AMIGOS

19 octubre, 2008

EJERCICIOS ESPIRITUALES

foto de las que nos apuntábamos a todo. Obra de misiones



EJERCICIOS ESPIRITUALES
A los pocos días entramos de Ejercicios. Me apetecían menos que nunca pero con ayuda del cilicio (esto me da mucha vergüenza escribirlo porque creo que en estos tiempos nadie o casi nadie es capaz de entenderlo, pero entonces algunas y algunos, lo hacíamos con permiso del director espiritual, como desagravio por los padecimientos de Cristo y por los pecados propios y de los demás. Sobre todo no lo suprimo ya que mi propósito es el de la autenticidad)) y de mi Virgencina conseguimos que no me salieran muy mal.

Como "la humildad es verdad", segun Santa Teresa, no tenía que hacer en mí grandes transformaciones, pero sí mejorar el genio, cumplir con mi deber que este año he estado descuidando un poco y mil defectos y faltas que disgustan a Dios (casi nada). No me distraje mucho y sólo un día, de los cinco interna, hablé para ayudar a mi amiga Carmen que la pobre estaba pasando una mala racha. Nos fuimos a la Iglesia y allí me contó lo que la pasaba:Estaba vacía, no sentía nada y le parecía que Dios no no quería escucharla. Yo sabía bien lo que era eso, en mis 14 y 15 años me había encontrado así muchas veces. Había llorado, llamado a Dios a gritos y no escuchaba sus respuestas. Salí de aquella situación gracias a madre Purísima que (ya no está en el colegio) y gracias a la oportunidad que me dieron las hermanas de la Caridad de la Inclusa para ir con sus niñas al Congreso Eucarístico de Barcelona. Allí recobre todo el fervor y toda la ilusión. El haber pasado por ello hizo que me sintiera en la obligación de ayudar a mi amiga que no quería hablar con ninguna monja.

Madre Fernanda me llamó para hablar de "vocación". Ella estaba segura de que la tenía y empeñada en que yo lo reconociera. El año anterior nos había dado los ejercicios el jesuita que ahora es mi director espiritual. Hablé mucho con él y también le parecía que tenía vocación. Pero que no había que precipitarse pues quedaba mucho tiempo por delante.Actual_____2008Algo de lo que ahora me doy cuenta, es que la palabra vocación en aquel tiempo era sinónimo de entrega a Dios en un convento. Se empleaba sin ningun añadido. Sin embargo, hoy la vocación siempre va seguida de una profesión o de un estado. Mucho más lógico: Vocación matrimonial, religiosa, sacerdotal, periodista, profesor, militar, artista, médico.... Vocación universal a la santidad en el ámbito que sea._
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Este
padre, habló el año pasado con M. Fernanda y le encargó que se ocupara de mí y por eso no me deja ni a sol ni a sombra. Para colmo se había enterado que salíamos con chicos (Concha Alonso, seguro) y opinaba que no debía hacerlo porque ellos disiparían mi vida espiritual. Le hablé de ellos y quedó convencida de que eran buenos. Luego me preguntó que si llevaba cilicio y le mentí porque me ponía nerviosa hablar de esas cosas y no quería que nadie se enterara.Salimos de Ejercicios y hasta pasado mucho tiempo no volvimos a ver a los chicos.

REENCUENTRO
Fue por casualidad. Carmen y yo pasábamos a todo correr por la calle de Jorge Juan porque se nos había hecho tarde y sin esperarlo encontramos a Julio. A mí me parecía haberle olvidado pero sí, si, mi corazón volvía a las andadas.Quedamos para ver las fotos que nos hicimos en el Retiro. Ese día, cuando ya habíamos dejado a las otras y en mi buzón, les pedí una para mí. Después de mucho rogar me dejaron todas para que las vieran en mi casa. Y al final me quedé con todas. Luisa protestaba. Fuí una egoista pero no la dí ni una.

OTRA SALIDA
Hoy hemos vuelto a salir y han estado bastante "chinches" conmigo, dicen que no soy la misma, que he cambiado mucho y como me parecía que tenían razón, lloré algo y me porté groseramnete con ellos.

Ahora Jesús quiero contarte lo que me pasa:Señor, ¡no tengo remedio!, soy la persona peor del mundo y aunque me siento arrepentida sé que mañana volveré a hacer lo mismo porque no tengo fuerzas para estudiar, porque estoy faltando al colegio sin motivos, porque a veces me voy al parque de la Fuente del berro yo sóla en vez de ir al colegio y me paso la mañana leyendo y contemplando el paisaje... No estudio y estoy de mal humor con todo el mundo. y lo peor es que no sé por qué lo hago.¡Virgen mía!, quiero implorar tu perdón, no adelanto nada, cada vez soy peor. ¿Cómo va a ver perdón para esta hija ingrata?. Estoy desilusionada, desinflada, sin vida, no puedo seguir adelante. Y en medio de esta desolación, Virgen mía, te llamo y Tú ¿Donde estás?. No me dejes sola. Me gustaría dejar para siempre este cochambroso mundo, sin embargo comprendo que es una cobardía. Por eso te pido ayuda para seguir viviendo pero de otra manera.De verdad, Jesús mío no te da pena ver mi estado de animo?. Anda no dejes de ayudarme que en tí confia mi corazón como en nadie nunca confío.

Y después de esta parrafada, levanto mis ojos para pedirte además por Julio, Jesús y Pedrito. En realidad tenían razón y yo debía haber disimulado esos remordimientos que me entraron cuando dijeron que había cambiado. Por eso te pido para que no se enfaden. Dice Julio que le tengo tirria. ¡Ay!, si él supiera lo que le tengo. Hoy más que nunca recurro a Tí, Virgencita.


17 octubre, 2008

REGRESO DE SEMANA SANTA


¡Dios mío, Dios mío!. Que idiota es Julio II. Luisa le llamó para felicitarle el día de su santo. Yo no quería ponerme porque ya le había felicitado en la comunión de la mañana, pero al final hablé un poco con él. Dijo que nos llamaría algun día de las vacaciones pero no lo hizo. No quiero ni volver a verle. Es un creído, un tonto, un orgulloso, antipático. ¿Que se habrá creído?. Ni siquiera hoy se ha dignado decirnos adiós. A mí con desprecios, ni hablar. ¡Ay que rabia le tengo!. Virgencita, sólo en vosotros se puede confiar. haz que desaparezca pronto de mi pensamiento, que no me guste como me gusta, que no vuelva a verlo más.

AL DÍA SIGUIENTE.

¡Dios mio!, ¿lo ves, ves como te quiero?. ¿Ves como aunque Julio me gusta estás Tú por encima?. Hoy aunque mi corazón tiraba hacia el paseo, mi voluntad lo dominó y cruzando rápida desde el "cole", me metí en casa y aquí me tienes solicitando tu ayuda para ser mejor de lo que soy.
Madrecita, ya voy dejando de ser una niña, lo noto en el interior y en el exterior de mi cuerpo. A la vez que crece él, crecen en mi sentimientos y deseos, nuevas ilusiones... Antes me parecía tan fácil ser monja y ahora no me creo capaz de abandonar el mundo, todo lo que parece llenar mi vida y sin embargo no la llena... Pero Virgencina, por mucho que la vida vaya pasando, por mucho que el tiempo corra, haz Tú que yo no me olvide de que soy tu Hija. No quiero dejar de ser Militos, me gustaría ser siempre pequeña porque el amor de los pequeños a Vosotros, es siempre más inocente, más desinteresado, más completo. ¿Verdad, Madrecita, que me vas a ayudar?. No me importa que hoy se pare con Luisa, no me importa que pasee con ella y hasta que la diga que le gusta. No me importa porque como yo le quiero bien, sólo deseo su bien y no el mío. Además mi jesús del alma no me abandona nunca y con El me basta para ser feliz.

OTRO DIA
¡Dios mío que mal hacemos en juzgar a las personas. vaya chasco que me he llevado con Julio, pero en el buen sentido. Después de ponerle verde tengo que rectificar letra por letra lo que escribí antes. Es lo mejor que existe, el chico más bueno del mundo. ¡Vaya corazón, vaya ideas!.
Al salir del colegio, en contra de mis propósitos fui a acompañar a mis amigas. El caso es que nos paramos en la esquina y cual no sería mi sorpresa al ver que Julio venía solo. Se paró y nos saludo muy cortesmente. Carmen, como de costumbre se marchó rapidamente. nosotros paseamos un rato. Cuando nos despedíamos de Luisa, vimos que venían Coco y Pedro. Luisa se fue y Julio dijo: "Siento que vengan estos porque quería decirte algo". Yo quedé atontada, ¿Qué querrá decirme?.
LLegamos hasta el buzón los cuatro y charlamos un buen rato. Hasta que Julio dijo:¿No veis que estais molestando? Se lo repitió tres o cuatro veces hasta que calleron ( repito que dejo las faltas y los acentos sin poner como está en los cuadernos) en la cuenta y se fueron.

