilla del colegio del Pilar. Derecho adquirido por ser su padre antiguo alumno del mismo; lo que no quiere decir nada, ya que de él también salieron numerosos y destacados políticos, incluso ministros, de no muy buena catadura, es decir, sociatas, agnósticos y revolucionarios. No pretendo relatar su boda porque, a mi juicio, todas guardan una cierta semejanza y sólo se diferencian por el valor intrínsico propio de cada familia. Con la salvedad claro está, de una mayor o menor ostententación que no incide, por supuesto, en la felicidad de ninguna pareja.

Mi propósito al mencionar este feliz suceso unicamente es el de despedir, con el año 2006,mi concluida función materna. Sé bien que ha de persistir hasta el fin de mis días, incluso aún más allá donde, con ansiedad espero, me salga mejor que en este plano terrenal tan repleto de carencias por mi parte. Pero en adelante todo será mucho más fácil y reconfortante. Yo estoy fuera y nadie se ve obligado a obedecerme ( tampoco es que hasta ahora lo hicieran en exceso), con lo que ese complejo binomio madre-hijos se ha de resolver de forma mucho más amable y llevadera para todos. Es un alivio descubrir que su felicidad no depende de una ecuación de dos incognitas que se resuelve con lo que a mí me parezca bien o mal. Son ellos los que eligen, yo sólo observo y no estoy obligada a aprobar o desaprobar. No quiero decir con esto que me desentienda, eso nunca, el amor y el dolor siguen vivos en mi corazón. Incluso me atrevo a decir que, a medida que avanzo en la vida,esos dos inseparables sentimientos hacia ellos y hacia el resto del mundo.se han adueñado de todo mi existir.
He alcanzado la última fase de aquella oración que ignoro a quien pertenece y que mi hermana bordó a punto de cruz para mí:

Señor:
Concedeme vida para ver crecer a mis hijos.
Paciencia y Sabiduría para enseñarles.
Amor para guardarlos hasta su destino.
Valor para aceptar lo que ellos elijan.

Valor, Señor, valor para un ¡Feliz año 2007!

PD/ El paisaje es el cuadro, Crepúsculo en Venecia, de Monet, que mi hija pidió a su padre como regalo de boda; una copia, ¡se entiende!.

25 noviembre, 2006

EPÍLOGO a "UN AMIGO COMO AQUEL"


http://es.youtube.com/watch?v=23iGLfIEzoc


Cuando regresamos a Madrid, pasados quince años, quise enfrentar ese dolor enquistado.Decidí visitar a Carmen su querida madre. Y hablando con ella, pude comprobar como su pena se aliviaba a medida que me relataba los últimos días del hijo.








Reanudó la vida con sus padres y poco a poco parecía que su destino tomaba mejores derroteros. Se transformó en su inseparable acompañante. Con ella recuperó la Misa e incluso, unos días antes del trágico accidente, accediendo a la súplica materna se hincó de rodillas ante un confesionario y recibió la abandonada Comunión. ¿Presagio?.





Su coche recién comprado, que la imaginación y el recuerdo de las noches en nuestro balcón pintán de rojo, terminó sus días y los de mi amigo contra un enorme camión. Sin que nadie pudiera discernir culpabilidades.


Incapaz soy de transcribir la emoción y el sobresalto que me ocasionaron aquellas palabras de Carmen. Desvelaron para mí el final de una auténtica amistad. Pensé y continuo pensando en esa misericordia de un Padre que sale al encuentro de sus hijos alejados, para atraerlos a su lado antes de la última partida. Y continué rezando el Avemaría, pactada entre los dos. durante muchos años más. No recuerdo cuando la abandoné. Quizás, cuando empecé a sentir la necesidad de que fuese él quien rezara por mí.


Muchas hojas de calendario y de árboles a mi alrededor, desde que ocurrieron estos hechos y sin embargo, aun me entretengo en imaginar que, apoyado en una barandilla celestial, Julio sigue manteniendo conmigo esa amistad que nunca debió quebrarse. Continua siendo mi amigo, el primero que tuve y al que hoy relataría historias bien dispares a las de aquella inocente colegiala. De todas formas, ¡necia de mí! que, totalmente ensimismada en mis primeras experiencias amorosas, no supe comprender que lo que comenzó como una verdadera amistad con aquellas confidencias nocturnas se transformaría, sin yo quererlo, en algo que trastornaría su vida, ocasionándole un dolor que con toda mi alma hubiese deseado evitarle.