ACTUAL...2008
Voy a copiar ese primer diálogo que tuvimos los dos solos. Sé que alguien se me va a enfadar pero es totalmente inocente y creo que hace falta escribirlo para dar una idea de lo que parecía que iba a empezar. ¡Al fin !. También declaro que no escribiré ninguno sobre el noviazgo, que también eran inocentes pero más íntimos, aunque los tengo en los cuadernos. En cuanto me despedía de él cogía el bolígrafo ( mi primera pluma me la regaló mi padre cuando entré en la Universidad) y escribía todo palabra por palabra para volver a revivirlo, siempre que me apetecía, es decir, todos los días.
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PRIMERA CONVERSACIÓN
Julio:_Vamos hacia abajo para dar una vuelta.
Militos:_No, fíjate, es tardísimo.
Julio_ Anda, monigote, vamos.
Accedí porque lo estaba deseando.
J_ ¿Por qué te enfadaste aquel día?.
M_Pero si no me enfadé.
J_ Sé sincera y di la verdad.
M_ Es que hay días que ya sabes.
J_ No, es que tú tienes alguna intranquilidad.
M_ Yo, ¡qué va!.
Después de hacerme rogar me decido a decir:
"Es que verás, yo antes de ser Congregante era mucho mejor que ahora".
J_ Pero bueno, ¿en qué sentido?.
M_ Pues en todo, en cosas pequeñas.
J_ Desde luego ten por seguro que la culpa de esa cosas la tenemos nosotros. Sí, porque aunque no lo creais, los chicos al salir con las chicas influimos mucho en ellas y os volvéis más dejadas, más...no sé
Militos permanece muda.
Julio_ Bueno abordando otro tema. ¿Sigues pidiendo por nosotros?
Militos_ Claro, todas las noches y a veces hasta me canso.
J_ Claro, tu pensarás ¿para qué voy a rezar si no se lo merecen?
M_ Ni mucho menos, ¿quieres saber una cosa?, desde el momento en que os conocí no he dejado de pedir por vosotros.
J_ Vaya ya notaba yo que alguien estaba rezando por mí, pues me portaba mejor que antes.
Militos, calladísima.
J_ ¿Comulgas todos los días?
M_ Sí.
J_Pues pide también en la Comunión.
M_ Y vosotros por mí.
J_ En realidad tu no lo necesitas.
M_ Anda que no, lo necesito muchísimo-
J_ No mira, tu podrás necesitarlo porque estás indecisa que camino tomar y eso... pero gracias a Dios no tienes ningun problema moral, porque no, porque tu eres buena, buenísima, porque estás en un colegio donde las monjas tienen mucho gancho.
M_ ¡Que no lo tienen!
J_ Bueno pero os educan bien y tu tienes una educación completa y sabes como comportarte,
Debí poner una cara rarísima porque Julio añadió; ¡Qué cara tienes, Militos eres encantadora. Luego siguió:
Si, no te enfades porque te lo diga pero es que eres encantadora, tienes una cara de buena... Eres incapaz de hacer daño a nadie, por eso vas a sufrir mucho. Tu crees que todas las personas son como tú y no es así. Además tienes mucha confianza con la gente, ¿verdad?.
M_ Que va, si tengo una fama de cerrada...
J_ Pues con nosotros no lo fuiste.
M_ ¿Que no?
J_ ¿O lo fuiste?. Bueno yo creo que sólo se debe tener un amigo que sea de tu misma condición, que tenga tu mismo corazón, por ejemplo: yo
Nos echamos a reir los dos.
J_ No, pero es verdad, a mí me pasa como a tí. Aunque me veas así de loco, tengo un corazón como un castillo.
Militos le mira y no dice nada.
J_ Es que hoy no tengo ganas de hablar y Militos responde: "pues no hables".
J_ Pero es que quisiera hablar mucho pero no me salen las palabras.
Silencio por un rato. Hasta que Julio pregunta: ¿Has faltado a las normas de Congregante?.
M_ No, pero no estoy contenta conmigo.
J_ ¿Te sientes intranquila por salir con chicos?.
M_ Qué no, de verdad que no.
J_ Pero mira de verdad, yo creo que te hacemos daño. Vas a creer que todos somos iguales y nosotros no estamos mal por haber ido al colegio del Pilar, pero los hay peores. Te digo que en los chicos no se puede confíar porque somos bastante malos. Así que ten cuidado con los que salgas,
M_ Tendré cuidado
J_ Bueno has cumplido con las reglas, exceptuando el día del guateque que te remangaste las mangas.
M_ bueno, claro pero sólo hasta el codo.
J_ Además me gustas porque no eres ñoña como otras.
Pausa y silencio.
Julio_ La gente dirá ¿Que haran esos dos que no paran de charlar?, seguro que nos confunden con alguna de esas parejas.
Militos calla y mo comenta nada, pero la procesión va por dentro.
Julio_ De verdad tienes que pedir mucho para que apruebe este año. Para mí es un cargo de conciencia. Militos, es el segundo año que me presento y tengo que aprobar porque mi madre es viuda y se sacrifica por mí.
Militos: claro que aprobarás, ya lo verás.
J_ Si tú lo pides...Lo que no te conceda Dios a tí ¿A quién se lo va a conceder?.
Actual__2008.
No me lo concedió ese año, pero estoy segura que si Julio llega a ingresar entonces en la Escuela Naval, con nuestra amistad recién iniciada, no le hubiese vuelto a ver. ¡Cuanto sabe Dios!
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LLegamos una vez más a la esquina y el apoyado en el farol dijo que pensase bien lo de la vocación. Que era algo decisivo y si uno se equivoca, difícilmente se podrá ser feliz y "tú tienes que serlo". Luego me aconsejó que hablase con un padre carmelita de la Plaza de España, el padre Fulgencio, que es de esos que primero te dan una torta y luego te consuelan y te abrazan.
Pues vaya ánimos pensé yo y debí poner otra cara rara porque volvió a decir: "Pero no me pongas esa cara porque pareces un angel de verdad".
Luego añadió te voy a devolver las dos estampas que te quité porque me vas a estar dando la lata toda la semana y los ángeles también cansan.
Me devolvió una y dijo: ¿Me das esta otra?. Pregunté: ¿Para qué la quieres?.
Julio_ para tener un recuerdo tuyo. La que me diste del día que te hicieron Congregante, me ayuda mucho. Cuando no tengo ganas de estudiar, la miro y parece que me da fuerzas. además es una Virgen que me gusta mucho. Bueno, anda que te estoy haciendo perder el tiempo.
Militos_ Al contrario he ganado mucho.
Julio_ No, si tú no sabes que decir para agradecer las cosas. Muchas veces lo haces con la mirada y te advierto que eso es lo mejor.
LLegamos al portal y volvimos a pasarlo hacía arriba. Habló algo más hasta que dijo:
Bueno te he metido un rollo muy grande, Militos.
Militos: que va, la que te he hecho perder el tiempo he sido yo, ¿Verdad?
Julio: No, de vez en cuando conviene expansionarse y hoy me he llevado una gran alegría. Primero porque sé que que vas a pensar detenidamente ESO (la vocación). Creo que no eres muy valiente y eso de dejarlo pasar no está bien. Aunque creas estar tranquila te deja en el fondo una intranquilidad, de no satisfecha y eso no puede ser. Ojalá estuviera yo en tus condiciones.
Entonces yo pensé pero ¿Este que quiere que me meta monja o que salga con él?
Julio continuo hablando: Y segundo me he alegrado porque sé que pides abundantemente por nosotros.

¡Ah! bueno y antes salió otra conversación que se me olvidaba.
Julio: Eres bastante coqueta, ¿Verdad?.
Militos: Ni hablar.
Julio: Sí, y si no ¿por qué te pintabas al principio de salir con nosotros? . Militos: pero si ya me pintaba antes.
Julio: No, pero hubo dos días que te pintaste más. Yo dije: pues no lo sé. Y él añadió: Si es verdad, pero las chicas debéis de hacer eso para ganaros a los chicos y luego portaros como debéis, como mujeres de verdad.

Al despedirnos me quité el guante y él fiel observador dijo: Gracias, Militos por quitarte el guante. Yo contesté: Gracias a tí por todo lo que me has dicho. "De nada", respondió Julio y yo me metí en el portal de mi casa. Cuando ya iba a entrar me llamó, me volví:¿Qué quieres?. Respondió algo que en otro momento me habría sentado mal: "Que conserves la línea". Ya antes me había dicho que me convenía hacer deporte.
ACTUAL___2008
Reconozco que el uniforme de tablas, las medias gordas y los zapatos bajos no me sentaban nada bien, pero habría que esperar otro año más para parecer más atractiva.








04 octubre, 2008

CARTA A MADRE BEGOÑA


Rebuscando en mis cuadernos para seguir con el relato, he descubierto el borrador de esta carta que escribí a Madre Begoña, desde San Fernando (Cádiz) y me parece oportuno publicarla ahora porque ya mencioné que seguí escribiéndola una vez casada y con hijos. Se trasluce en la carta la confianza que tenía con ella y como seguía ayudándome con sus consejos. Por eso fue un golpe duro cuando nos reunimos en Madrid y comprobé su deserción.


20 de Noviembre de 1974


Querida Madre Begoña:


Hace mucho tiempo que no la escribo y seguro que ya estaba pensando que había dejado de darle la lata con mis extensas cartas. Ya ve que no es así y aquí me tiene otra vez dispuesta a robarle su tiempo por unos minutos.


¿Cómo se encuentra, después de tanto tiempo sin saber de usted?. No sé si algun día tendré la ocasión de volver a verla, pero me gustaría mucho para comprobar si sería capaz de contarla las cosas que a lo largo de mi vida, desde que era colegiala, desde que Dios la puso en Loreto cuando estudiaba quinto de bachillerato, la he contado.

Desde mi última carta mi vida ha cambiado un poco. Tengo un nuevo hijo, ya el octavo que nació este verano. Ahora estoy entusiasmada con él, yo le veo maravilloso pero en casa se ríen porque dicen que el último siempre me parece el mejor de todos.

Cuando supe que venía otro niño protesté bastante con el Señor porque ya con los siete me veía agobiada y llena de preocupaciones. No comprendía porqué me enviaba otro más. Luego cuando le vi en mis brazos, me pareció tan unico que tuve que dar gracias a Dios. Fue entonces cuando decidí llamarle Bernardo, por la honda impresión que usted sabe, me causó este santo cuando leí su vida. Sigo totalmente identificada con el santo y espero de él grandes cosas, del santo y de mi hijo.



ACTUAL______OCTUBRE 2008

Ahora es Yayo, que cambió la carrera de Económicas por la guitarra. Actualmente vive en Brighton. Al fin ha sentado la cabeza y está completamente dedicado a su mujer y sus dos hijos. Sigue componiendo y tocando la guitarra cuando le dejan.


En estos tiempos, cuando tan poca gente recuerda a los santos, sé que puede parecer un poco ridículo cuanto digo, pero es verdad, madre, siento como si con este nacimiento se hubieran renovado muchos de los deseos que tenía antes de casarme y que poco a poco con tanto trabajo se han convertido en un enorme quehacer de cada día, unas veces santificado por llevarlo con alegría y otras echado a perder por la falta de paciencia o el mal humor.

Ahora mismo, madre, me dan ganas de tachar todo lo escrito pues estoy entrando en una de esas crisis de mal humor. Tenía casi una hora para escribirla porque los seis mayores están en el colegio y los dos pequeños dormían la siesta (Julio de maniobras para no perder la costumbre). Y en este momento la niña (era Esther, hoy primera mujer en España que ha ascendido a Capitan de Corbeta de la Armada Española. Hace dos años fue la primera mujer española que mandó un barco de guerra, el patrullero Laya) ha empezado a llorar y se acabó la paz Así que San Bernardo y la santidad resultan demasiado elevados para mí que sólo puedo dedicar mi tiempo y mi vida a mis hijos. (por entonces no conocía el Opus Dei y desconocía que en esa dedicación a la prole era donde tenía que buscar la santidad).