Y de qué manera necesitaría ahora un balcón a la calle O'Donnell desierta, en una noche llena de estrellas y un amigo cómo aquel que me devolviera la identidad de mis quince años.

24 noviembre, 2006

UN AMIGO COMO AQUEL --- II


El balcón de la amistad
poco antes de ser dinamitado


El balcón del Director quedaba separado del nuestro por una simple barandilla . Cada noche yo, que venía de aquel interior de Jorge Juan sin horizonte alguno, me dejaba seducir por ese gran misterio del silencio nocturno que palpitaba en la calle O`Donnell, años cincuenta, por donde no circulaban coches y sí rutilantes estrellas. A poco de iniciar aquella costumbre, Julio, el que sería mi gran amigo, comenzó también a salir al balcón y, apoyados en tan frágil soporte ferroso, fuimos fraguando una amistad sincera. Amistad que por mi parte nunca hubiera roto.
Largas y del todo desiguales eran nuestras conversaciones. Mientras yo sólo podía contarle nimiedades de colegiala: compañeras, monjas, malas notas... , él, mayor en experiecia y años, me relataba sus aventuras amorosas. Siendo más bien feo y más bien bajo, estaba dotado de una simpatía y alegría contagiosas que le beneficiaban, de manera patente, con las chicas (hoy léxicamente igual a tías). Sus andanzas no dejaban de escandalizarme pero al mismo tiempo, impaciente aguardaba sus confidencias. Con el afán de convertirle un día, trascendental en nuestra relación de balcón a balcón, le propuse me acompañara el domingo a Misa. Ya no cumplía con ese precepto desde tiempo atrás y fue su respuesta, retardada y sincera:
_. Cómo lo siento, precisamente este fin de semana voy a la sierra con esa medio novia de la que te he hablado. Y creo lo pasaré a lo grande.
Mi reacción airada: _. ¿Sabes lo que te digo?, voy a rezar para que se te estropee tan grandioso plan,
LLegó el domingo y con él la grata sorpresa de encontrarle en la iglesia muy sonriente. ._¿Qué haces aquí?. Y su respuesta arrancó de mí una silenciosa carcajada: _Se nota que cumpliste tu promesa de rezar. Nada más llegar a la sierra mi acompañante resbaló, se rompió una pierna y tuvimos que regresar inmediatamente a Madrid.
Pasado el tiempo, calculo unos dos años, decidió prepararse para militar en un internado. Nuestra despedida fue una promesa mutua: rezaríamos cada noche un Avemería uno por el otro. Por mi parte lo cumplí mucho más allá de su trágica muerte.
Coincidiendo con la ausencia de mi amigo Julio, conocí al segundo Julio de mi vida que de inmediato pasó a convertirse en el primero. Polo opuesto en todo al ausente, caí como cae el fruto rojo del guindo y las hojas amarillas del otoño. No volví al balcón, ni a encontrarme a solas con Julio. Hasta aquel día de Reyes y de mi primer "guateque", recien cumplidos los diecisiete.
Por el Paseo de Ronda de los altos árboles que desapareció, como la mayoría de los lugares queridos de mi adolescencia, para transformarse en el Doctor Esquerdo de las sirenas, atascos y topetazos,caminaba con mis hermanos y el grupo de amigos cuando Julio,que disfrutaba de sus vacaciones navideñas, me apartó ligeramente del resto para contarme lo que había sido su vida durante los meses que llevábamos sin vernos: esfuerzos de superación personal, ilusiones y proyectos de futuro comenzaban a ser una meta para él que nunca tuvo otra preocupación que la de un atolondrado presente. Sus ojos brillaban y yo me sentía feliz de participar en el gran cambio de mi amigo. Sin embargo, el cariz que fueron tomando sus palabras sembró en mí una inquietud creciente.
._¿Te das cuenta?, ya voy a tener algo que ofrecer a la que sea mi mujer. En ese instante, por su entonación y su mirada,intuí lo que vendría después. Mi corazón destrozado, no tanto como el suyo cuando concluyó confesando que todo aquello lo estaba haciendo sólo por mí. Enamorada ya de otro Julio, ¡qué dolorosa mi respuesta!, para él y para mí. LLoraba con el rostro enrojecido. Para suavizar la situación formulé una estúpida pregunta: ._ ¿Por qué no me lo dijiste antes?. Truncada su voz, escuché una agria respuesta: ¿Cómo podía yo, con lo desastre que era, decir a Goyo que quería salir con su hija?. Qué pena sentí y que pena siento al recordarlo. Julio tenía una gran capacidad de reacción y, mientras recomponía su desencajado rostro y sus lágrimas retornaban al lagrimal, comprendí que no tardaría en torcer su rumbo. Nada más llegar al lugar donde se celebraría el "guateque", fueron confirmados mis temores. Se emparejó con la más liberal de mis amigas dándose, como decíamos, "el lote" con ella sin el menor recato.
Abandonó sus estudios y no tardó en emigrar a Londres. Trabajó y se casó con una inglesa. Tuvieron un hijo pero Julio bebía en exceso y no tardaron en divorciarse. A penas tuve noticias suyas. Yo inicié mi vida de casada en otra ciudad. Nuestras familias se distanciaron en amistad y domicilio. Por amigos comunes pude enterarme de algunos sucesos de aquellos vecinos que tanto signuficaron para nosotros, al menos para mí ,y a los que quise de verdad con ingenuidad quinceañera. Con suma tristeza conocí, a destiempo y en la lejanía de nuestro destino gaditano que Julio, mi amigo, había muerto tragicamente en accidente de automóvil.