Creo que el año que viene volveremos a Madrid definitivamente. Ya llevamos catorce años en este pueblo y empiezo a cansarme, sobre todo por estar tan lejos de mi familia. Julio estuvo allí hace unos meses y, como seguramente viviremos en las casas de Marina de Arturo Soria, fue al otro colegio de nuestras religiosas, el Cardenal Spínola que nos pillará más cerca, para matricular en él a las niñas. Habló con madre Amargura, no recuerdo cual es su nombre ahora que se han quitado el que se pusieron como religiosas (ya sabe que yo prefiero seguir llamándola madre Begoña, espero que no lo tome a mal). Ella se acordaba de mí y de Julio de cuando fuimos a llevar a la Virgen de Loreto el ramo de novia. ¿se acuerda, madre, como me emocioné?. Le dió el nombre de las cinco niñas para que fuera reservando las plazas porque nos dijeron que está muy difícil en Madrid encontrar colegio.

Todo esto me hace mucha ilusión y no sé como explicar lo que sentí cuando Julio me trajo el reglamento con la foto del colegio y el escudo de las religiosas que me dieron la base y muchas cosas más, por las que ahora puedo mantenerme firme ante la avalancha de situaciones difíciles que nos rodean.

Bueno tampoco quiero que piense que en mi vida todo son trabajos y preocupaciones. Tengo muchos momentos que me compensan, todos desde mi hogar. Ahora que la mujer está tan liberada y puede tener tantas aspiraciones profesionales yo no puedo ni soñar en ejercer mi carrera. Lo que más satisfacción me produce es ver crecer a mis hijos. Begoña ya tiene trece años y me gusta comprobar como, a pesar de lo que ha cambiado todo, ellos siguen confiando en nosotros. Lo principal es la confianza que tienen conmigo. Julio como siempre está fuera y es más regañón les impone un poco más. Les habla mucho, pero Begoña dice que no sabe escuchar sin largarles un "rollo".


Bueno, madre, no quiero extenderme más, pues en una carta es imposible contarla tantos detalles de cada uno de los ocho. Conmigo no estoy contenta porque me he vuelto más quejica. Protesto de lo atada que estoy y no siempre tengo la moral elevada. Lo único es que continuo luchando y que no lo hago por mí, sino por El y por los que me rodean.


Por fin la niña me dejó terminar esta carta, pero a trompicones y estoy segura que no me salió como pensaba cuando me vi con una hora entera para escribir. Si lo dejo para otro día sé que no podría hacerlo. Julio regresa mañana y con él en casa si que tengo que despedirme de cartas y de todo. Creo que me quita más tiempo que los ocho niños juntos.


Madre Ventura nos dijo que seguía en Sevilla, pero me gustaría saber algo de usted. cuales son ahora sus trabajos, sus preocupaciones, si se encuentra bien y si alguna vez la encontraré en Madrid. Quiero desearla una Navidad muy feliz y pedirla una vez más que rece por nosotros.

Siempre la recuerdo como si no hubiera pasado tanto tiempo y supongo que ahora, que ya no soy una colegiala, puedo decirla que la quiero de verdad y que sigo rezando por usted para agradecerle todo lo que hizo por mí, dentro y fuera del colegio. Sabe, madre, que siempre hablé con toda la sinceridad de mi alma y sigo haciéndolo así.

Adiós, madre, hasta otra horita tranquila.

Militos s.m.m. (siempre terminaba mis cartas con estas tres letras que signi fican "siempre, más , mejor" y ahora se me ha ocurrido introducirlo como firma en yahoo)


Madre Begoña me respondió en Navidad con una tarjeta, que he de buscar pues fueron sus últimas letras para mí y sé que la guardo en alguna caja. Sus palabras me llegaron al alma como siempre, pero recuerdo que comencé a intuir su cambio con pena. Fue ella de esas pocas personas que pasan por tu vida dejando un poso imborrable.

02 octubre, 2008

SEGUIMOS DE VACACIONES

7-1-53

Como todavía no teníamos colegio, fuimos al Retiro y pasamos una mañana estupenda. Jesús dijo:
_"Os voy a contar un sueño que he tenido", pero julio le aconsejó que no lo hiciera porque alguien se iba a poner colorada. Se desvío la conversación y nos quedamos sin saber nada. Querían ir al cine por la tarde pero yo dije que "nasti". ¡Estaría bonito una Congregante con dos chicos en el cine. ¡Imposible!, les sentó bastante mal y hasta llegar al buzón de las despedidas no hablaron ni media palabra. Dijeron adiós sin darnos la mano ni nada. ¡en fin ya estamos de morro otra vez!

17-1
Luisa celebra su cumpleaños (tiene un año más que yo). Como era de suponer, llamó a Julio para invitarles.
Lo pasé bastante bien pero peor que en Reyes. Jesús también todo el rato a mi lado. Julio bailó con Luisa y no sé que cosas le diría que que ella lo interpretó como si le gustase. También se la declaró Julio I pero en broma y como es una creída se lo creyó de verdad. Lo cierto es que a mí me parece que es más fea que nosotras pero como es más fresca se los conquista.
A la salida mis hermanos, Goyito también fue, fueron a acompañar a mi amiga Any y a las demás. Jesús, Julio y yo llegamos hasta la esquina, donde nos despedimos de Carmen y ellos me acompañaron hasta casa. Jesús dijo;_"Cuando mejor lo paso es cuando te acompañamos a tí". Luego empezó con las bromas de siempre: que si Pedrito por aquí, Pedrito por allá, que si le había trastornado y que le había preguntado: "Qué debía hacer para declararse a Militos, con que monja tenía que hablar primero". Todas esas bobadas nos hacían suponer que era él quien pensaba así. Las niñas de la clase que también fueron al santo de Luisa opinaban lo mismo y junto con algo que dijo Julio, empecé a creer que tenían razón. Pregunto: ¿Por qué gustaré sólo a los que no me gustan a mí?

Aquella noche como despedida hicimos un trato, rezar siempre todas las noches un Avemaría ellos por mí y yo por ellos. Eso ya lo venía haciendo yo con Julio I, pero desde ese día lo vengo haciendo por todos y creo que ellos por mí.
El primer disco que pusimos fue otra vez el Tango Azul, que ya empiezo a relacionarlo con lo que siento por Julio, se repitió varias veces y me sigue gustando mucho. Julio le regaló a Luisa una caja de bombones y conseguí que me la diese de recuerdo, pero vacía, claro. No se me pasó por la imaginación bailar, lo tenía tan descartado que no me costaba ningun sacrificio. Me ayuda mucho la ilusión de que el primer baile sea el de mi boda. Y si no me caso, que será lo más seguro, ya bailaré de coronilla en el Cielo.

24 septiembre, 2008

LUISA ENTRA EN ESCENA


DOMINGO NOCHE

Esta mañana, al terminar el Círculo de Misiones, salí del colegio de Las Damas Negras,

ACTUAL----- Septiembre de 2008
Estos círculos eran una actividad del grupo misional de Propagación de la Fe, al que yo pertenecía; también creado por los Jesuitas, orden religiosa con la que mi colegio estaba muy relacionado. Siempre eran jesuitas los que nos predicaban los Ejercicios Espirituales. Y puesto que ya ha fallecido, puedo decir que el que fuera segundo marido de la Duquesa de Alba, dirigió algunos años estos Ejercicios en nuestro colegio. Es más, en mi último curso, Preu-Universitario, cuando ya era casi novia de Julio pero seguía con mis dudas vocacionales, antes de que acabasen esos cinco días de retiro espiritual me decidí a hacerle una consulta personal en el despacho que las monjas habilitaban al religioso para tal fin. Y sorprendentemente, ni el padre Aguirre como le llamábamos, supo decirme con seguridad el camino que debía seguir. Sus palabras: “Me desconciertas, por un lado creo que tienes una vocación de caballo (esa fue la expresión que utilizó) pero por otro también veo que quieres a tu novio con locura, lo cual puede ser un indicio de que Dios no te quiere religiosa. No te precipites y espera…” . Le hice caso, esperé y aquí estoy.
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Con toda la ilusión del mundo y me hicieron esperar un rato. Lo primero que vieron mis ojos fue a mi amiga Luisa con Julio y bastantes metros más allá Carmen con los otros dos, Jesús y Juanjo. No puedo explicar lo mal que me sentó. Tanto que no me importó rezagarme con Jesús por la Castellana. Por allí me encontré con mis primas, Gloria y Lolita, lo que me hizo mucha ilusión. Le conté a Jesús que eran millonarias porque su padre, marido de una hermana de mi madre, Tita Luisa, de un camión que tenía en Torrelavega para repartir leche, había levantado un imponente negocio, Leche Collantes, cuyo lema en la posguerra iba anunciado en los tranvías: “TOMANDO LECHE COLLANTES SE HACEN LOS NIÑOS GIGANTES”.
Jesús no paraba de reir y a mí no me parecía tan gracioso. Luisa seguía con Julio y yo estaba deseando despedirme ya de ellos. Cuando lo hicimos y ellos se fueron, yo me eché a llorar como una tonta. Mis amigas se miraban extrañadas. Yo lo había comprendido todo: ¡Luisa me había hecho una de las suyas!, ya podía abandonar mis ilusiones.

Navidades

Hemos salido algunos días pero ya no disfruto lo mismo. Luisa y Julio por su cuenta. Carmen y yo con Jesús y Juanjo, muy buenos, muy simpáticos pero mis ojos y mi corazón se van hacia Julio…De todas formas no quiero desanimarme del todo porque observo algunos detalles en él que me dan esperanzas. Luego, claro en cuanto aparece Luisa se despega de nosotros. Y la tonta cada vez está más en el bote. Siempre pensando en ir por el Paseo de Ronda. Me hago la mártir pero la verdad es que estoy deseando que a ella se le ocurra decirlo.

ACTUAL----------Septiembre 2008
Aquel Paseo de Ronda realmente fue inigualable, de lo que más añoro de Madrid. Su bulevar central, el de los sueños realizados y no el de "los sueños rotos" que cantan "Los Secretos" dedicado a Chavela Vargas, una invitación constante a ser paseado, sombreado por unos frondosos árboles de grandes y abajadas hojas. Por los laterales menudeaban algunos coches que nunca llegaron a ser grave peligro de contaminación. Hoy se ha convertido en el fatigoso Doctor Esquérdo y el bulevar ha descendido unos metros bajo tierra, engullido por un profundo túnel donde motos, camiones, ambulancias y automóviles circulan a cualquier hora del día y de la noche, con una estridente orquestación de bocinas, frenazos y encontronazos, en ocasiones mortales. Lo cierto es que sin aquel añorado Paseo de Ronda, Julio y yo nunca nos hubiéramos conocido.

Ya no hemos vuelto a salir Carmen y yo solas con ellos y las dos coincidimos en que lo pasábamos mucho mejor al principio. ¡Con cuanta ilusión salíamos del colegio; la extrañeza de nuestras compañeras cuando nos veian peinándonos antes de salir, cosa que ellas hacían siempre y nosotras no. En cuanto apareció Luisa comenzaron los apartes.

UNA TARDE CUALQUIERA

Ayer por la tarde fui a acompañar a Luisa. Camino de su casa se cruzaron Julio Y Pedrito. Dijeron adiós y siguieron hacia abajo. Me despedí de Luisa en la esquina de siempre y bajé muy despacio para no encontrarme con ellos, pero cual no sería mi sorpresa al verles charlando en la esquina de Jorge Juan. Me chistaron, dije adiós y seguí andando. Julio me pasó y dijo que iba a buscar a Jesús y que yo avisara a Mª Luisa (siempre la llamaba así) para dar una vuelta. Dije que era muy tarde y había que estudiar. Después de mucho insistir se convencio y me acompañó hasta el buzón (ese buzón sigue en el mismo sitio, en la esquina de O’Donnell y de mi colegio, sólo que ya no es gris con la franja de la bandera española. En la actualidad se pintaron de amarillo y sin franja). Allí charlamos un rato y al despedirnos fui a darle la mano con el guante y Julio dijo que ni hablar, que tenía que quitármelo. Como soy una cabezota me opuse, entonces él me tendio la mano izquierda y yo hice lo mismo. Cuando la tenía cogida dijo:
_”¿Tu sabes lo que significa esto?.
_”No tengo ni idea”, contesté.
_”Ah, pues no lo preguntes en tu casa”.
Hice como que no me importaba, pero me quedé muy intrigada. El me apretó la mano con tanta fuerza que me hizo extremecer. De golpe sentí que todavía me gustaba y no me atreví a mirarle. Luego me soltó y dijo que si me quitaba el guante me diría lo que significaba. Me lo quité y dijo que significaba DESPRECIO. Pero yo comprendí que lo había dicho en broma. Charlamos un rato y al despedirnos añadió que si quería me pusiera el guante y le diera la mano con él. Así lo hice y me fui a casa pensando en estudiar pero sí, sí…
Me arrodillé ante mi Virgencina para contarle todo. Aquello no podía ser, mi unico amor tenía que ser su Hijo Jesús. Que Ella apartase de mi corazón esos sentimientos. Luego estuve pensando en aquel estrechón de manos izquierdas, cené y no pude estudiar

LA GENEROSIDAD DE LUISA.

El otro día, paseando las tres por la calle Goya, Luisa confesó que Julio le gustaba muchísimo pero “que se lo dejaba a Militos porque es el primer chico que la gusta de verdad”. Yo me puse hecha una fiera y contesté:
_”No te pongas trágica que aquí no hay que dejar nada a nadie. No sabemos si tu le gustas a Julio y no te hagas ilusiones porque lo unico que hay entre todos es amistad. También le agradecí sus buenas intenciones pero añadí que no quería ninguna concesión.
Después de eso nos encontramos una tarde con Julio y Pedro. En un libro llevaba dos recordatorios del día que me hicieron Congregante. Julio se empeñó en que le diera uno pero yo se lo había prometido a mi vecino Luis que me acompañó el día que fui a encargarlos y me ayudó a elegirlos. Lo pasé fenomenal con él porque bajábamos por la calle Goya (es de las pocas papelerías que todavía en 2008 resisten en pie). Yo de uniforme de colegiala y él tan guapo y alto que todas las niñas que pasaban se quedaban mirándole mientras yo me sentía tan orgullosa. Se quedó impresionado del lema que escogí: Madre, antes muerta que manchada”. (¿Parecido al de la niña que ganó Eurojunior?). Al final claudiqué y Luis se quedó sin estampa. A Julio le hubiera puesto otra dedicatoria pero por miedo a que se me notase algo le puse la frase de San Ignacio: “¿De que le sirve al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?”.
Se quedó decepcionado y dijo que era muy impersonal.

SEGUIMOS DE VACACIONES

SEGUIMOS DE VACACIONES

Después de quedar en salir el dìa 23, Carmen tenía que cuidar a sus hermanos. Y yo decidí acompañar a mamá a casa de tita Luisa. Les avisamos de que no podíamos salir. Por la noche, cuando llegué a casa me llamó Luisa muy sofocada porque al final salieron ellas y, según su versión se encontraron con dos conocidos. Uno era un tal Lorenzo que a Carmen le entusiasmaba. Cuando estaban con ellos pasaron Julio y Pedrito y ya estaba el lío armado. Podían pensar que no queríamos salir con ellos. Luisa llamó a Julio para darle explicaciones y éste le dijo que daba igual, que no tenía importancia.
Pasaron varios días y no daban señales de vida, hasta que nos encontramos con Jesús por la calle Narvaez. Nos acompañó y como siempre fue conmigo hasta el buzón. Me habló de lo del día 23 y de lo mal que les había sentado a Julio y Pedro. Que Pedro dijo que al fin y al cabo lo único que estaba claro era que Militos no sabía nada de ese plan de ellas. Siguio hablando cosas favorables para mí que según él había dicho Pedro, pero yo no me creía nada porque nunca se sabe cuando Jesús habla en serio o en broma. Al final añadió: “Que sepas que yo pienso igual que Pedrito”. No supe añadir nada porque aseguraba que aquel había dicho que “Militos era la mejor de las tres, la más simpática y la unica que me gusta”.
Jesús quería salir otro día pero como estaba enfadado con Julio por una faena que le había hecho, no iba a salir él con las tres. Luego empezó a criticarle diciendo que los compañeros del colegio del Pilar pensaban que era un creido y que sólo estudiaba para marino por el uniforme. Yo callaba pero pensé que si Jesús hubiera sabido lo mucho que me gustaba Julio, no habría dicho aquellas cosas. Ya no tenía remedio, lo dicho dicho estaba. Al final hicieron las paces y fuimos todos a hacernos fotos a La Rosaleda del Retiro. La primera foto la hizo Carmen y al principio Julio se puso a mi lado pero luego como si se hubiera equivocado se fue corriendo al lado de Luisa. En todo el carrete de fotos sólo hubo una en la que aparecía a mi lado. Casi al despedirnos, Julio y Luisa comenzaron a organizar un güateque para el día de Reyes en casa de Carmen. Quisieron convencerme para hacerlo en nuestra antigua casa de Jorge Juan que ya era la Academia de Goyo, pero a mí ni se me ocurrió decirlo a mis padres.

El día 5 sólo salimos a última hora para concretar detalles. Estábamos solo las tres con Julio. Luisa me dijo que subiera a casa para buscar el libro que iba a prestarla. Cuando bajé Julio dijo:
_”Pero bueno, tú a que vienes otra vez”. Aquello me sentó fatal y quise irme a casa pero no me dejaron. Luego Julio me propuso que después de dejar a mis amigas él podía acompañarme hasta el buzón. No quise porque seguía enfadada por lo de antes y porque me daba vergüenza ir sola con él. Preguntó:
_”¿Es que me tienes miedo?”, le dije que no pero me salí con la mía.

Algo que tengo bien claro desde mi infancia es que nadie me va a obligar a hacer algo que yo no quiera hacer.

ACTUAL-----2008
Esto me costó muchos enfados con las amigas e incluso con Julio cuando ya fuimos novios, pero a mí siempre me pareció que era lo justo.



DÍA DE REYES

Y llegó el día de Reyes. La verdad es que por un lado no me apetecía nada porque tendría que estar mirando como bailaban los demás, por las Normas de la Congregación Mariana, pero por otro, tenía curiosidad por saber en que consistía eso de los güateques.
Los chicos que asistieron fueron:
Julio, Jesús, Juanjo, Fernando, hermano de Luisa, con dos amigos que curiosamente también se llamaban Julio y Jesús. Mi hermano Jose Luis con Eduardo ( era uno de los que me perseguía desde crios) Luis, sobrino del sacerdote de La Inclusa. Ignacio y Julio I, mi gran amigo al que con gran dolor de mi corazón, unos minutos antes por el paseo de Ronda, acababa de destrozar sus ilusiones. Ellos eran diez y nosotras ocho, entre ellas mi amiga de la infancia Any que vivía en el ático de Jorge Juan y cuyo padre, también de una simple camioneta´, levantó la agencia de transportes Auto Andalucía.

La tarde fue muy divertida, a pesar de no bailar lo pasé muy bien. Lo único que me sentó mal fue que todos insistieran en que bailase, menos Julio II. No, si ya me estaba pareciendo a mí que era un antipático y engreído. También me dolió que Julio I no me hablase en toda la tarde, que se diera el lote con Luisa (ésta siempre igual) y después se fuera sin decir nada. Jesús todo el tiempo a mi lado dándome la lata para que bailase con él, pero por algo llevaba la medalla conmigo.
Julio había llevado algunos discos de su hermana, entre ellos el TANGO AZUL, interpretado por la orquesta Mantovani. Desde el primer momento me fascinó. No sé porqué motivo me llegó al alma, a pesar de que no hubo nada significativo esa tarde, entre Julio y yo, sino todo lo contrario.
Cuando Any con su prima y una amiga, se despidieron, comenzó a disolverse la fiesta. Ya sin bailar permanecimos algún tiempo más en casa de Carmen y Jesús sin tener idea se sentó a tocar el piano y dijo:”Dedicado a Militos”. El piano era de la madre de Carmen, una de las mujeres más santa y grande de las que he conocido. Farmacéutica y madre de siete hijos. Tocaba el piano maravillosamente pero ya no solía hacerlo. Al terminar acompañamos a Luisa que iba callada como un ermitaño. Sin embargo yo charlaba sin cesar. ¿Contenta? Sí, porqué negarlo y hasta un poco orgullosa del triunfo obtenido aún sin bailar. Julio estaba muy simpático igual que los otros dos. Además esa tarde se había dedicado bailar con Any, ni una vez con Luisa, y de esa amiga si me fiaba absolutamente.
¡Ah!, se me olvidaba decir que yo llevaba un vestido gris prestado por Luisa que me sentaba fenomenal. Más entallado y menos infantil que los que mi madre todavía elegía para mí.