19 noviembre, 2006

Paloma

Paloma a la derecha


Hay personas que pasan por la vida como de puntillas, sin hacer ruido pero que dejan un poso imposible de obviar. He conocido personalmente a algunas y la más reciente a penas hace un mes que nos dejó. Las heridas que su marcha ha abierto en quienes la conocimos están aún
demasiado sangrantes para hablar de ellas, por eso sólo quiero esbozar un recuerdo de esta amiga, que lo era de todo el que tenía algún trato con ella, por mínimo que fuera. Nadie pasaba a su lado sin llevarse algo de Paloma, quizás por eso, su vida se gastó tan pronto. Treinta y siete años de entrega a los demás, de sinceridad consigo misma y con todos, de decir lo que ella sentía que tenía que decir a cada uno, sin paliativos pero a la vez sin agravios, son suficientes para en este mundo, de hipocresias e intereses personales, zanjar padecimientos y comenzar una nueva Vida.
La muerte no acaba con el amor y lo derramó tan a raudales mientra estuvo con nosotros que justo es, ese mismo amor revierta ahora en ella. La realidad no deja de ser cruda, se ha ido por una enfermedad cruel que galopa más aprisa en un cuerpo joven, mas su presencia se percibe, de manera palpable, en este aire de utoño que ventea los días madrileños y en las gotas sonoras y pesadas que cayeron sin tregua el día que la dijimos adiós.
Lo dio todo con una sonrisa y poco supimos de sus sufrimientos porque nunca quiso dejar caer esa carga sobre otros hombros que no fueran los suyos. Aun así pensamos que fue feliz, porque la felicidad es tanto una elección del intelecto, como un acto de la voluntad. La felicidad no está sujeta, como normalmente se piensa, a agentes externos (esto tengo, esto me dan o esto me hacen los demás) sino que es el resultado de una aceptación interna, que no resignación. Querer ser feliz

No podemos saber que sensaciones revoloteaban por la cabeza de Paloma cuando, al hacer los preparativos para su último imgreso en la clínica, dijo a su madre como una salida más de las suyas: "Parece que estemos preparando todo para el Cielo". Estas palabras tienen un gran valor tetimonial porque fueron pronunciadas por una persona que nunca alardeó de religiosidad.Tu ausencia, Paloma, siempre será presencia para nosotros

16 noviembre, 2006

Fotos en Noray-----Agosto 2006



Raquel, Julio hijo, Ines y Julio padre





Sara,mi nuera Ines,Esther,su marido Gonzalo y Tamara
UN 5 DE AGOSTO RELAJANTE


JUEGOS EN EL AGUA

NIETO INGLÉS DEL ATLETI
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