01 septiembre, 2008

PRIMERAS SALIDAS

Una excursión por Avila




30 DE nOVIEMBRE

Día grande para nosotras y no precisamente por el examen de Filosofía que tuvimos. Después de misa volamos al lugar de la cita. Plaza de toros vieja. Son unos restos de la antigua plaza que se encuentran en Felipe II. No sé si quedaría en ruinas por la Guerra o por otra cosa. La Plaza de Toros ahora se ha construido en Ventas.Cuando les vimos venir a nuestro encuentro los nervios, por mi parte estaban a punto de estallar. Una cosa era encontrarles casi por casualidad y otra una cita.
De allí fuimos al Retiro y estuvimos toda la mañana dando vueltas y sin hacer otra cosa que escuchar, reir y decir alguna palabra suelta. Desde luego se notaba que era nuestro debut en aquella materia. De regreso bajabamos por O'Donnell hacia mi casa, cuando Julio II dijo:
_"Mira Jimenez, es el chico que mejor juega al futbol en el Pilar".
Al mirar me encontre con mi vecino Luis y me puse toda colorada. Les dije que no podíamos seguir con ellos y nos despedimos, quedando para el día siguiente, después de la Novena de La Inmaculada.
Al llegar al portal, subí en el ascensor con Luis que me dijo con esa sonrisa suya que tanto me gusta:
_"Vaya, vaya, con que ya sales con chicos". Muerta de verguenza y un gusanillo en el estómago le contesté que era la primera vez. Luis respondió riendo:
_"Bueno,y yo que pensaba que todavía eras una cría"

Me hubiera gustado decirle: "Y yo que pienso que tú no te enteras de nada", pero me callé y entré en mi casa donde estaban a punto de empezar a comer.
Como todos los domingos mi prima Sara almorzaba con nosotros. Nos encanta su presencia. Es tan guapa y tan simpatica. A veces se pone a imitar a Celia Gamez en algunas de sus revistas y nos divertimos mucho porque lo hace muy bien. En la mesa conté lo que habiamos hecho en el Retiro. Mamá que ya tenía referencias, sonrío, movió la cabeza y dijo que tuviéramos cuidado. En el fondo está encantada porque siempre dice que soy una rancia para la edad que tengo. Los demás se rieron y se metieron conmigo, broma tras broma. Y así fue el primer "pinito" de Militos.

7 de Diciembre

Hoy ha sido un día imborrable para mi. LLegué un poco tarde a Misa. (en el colegio la misa diaria era voluntaria) y al salir a la galería, madre Fernanda me cogió por un brazo para hablarme bajito.

ACTUAL--aGOSTO 2008
Algunas veces todavía sueño con esa salida por la parte izquierda de la Capilla que era la de las alumnas. A la derecha estaba el coro de las monjas por el que no nos dejaban pasar. Eran unas escaleras anchas y altas de madera y al final de ellas, una reja o celosìa bastante abierta,(la de las religiosas más tupida, para que no viéramos sus rostros mientras rezaban), dejaba ver el Altar y el Sagrario. Un banco alargado, como los de la capilla, con reclinatorio te permitía pasar allí unos minutos de oración o visita al Santísimo. Cuando ibas hacia el recreo que estaba a la izquierda del oratorio, ¿Quién podía pasar de largo por ese lugar?. ¿Quién no robaría un minuto de patio a cambio de un saludo al Señor?. He de reconocer que la mayoría de las alumnas no sentían esa llamada. Decía al principio de este apartado que a veces sueño con ese lugar y es verdad, lo veo gráficamente y me veo en él de manera gráfica también.
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Yo creí que me iba a reñir por llegar tarde, pero va y me dice: "Mira he pensado este año hacer Congregantes (Hijas de María). Como las Normas que yo quería parece que eran demasiado fuertes las he cambiado un poco y van a ser estas:
_No bailar.
_Máxima pureza en el trato con chicos. No salir sola con ellos.
_Ver sólo películas 2
_Las mangas de los vestidos, siempre por el antebrazo.

ACTUAL_____agosto 2008
Sobre las mangas recuerdo que mi amiga Carmen, como su madre no la dejaba hacerse vestidos sin ellas, ideó el truco de unirlas con unos automáticos y al salir de casa se las quitaba sin ningun reparo.
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La Superiora continuo diciendo:
"Yo te he propuesto a tí. Lo piensas y luego me lo dices"
¿Qué tenía que pensar?. La hubiera dado un abrazo pero no me atreví porque es muy seria. Volví a la capilla y hablé con mi Virgencina como nunca:
"¡Madre!, precisamente este año que me estoy portando peor que nunca y Tú me dejas entrar en la Congregación Mariana".

Por la tarde teníamos cita. nos encaminamos a ella con nuestros paraguas pues llovía a cántaros. Esperamos bastante tiempo y no aparecieron. Volvimos a nuestras casas muy enfadadas. Por lo menos yo. ¡Vaya formalidad, total por unas gotas de lluvia!. Me hubiera gustado tanto decirles mi buena nueva. Claro que seguramente no comprenderían lo que significa para mí. Yo quería que todo el mundo participara de mi alegría.


8 de diciembre
Ni el desengaño de ayer pudo nublar la maravillosa vigilia de La Inmaculada. Como es año Mariano se pudo celebrar la Misa por la noche. Unos momentos antes nos impusieron la Medalla que es preciosa. Con La Inmaculada en relieve y una inscripción que dice en latín: "Monstra te esse Matrem", Muestra que eres mi Madre. La cinta es blanca y azul y pudimos comulgar por primera vez con ella.

ACTUAL___2008

Por supuesto que conservo la medalla. Con ella me casé como única joya y con ella di a luz a mis diez hijos. Siempre me ha acompañado en todos los momentos difíciles de la vida y aunque hace años la cambié por el escapulario del Carmen, hoy la tengo sobre la mesilla de noche. Desgastado el rostro de la Virgen por los besos de las buenas noches y los del despertar del día. Espero que también me acompañe en el adiós final. Esto que cuento no es nada del otro mundo, conozco muchas personas, mujeres y hombres, también ellos pertenecían a las Congragaciones Marianas, movimiento creado por los Jesuitas, que guardan como un tesoro aquella medalla.
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Esta noche vivirá para siempre en mi cabeza y en mi corazón. De mi familia no fue nadie pero sí lo hizo Dª Carmen, la madre de mis vecinos, con su hijo Ignacio. Me llevé una alegría grande, grande porque sé que me tiene mucho cariño y yo también a ella.
La ceremonia fue preciosa, parecía un sueño. Mi beso a la bandera de la Congregación, con él he empeñado esta noche mi pureza. las niñas cantaban en el coro:

Ven a mi pecho, Jesús amante.
Ven que anhelante te espero ya.
Ven y el incendio de mi amor calma,
Jesús el alma me abrasa ya.

ACTUAL----2008
Y entre las voces de las niñas, la de registro altísimo de M. San Eloy. Esa canción y esa voz siempre han permanecido unidas, en el pasar de los años, a aquella noche de entrega total.
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A la salida los abrazos y enhorabuenas. Me acordé de M. Begoña, ¿por qué no estaría allí?. Hasta las de 7º se volcaron conmigo. Paloma O., Carmen S.... De mi clase las que más Concha B. y Mary Paz J. que casi me ahogan. Mary Paz me desconcierta, unas veces parece indiferente y otras...

12 de Diciembre

Después de cuatro días sin noticias hoy volvimos a verles. Se nos cruzaron por el Paseo, Carmen sonrio pero yo me puse muy seria y no hablamos con ellos: Cuando regresaba a mi casa, después de dejar a Carmen, me encontré con Julio que parecía esperar a alguién en la esquina de Jorge Juan. Me paró y alargó la mano. Yo le di la mía muy friamente y con la cara así de larga..., le eché en cara el último plantón. Se disculpó y quiso quedar el domingo pero le dije que no salía porque me acababan de hacer Hija de María. El dijo:
_ "¿Ves?, cuando te eligieron a tí es porque verían algo especial"
Respondí: "¡¡Vaya tontería!!, además podéis salir con las otras".
Julio contestó: "No es una tontería. Y si no vienes tú no salimos con nadie".
Logró convencerme porque al fin y al cabo la Norma era no salir sola con chicos y nosotras lo hacíamos en pandilla.
Hemos quedado que me recojerán en Martinez Campos, porque tengo el Círculo de Misiones en el colegio de Las Damas Negras

09 agosto, 2008

ANTECEDENTES AL TANGO AZUL _ II


La foto es de unas niñas de los suburbios de la Elipa (antes de que seconvirtiera en zona residencial) que preparamos para su Primera Comunión.

NOTA: dejo algunas faltas de ortografía tal y como estaban escritas en mis cuadernos. Así es más auténtico.


NOVIEMBRE


Empiezo Noviembre con el mismo desánimo y eso que este mes siempre me ha gustado. no sé a lo mejor luego cambia todo. No entiendo lo que me pasa pero llevo en el alma una serie de jaleos que me estorban para estudiar. parece que son cosas sin importancia que dejan mi ánimo flojo y no preparado para emprender nada grande. Todo lo hago este año sin ilusión y sin entusiasmo. Si me cayo en clase es sólo porque quiero. Si estudio es pura fórmula. Todo es un mecanismo que gira por costumbre o por aburrimiento. Lo único que hago con verdadera ilusión es recibir a Jesús por las mañanas y eso que a veces me distraigo. En este momento estoy deseando que lleguen las 8 de la mañana para comulgar. Para hablar de cerca con mi Jesús del alma. el unico que me quiere de verdad, el unico que dio su vida por mí.

¡Jesús!, no permitas que me llene de tristeza o de indiferencia. No permitas nunca, Madre, que me aparte de vosotros. Ahora es lo unico en que confío y a los unicos que amo porque sé que solamente vuestro amor permanecerá para siempre. El unico que es eterno.

Bueno pero a pesar de todo lo que os digo, el amor humano también me gusta lo suyo. (Luis)

Una cosa si me gusta, la amistad que he empezado con Carmen. Todas las tardes, al salir del colegio, nos vamos a dar un largo paseo esquivando a Luisa ya que nos entendemos mejor las dos solas. Estos paseos prolongados hasta las 8, nos roban tiempo al estudio y aunque las notas son desastrosas continuamos paseando. A propósito de las notas, ayer le pedimos a Ignacio, el pequeño de mis vecinos, que falsificara la firma del padre de Carmen en el boletín. Se puso tan nervioso que no pudo hacerlo. Hay un tema nuevo entre nosotras: ¡CHICOS!.


También al mediodía he empezado a acompañar a algunas niñas de clase por el paseo de Ronda. Estas son Carmen, Luisa, Concha B. y Carmen l. Cuando llegamos a la esquina de Carmen nos bifurcamos cada una a su casa. Yo tengo que desandar lo andado para llegar a la mía porque el colegio está justo enfrente de ella.


Tengo que aclarar que empecé a acompañarlas desinteresadamente pero que desde hace unos días, nos estamos cruzando con tres chicos de los cuales uno resulta: ¡bárbaro!. Ellos se ríen al pasar por nuestro lado, lo que quiere decir que también han notado nuestra presencia.


15 de noviembre


¡GENIAL!. Ayer por la tarde, cuando estaba despidiendo a Carmen en el portal de su casa llegaron ellos. Ellos eran, segun supimos después, Julio (vaya, otro julio), Pedrito (más feo, más bajo y más tonto) y Fernando, al que llamaban Coco.

Después de hablar un rato, más o menos discreto, ellos solos sin recibir contestación por nuestra parte, nos decidimos a decir alguna de las tonterías reservadas para estas ocasiones. Total que estuvimos un rato de charla.

Hoy en clase no tuvimos otro tema de conversación fuera de lo sucedido la tarde anterior. Ya Julio empieza a gustarme. Yo creo que más que ninguno de los chicos que conozco. Bueno que solo son los amigos de mis hermanos y mis vecinos. Es muy distinto de lo que siento por Luis. A Luis me gusta verlo y eso pero nunca saldría con él. Entre otras cosas porque siempre tuvo novia. Sin embargo, ¡hojalá! que este nuevo Julio me lo pidiera algún día.


28 de Noviembre


El jueves, Carmen vino a casa para estudiar Química y a eso de las 9 fui a acompañarla a su casa. Caminábamos despacio recordando alguna fórmula de los alcoholes cuando pasaron a nuestro lado dos chicos. Yo sólo vi a uno, alto, guapo, rubio y de honda caída sobre la frente. Di un codazo a mi amiga.

_"¿Has visto que chico?".

_"No me he dado cuenta", respondió ella.

De pronto: "¡Mary Carmen!". Volvimos la cabeza y Julio estaba allí. ¡Dios mío!, entonces si que la fórmula voló a la estratosfera.

Nos dio la mano y dijo:

_"Os voy a presentar a Jesús, el apellido se perdió en el anochecer. Paseamos un rato y nos despedimos. Al día siguiente volvimos a verle pero con Pedrito. Nos reímos un poco con sus gansadas y aprendimos una palabra nueva que Julio repetía constantemente:¡FARFOYAS!. El sábado también los encontramos y Julio se empeñó en que saliéramos el domingo por la mañana. Intenté resistirme porque recordaba lo mucho que madre Begoña, que ya no está en el cole, me había insistido que no saliera con chicos. Se puso muy pesado; me pidió que lo consultara con la Virgen. Y después de todo, pensé que el día anterior había cumplido 17 años. Ya no era una niña y accedí.


ACTUAL__ Agosto- 2008




Madre Begoña fue la monja que más quise del colegio. Era andaluza, muy simpática y cariñosa con todas. Ella me apreciaba de manera especial y cuando la destinaron a Sevilla dejó un gran hueco en Loreto. Ni que decir tiene que poseía un gancho perfecto para enviar niñas al Noviciado. Estoy segura que si ella hubiese seguido en el colegio, yo no estaría ahora pasando estas ingenuidades a Noray.


Volvió al colegio el último año de mi noviazgo, ya en la Universidad, y poco faltó para que lo dejase todo y recuperara mi siempre inquietante vocación religiosa, que ella veía más de contemplativa que de enseñanza. Mantuve correspondencia con la monja durante muchos años, casada y con algunos hijos. He de reconocer que sus consejos también fueron una gran ayuda en mi nuevo estado.


Pasados quince años, cuando regresamos de Cádiz, me enteré que había abandonado los hábitos y estaba empleada de cocinera en un famoso establecimiento madrileño de hostelería, dedicado a toda clase de celebraciones. Mi amiga Luisa y yo nos reunimos con ella en una cafetería de la calle Bravo Murillo. Ya no se llamaba Madre Begoña (nombre que elegí para mi primogénita porque me gustaba y en su recuerdo porque sin duda, fue la religiosa que más influyó en mi formación). Ahora era Felisa y estaba irreconocible. Sus ojos azules, que miraban tan profundamente cuando te hablaba de Vida Eterna, apagados y envejecidos. Quiso convencernos de que su nueva vida era más semejante a la de Jesús de Nazaret porque vivía codo con codo con los pobres. Luisa preguntó:

_"Pero ¿haces apostolado?. Ella respondió que propiamente no pero que compartía todo con los pobres. Mi amiga que era muy directa siguió interrogándola:

_"¿Confiesas y comulgas?".

_"Comulgo en nuestras misas especiales y confieso directamente con Dios".

Hablamos de nuestras vidas y familias. Y, al despedirnos, la indiscreta Luisa comentó:

_"Anda que si Militos te hubiera hecho caso y metido monja. seguro que hoy se habría salido del convento como tú".

Mi antigua Madre Begoña respondió, con un acento que a mí me pareció nostálgico:

_"Estoy segura que no".

No volvimos a verla, a pesar de que nos invitó a sus reuniones. Aquella entrevista me estuvo doliendo mucho tiempo y desde entonces en la Santa Misa, siempre ella está presente.

28 julio, 2008

ANTECEDENTES AL TANGO AZUL _ I




Para no resultar monótona con los Catedráticos y los exámenes voy a intercalar algunas hojas de los cuadernos que escribía por aquellos años. Entre otras cosas porque el día cinco de agosto es nuestro aniversario de boda. Esto no habría sucedido sin lo que he guardado durante tántos años en papel impreso a boli, lápiz o pluma. Y en ese corazón de adolescente que en el fondo también permanece impreso en este otro ya bien madurado.
La historia de mi primer y único noviazgo la he titulado "TANGO AZUL", por la repercusión que dicha música tuvo en mi enamoramiento.


ANTECEDENTES
Al comenzar el colegio en octubre comprendí que todo iba a ser completamente distinto al año anterior, no sabía si quizás peor o mejor. Lo único cierto era el cambio experimentado en todo y todos los que me rodeaban, hasta en mí misma. El colegio me abrumaba con su cotidiano pasar de días unos iguales a otros. las clases se me hacían más largas y pesadas que nunca. A mis compañeras de siempre las encontraba tontas y antipáticas. Hasta las mismas madres habían cambiado para mí que sólo en Madre San Eloy hallaba algo de comprensión.
Un día no pudiendo aguantar más el egoismo de mis compañeras me eché a llorar como una tonta, sin importarme nada lo que pudiera pensar la señorita nueva que nos daba la clase de labores y Espíritu Nacional. Al preguntarme porqué lloraba dije que estaba harta del colegio. Las niñas respondieron que también ellas pero se lo aguantaban.

la verdadera causa fue que cuando la señorita Pilar nos pone las redacciones, mi mente se tiene que encargar de discurrir seis o siete que luego les paso, precisamente a las más empollonas de la clase: Pilar, Conchita, Lolita, Mary Paz...y etc... aquel día llevábamos una sobre El Cid Campeador del que ya había hecho 7. Estaba rendida y todavía Carmen y otra se empeñaban que se la hiciera. Se pusieron tan pesadas que me convencieron para que dejase la labor de vainicas que vigilaba la profe. Me puse a estrujar más el tema ya casi agotado. La seño me descubrió y estuvo sermoneándome por no coser. Cansada de ellas que sólo te hacen caso cuando necesitan algo de tí, comencé a llorar.
Al terminar la clase de labor, forma parte de la de Cocina y Formación política, y hay que aprobar las tres para presentarte a la reválida de Sexto curso, (normativa del Ministerio de Educación), me llamó M. S. Eloy, profesora de Filosofía, para preguntarme qué me había pasado. Como yo nada decía y ella parece conocerme bien dijo:
_"Te encuentras sola. margarita, tu compañera de andanzas (!Dios mío y que andanzas¡, con ella pasé los mejores días del colegio) se ha ido. Y las niñas han vuelto de vacaciones...", yo dije: "Tontas", pero ella añadió:
_"Peor que tontas, orgullosas, creídas, separatistas...; y no sé cuantas cosas más añadió. Me consoló un poco y en cierto modo dejé de pensar en lo sola que estaba.

¡Cómo me acordaba de Margarita!. Sus padres la sacaron del colegio y la llevaron a Pontevedra por miedo al gancho de las monjas,ya que les había confiado que quería ser como ellas. Ella fue mi inseparable compañera. Fuimos como una sola colegiala repartida en dos uniformes. Me quería especialmente porque cuando llegó al colegio las otras le hicieron el vacío y sólo yo la hice caso. Era poco expresiva pero sabía que contaba con su cariño. (de Margarita escribí una entrada con el nombre de Candela y un final algo novelado). Su ausencia unida al tener que guardar silencio cuando te apetece hablar (cosa que empezaba a hacer por los codos), tener que estudiar (cosa que no hacía ni un sólo día), cuando lo que te apetece es pasear...Todo esto influía en mi desgastado ánimo, dejándolo apachuchado como una pasa.

"No puedo, no puedo más. Estoy desorientada, es como si mi alma fuese una barquilla sin vela ni timón. Obro por obrar. Aquello que antes guiaba mi vida, aquel todo por Dios que dirigía mis actos, ¿Dónde está?. Si yo antes no vivía más que para El y ahora... 'Ay Virgen mía!, yo quiero dejar el colegio, perder de vista a las monjas, a las niñas y a todo el mundo. Estoy harta, Dios mío, coloca Tú a alguien en mi camino para que encauce mi vida derechamente".

Esto escribí el mes de Octubre y en noviembre todo empezó a cambiar. Descubro ahora como mi ánimo estaba ya predispuesto al encuentro con Julio.

21 julio, 2008

MATEMÁTICAS DE SEGUNDO, BARBANCHO




Otro de los éxamenes con incidencias fue el de matemáticas de segundo. La asignatura estaba a cargo de Alfonso García Barbancho que por entonces no ostentaba la titulación de catedrático, obteniendo más tarde las cátedras de Barcelona, Málaga y Sevilla. Por lo que he podido averiguar cuando abandonó la Universidad Central, como se conocía al caserón de San Bernardo, para asumir dichas cátedras dentro de la carrera de Económicas siendo un gran matemático, se orientó de manera exhaustiva hacía la Estadística y la Econometría. Fue el primer catedrático de Econometría de la Universidad de Barcelona.

Cordobés de nacimiento, a parte de su gran inteligencia matemática y su inclinación por la Estadística, por lo que mi padre contaba de él, se trataba de una persona con auténticas dotes humanas; amigo de todo el mundo y fiel compañero al que todos apreciaban.
Publicó su primer libro en el año 1962, titulado: "Fundamentos de la Econometría". El propio introductor de esta ciencia en España, Ángel Alcaide (en otra ocasión hablaré de este catedrático y amigo) Opinaba que dicho libro facilitaría enormemente a los alumnos el estudio de tal asignatura, por la ausencia de símbolos matemáticos. Con toda seguridad esto sería cierto porque los que llegamos a ella con anterioridad a la publicación de esos Fundamentos, nos encontramos con una verdadera maraña de números y símbolos que no había manera de desenredar. Otra de sus importantes publicaciones fue la "Estadística Elemental Moderna", libro que después de diez ediciones, revisado y actualizado, volvió a publicarse en 1986.

Como ya he señalado, era grande la amistad entre él y mi padre. También yo le conocía por algunos de aquellos aperitivos que se organizaban en la calle Narvaez, al salir de la Academia. Por esta circunstancia no hubo necesidad de recomendación expresa.

El examen de Matemáticas se realizaba en dos fases, siendo necesario aprobar la primera para pasar a la segunda. Rodeada como siempre por mi fiel pandilla, ocupamos nuestro puestos de manera estratégica hacia la mitad del aula señalada para tal fin. Dispuestos a compartir conocimientos y chuletas, de las que yo había desistido después del incidente de Estadística. La prueba fue muy complicada y ninguno de los de mi alrededor supimos desarrollarla con efectividad. En mi caso quedaron en blanco algunos de los ejercicios. Salimos en tropel, desaminados y con la misma impresión: ¡suspenso!. Con sinceridad supuse que ni el mismo Barbancho podría lanzarme un cable. A los pocos días apareció la lista con los aprobados y ninguno de la pandilla se molestó en inspecionarla, tan seguros estábamos de que, ni por un sonido de flauta mágica, podíamos aparecer en ella.

Al mes siguiente se realizaría el segundo examen, dando al mismo tiempo la oportunidad de repetir el anterior a los suspendidos. Ya nos encontrábamos en la puerta del aula cuando mi querido bedel Justo, apareció apresuradamente a mi lado y con discrección me confió que yo figuraba en la lista de los aprobados y tenía que entrar en el aula donde se examinaban de la segunda parte.. En lugar de alegrarme aquello me sentó como un ladrillo en la cabeza. ¿Cómo iba a justificarme con los compañeros?. De manera que, no sé si por solidaridad o bochorno, me empeñé en seguir a los suspendidos. Una vez repartidos los ejercicios a efectuar, aparece el mismo Barbancho y desde la puerta pregunta:
_"¿Pero no está aquí la señorita Milagros G-I?.
¡Hubiese agradecido tanto un socorrido infarto que me llevase lejos de allí!. Pero no lo hubo y enrojecida hasta la juntura de los huesos, tuve que descender apresurada aquellos terroríficos escalones. El profesor, con cara de no conocerme exclamó:
_"Señorita, se ha equivocado de aula, ¿usted no se ha visto en la lista de aprobados?.
Tuve la débil esperanza de que mis compañeros no se hubieran percatado de la situación pero las carcajadas de la mayoría me sacaron de dudas. ¿Puede alguién dudar de que todavía sienta en mis mejillas el mismo rubor de aquella mañana?.

Ni que decir tiene que aprobé también la segunda parte. Sin embargo aquel día ya había comenzado mal desde el principio. Antes de salir de casa estuve horas intentando poner en orden mi peinado. la noche anterior, en un exceso de nervios, decidí cortarme yo misma la melena y no encontraba la manera de que me gustase el resultado. Malhumorada subí al autobús que, a lo largo de la Gran Vía, me llevaba hasta las proximidades de la calle de San Bernardo. La esquina derecha de dicha calle, perteneciente a unos almacenes de ropa, se encontraba revestida de un enorme espejo que yo odiaba pero que, de forma irresistible, en él me miraba de refilón cada vez que pasaba por allí para encontrarme, ¡cómo no!, siempre horrorosa. Aquella mañana no iba a ser didtinto. El resultado a mis ojos fue tan deprimente que "ipso facto", me prometí a mí misma no volver a hacerlo. Promesa que no cumplí, reconociendo que ni un sólo día me vi reflejada ni tan siquiera de manera pasable. No cabe duda la complejidad femenina que gusta de estos actos semi- masoquistas.

Una vez terminada la accidentada prueba de matemáticas, Me sujeta por un brazo un alumno con el que nunca había intercambiado palabra. Al soltarme y cuando ya iba a descargar sobre él las iras del huracán que, en ocasiones, ruge dentro de mí de manera incontrolada, me pregunta:
_"¿Puedo decirte una cosa?".
_"Sí, pero date prisa porque tengo otra clase".

_"Mira que creo has hecho muy mal en cortarte la malena negra que tenías. Cuando entraban los rayos de sol por la ventana, desde arriba me encantaba ver los reflejos azulados de tu pelo. Y te favorecía mucho más".
Sin duda el joven debía tener alma de poeta y no supe comprenderle. Sólo respondí:

_"Vale, gracias, ¡eh!", equivalente al:"¿Tú de qué vas?", de nuestros días.

Como no estaba para más disquisiciones decidí sin más, marchar a mi casa. Y lo hice con un paseo por la Gran Vía. En la distancia, siento la necesidad de sincerarme conmigo misma y reconocer que la intención de caminar debió de ser la de comprobar si mi corte de pelo tenía el mismo efecto negativo entre los transeuntes que el producido en aquel alumno desconocido para mí. No fue así y el trayecto hasta la calle O'Donnell no sufrió variación alguna, en cantidad ni calidad, respecto a los piropos de rigor.


Alfonso García Barbancho, más tarde, concretamente en 1965, fue encargado de sacar adelante la facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Málaga. Con escasez de resursos económicos y de profesorado, por lo que cada uno tendría a su cargo varias asignaturas. Cumplida su misión, le trasladaron a la Universidad Autónoma de Madrid. Sin embargo, sus raices le condujeron de nuevo a Andalucía, donde realmente se consolidó su docencia universitaria. Creó en Málaga una escuela de Económetras y Estadísticos en verdad notables. En ella destacó José María Otero, autor de "Lógica y Limitaciones de la Econometría" (1978) que junto con los "Fundamentos" de García Barbancho son un auténtico soporte para iniciarse en el estudio de esta ciencia, para mí nunca entendible, de la Econometría.

Precisamente en la Facultad de Málaga, unos cinco años después de su inauguración, retomé la senda universitaria, desde Cádiz, cuando ya sólo me faltaban tres asignaturas para la licenciatura. Si mal no recuerdo eran: Contabilidad, "Organización, costes y...", y el Derecho Fiscal. No me encontré allí con Barbancho y sí con grandes dificultades para adaptarme a un mundo universitario que ya no era el mío, más por el drástico cambio del alumnado que por mi propia evolución.


Algunos datos han sido tomados de un artículo IN MEMORIAN de Alfonso García Barbancho, escrito por Ángel Alcaide Inchauste.


27 junio, 2008

LAS CLASES DE ESTADÍSTICA








Al empezar el curso nuestro profesor de Estadística se encontraba preparando la cátedra de dicha asignatura, por lo que su presencia no era muy frecuente en la Facultad. Contaba con varios profesorea ayudantes. El futuro catedrático se llamaba Gonzalo Arnaíz. Y fue él uno de los introductores de la Estadística en la Universidad española. Siendo licenciado en Ciencias Exactas por la Universidad Complutense de Madrid, orientó su vida hacia la Economia, finalizando el estudio de esta carrera en 1952 con Premio Extraordinario. Su gran aportación a la Universidad fue la introducción de la Estadística en la Economía. Simultaneaba las clases ejerciendo de profesor en la Escuela de Estadística. Más tarde en 1959 ingresó en la Academia de Ciencias Sociales y Políticas.
En 1959 actuó de asesor en el plan de estabilización de dicho año. Sus publicaciones sobre temas económicos, matemáticos y estadísticos son innumerables. Entre ellas: "Algunas cuestiones de Econometría", "Estadística Española" y varios libros para la enseñanza universitaria como: "Matemáticas para Economistas" e "Intruducción a la Estadística Teórica"
En el curso 1970-71 impartió clases en la Universidad de Venezuela.
Fue nombrado Vicedecano de la Universidad Autónoma de Ciencias Económicas de Madrid, donde se mantuvo dando clases como profesor emérito hasta unos meses antes de su muerte, ocurrida en 1990.

Pero mis auténticos recuerdos de este profesor son los de una persona muy cercana a sus alumnos. Gozaba de una fina ironía que no causaba daño a nadie y que por el contrario, con ella amenizaba sus clases. Lo que más admirábamos en él, era esa agilidad mental con la que desarmaba cualquier argumento en unos segundos.
Por la circunstancia de su preparación para la cátedra no pudimos verle con frecuencia y fueron sus ayudantes quienes impartían a menudo las clases. Uno de ellos. Francisco LLadó, Pacho para nosotros, fue de los alumnos más veteranos de mi padre. Nunca supimos si los suspensos en Castañeda eran fruto de su apego a aquel sitio que tenía reservado en Jorge Juan y en la amistad y cariño de la familia al completo, o porque realmente no merecía superar aquella asignatura.


Pacho procedía de Palencia, donde su familia poseía una fábrica de las famosas mantas palentinas. Lo cierto es que con ellas nos calentábamos todos en la calle O'Donnell durante aquellos frios inviernos de Madrid, anterior a los descubrimientos del temido Cambio Climático. Pudiera ser que de esa manera, en especies, abonase sus clases particulares. Como todos los estudiantes venidos de fuera, su entusiasmo madrileño era excesivo, por lo que ninguno tenía demasiada prisa en terminar la carrera y regresar a su lugar de origen. Hay que reconocerlo, aquel Madrid inofensivo tenía un atractivo magnético. Los paseos por la Gran vía a cualquier hora del día o de la noche, las escapadas a los cines de mañana como el Azul a un paso de la Universidad Central, donde lo que menos importaba era la película que proyectasen. O aquel establecimiento de los Sotanos recien inaugurado que fue una auténtica novedad, con toda clase de juegos y que más tarde se devaluaría por causa de la droga. En la Plaza de España, a la sombra de Don Quijote y Sancho se formalizaba el compañerismo y la amistad.


También existía otro mundo desconocido para el alumnado de provincias, el nocturno que para nosotras estaba vedado pero del que descubríamos algun indicio por los comentarios y las ojeras de nuestros compañeros. Algunos nombres de revistas musicales y vedettes de fama, bares que parecían cerrados y a los que mi padre tenía que acudir, a altas horas de la noche, para liberar a algunos de sus alumnos antes de que los llevasen a la comisaría.

LAS CLASES DE ESTADÍSTICA

No me importa confesar que al abrir por primera vez el libro de Estadística, pensé que lo habían escrito en chino. En principio me apunté a las clases particuares de mi hermano pero al no poder afrontarlas sin lágrimas porque, si con sus enamoradas alumnas se portaba de aquella manera, tener a su libre disposición la ignorancia de su hermana elevaba las cotas, de merecidos agravios por mi parte, a la enésima potencia. Reconozco que era guapo , el Gregory Pek de Jorge Juan le llamaban, dado su parecido con el artista, pero mi parentesco de fraternidad me libraba de caer en sus redes. Nuestro inseparable Pacho se ofreció a sustituir a mi hermano. Por entonces ya había conseguido licencenciarse en estudios, porque de Madrid no pudo hacerlo nunca. Aquí contrajo matrimonio llegado a la madurez con una viuda mayor que él y aquí terminó sus días antes de lo esperado. Con un pequeño grupo de cinco se le hizo hueco en la academia y todos felices, sobre todo él que ya contaba con un motivo más para no regresar donde las mantas.



Poco después Tomás, Jose Ramón y yo nos disgregamos de los otros dos y le pedimos dar las clases en casa de éste último.

Vivía Jose Ramón en un lujoso piso de la calle Alcalá en confluencia con la que, por entonces, se conocía con el patriótico nombre de General Mola. Aquello sí eran unas clases relajantes. Lo que se dice Estadística no aprendimos mucho, pero en cosas de la vida muchísimo; por lo menos yo que era neófita total. Las suculentas meriendas que nos servía la doncella uniformada hasta cofia, eran el colofón de aquellas clases. De allí surgiría también mi relación de más que amigos con Jose Ramón. Pero nada más.


EJEMPLO DE UNA CLASE DE PACHO, recogida de uno de mis numerosos cuadernos:


Sacar los apuntes, hoy vamos a ver:


Variables aleatorias distribuidas conjuntamente. Lo mejor es que vayáis copiando:

Función de probabilidad de masa conjunta = p(x, y) = P(X = x Y = y)



Función de probabilidad de masa marginal = Px(x) = p(x, y); Py(y) = p(x, y)


Función de densidad de probabilidad conjunta, para cualquier conjunto A bidimiensional: P[(x, y) A] = f(x, y)dxdySi A = {a ≤ x ≤ b, c ≤ y ≤ d} => P[(x, y) A] = f(x, y)dydx donde f(x, y) ≥ 0 y f(x, y)dxdy = 1


Funciones de densidad de probabilidad marginal
fx(x) = f(x, y)dy; fy(y) = f(x, y)dx; con -∞ < (x, y) < ∞ Variables aleatorias independientes X e Y son independientes si para cada par de valores se cumple: p(x, y) = px(x)·py(y) (variables discretas) o f(x, y) = fx(x)·fy(y) (continuas)Si no satisface esto entonces son dependientes. Ademas, si son independientes: P(a ≤ x ≤ b, c ≤ y ≤ d) = P(a ≤ x ≤ b) · P(c ≤ y ≤ d). Si soy sincera, a mí esto me suena ahora tan a chino como la primera vez que lo ví. Pacho hace una pausa para fumar un pitillo. Momento que aprovecha Jose Ramón para decir: _"¿Os habéis fijado que jersey tan bonito lleva Militos?", pues se lo ha hecho ella. _Pacho:" Andá, ¿Por qué no me haces uno a mí?". _Tomás: "porque no te pega" El jersey lo había copiado de la revista ELLE que llegaba a España sólo en francés. La verdad es que era muy bonito, blanco con escote en pico bordeado a los lados del escote por una especie de triángulo escalonado en azul añil. Pacho. "¡Y lo guapa que está.! "


Jose ramón: "No se lo digas que se enfada".


Pacho: "Pero bueno si yo casi la he visto nacer".


Militos: "¿Seguimos con la clase?, más que nada para salir del apuro.


Tomás: "Sí, pero luego se casará y se pondrá gorda y fea".


Militos se levanta para marcharse enfadada.


Pacho dice indignado:"Estás equivocado. Si quieres saber como será una chica de mayor sólo tienes que mirar a su madre. ¿Vosotros habéis visto a Puri, la mujer de Goyo?, es impresionante.


En ese momento entra la doncella con la merienda de costumbre y entre bromas, enfados por mi parte y risas se termina la clase.


No cuento ninguna más porque todas seguían idéntico guión. Menos mal que nuestro profesor particular lo era también de la Escuela de Estadística y, por lo que pudiera pasar, nos matriculó a los tres en ella, de tal manera que si no aprobábamos en la Facultad nos convalidaban con el aprobado en dicha Escuela que correría a cargo de Pacho.


El primer exámen que tuvimos estaba vigilado por tres profesores que subían y bajaban por las gradas del aula para evitar que copiáramos. Yo hice la tontería de colocarme en un extremo porque no pensaba copiar de nadie. De ahi mi sorpresa cuando veo acercarse a uno de los ayudantes y muy airado me dice:



_ "Salga usted del aula_


No entendía nada, hasta que me pregunta:


_"¿Qué lleva usted en el bolsillo?"_


El bolsillo era del impermeable amarillo. Aquel que tanto me gustaba lucir cuando parecía que el cielo iba a deshacerse en agua. Aunque no fuera así, a la menor duda me lo colocaba porque era de esas prendas con las que una se sentía bien a juzgar por lo que escuchaba a su paso, cuando los piropos no tenían ese nombre tan ofensivo de "acoso". Mientras vaciaba mis bolsillos pude contemplar como Pacho ascendia corriendo hacia mi sitio, pero ya era tarde porque el profesor tenía entre sus manos un curioso fajo de tarjetitas blancas donde yo había apuntado algunas fórmulas enrevesadas. Estaba indignada ya que ni las había sacado de su sitio, la primera pregunta era de las estudiadas y no necesitaba recurrir a semejante artilugio. Monreal que así se llamaba el inquisidor no atendía a razones y el mero hecho de descubrirlas al pasar por mi lado en el amplio y abierto bolsillo ya era para él un delito fragante. Que digo yo, mucho tuvo que fijarse. No puedo por menos de hacer un breve simil con la relación actual alumno-profesor. Sin duda por algo semejante la alumna acudiría hoy con presteza a ponerle una demanda por abuso de autoridad o por cualquier otro tipo de ofensa.



Al fin el palentino llegó a nuestro lado cuando ya me disponía a abandonar mi sitio. le cogió por un brazo y muy sulfurado le decía:


_"Qué no, que no puedes echarla que es la hija de Goyo"_, repetía una y otra vez ante las miradas asombradas de mis compañeros.


Monreal, quien luego sería también catedrático y creo recordar que ministro con la UCD, como la mayoría de mis profesores, accedió pero asegurando que no aprobaría. Sin embargo aprobé y por partida doble. Pacho me calificó con Notable en la Escuela de Estadística. Nunca lo pude entender pues yo apostaría que no llegué a examinarme.


Finalmente Arnaíz, consiguió superar el concurso- oposición de la cátedra de Estadística. Los alumnos le ofrecimos una comida homenaje en la que le vimos disfrutar y nos hizo disfrutar a todos . Explayándose y dando rienda suelta a sus agudezas. El resultado de aquella camaradería fue su promesa de dar un aprobado general, pero eso sí, dijo, recién estrenada su cátedra: _"ustedes estudien la asignatura".

Más tarde los ayudantes confesaron que nos iba a preguntar una sola pregunta a elegir por el propio examinando.

LLegó el examén oral y así fue, cada uno con su pregunta a cuestas y Arnaiz sonriente con todos y sin profundizar mucho. Cuando ya había pasado casi media clase por la tarima, le tocó el turno a uno de los alumnos, cuyo nombre no recuerdo pero del que me parece estar viendo su cara en estos momentos. Al decirle el catedrático:


_"diga usted lo que quiera", respondió con toda tranquilidad:


_"No. yo es que no". Y Arnaiz:


_"Pero que diga lo que quiera". Al seguir el alumno sin soltar palabra, nuestro paciente profesor pregunta:


_"Pero usted ¿a qué ha venido?". Y en el colmo de la desfachatez, contesta con otra pregunta:


_"¿Pero usted no iba a dar aprobado general?".


Don Gonzalo Arnaiz, tan cercano siempre al alumnado, no hizo ni una mueca cuando toda la clase soltó la más sonora de las carcajadas. Y se vio obligado a aprobarle.


Para finalizar este capítulo quiero hacer una salvedad. No me gustaría que nadie pensase, hijos incluidos, que mi paso por la Universidad fue un tanto frívolo y que aprobé todas las asignaturas por enchufe. Sólo estoy hablando de aquellas cuyos resultados fueron algo anecdóticos, pero hubo muchas más que aprobé sin paliativos, tales como la Filosofía, el Derecho civil, Administrativo, Derecho del Trabajo, Mercantil, Historia de las Doctrinas Económicas y etc... Como ya dije anteriormente, contraje matrimonio con media carrera pendiente y doy fe que todo lo que estudié de casada hasta que la terminé, con el séptimo de mis embarazos, lo hice con mucho más empeño y concentración que lo estudiado de soltera.

¿Qué lo pasé bien de universitaria?: ¡¡Indudable!!


14 mayo, 2008

DE CATEDRATICOS Y PROFESORES

Como no encontré ninguna foto del catedrático, Leopoldo Zumalacárregui, he elegido ésta para ilustrar el relato porque el general carlista fue ascendiente suyo.



Para compensar los bigotes del general, esta foto que me hizo un compañero en la Plaza de España, donde nos aireábamos de las clases, cerca de la Facultad

Leopoldo Zumalacárregui, uno de los fundadores de la carrera de Económicas, fue nuestro catedrático de Historia Económica. Sus clases muy amenas ya que el profesor era una enciclopedia cultural. Excesivamene educado, detallista, elegante y serio. Gran amigo también de mi padre al que a menudo le recomendaba algun alumno para que le incluyera en sus clases, entre ellos a Jose Ramón, el de mis primeros post, titulado SIEMPRE, con final novelado porque no fue verdad que la protagonista del relato regresara a reclamar ese siempre. La realidad es que, ya casada, no volvieron a verse nunca más.

Cuando los alumnos llegaban a la Academía con recomendación era porque lo que había sido nuestro hogar ya no daba más de sí. A parte de la Teoria Económica, se impartían clases de Matemáticas y Estadística en las que colaboraba mi hermano, a punto de terminar su carrera de Ingeniero de Minas. Por cierto, tenía a sus alumnas totalmente enamoradas de él. A pesar de los gritos y de las cosas que las decía cuando no contestaban a alguna pregunta: "pero tú que vienes tan arregladita a las 8 de la mañana... que la cabeza sirve para algo más que para peinarse" ....Bueno y la que se armó en su clase el día que explicaba unos problemas en la pizarra en los que intervenía la letra griega "tita"(así la llamábamos en el colegio) y una de sus alumnas dijo: Goyito, por favor, no corras tanto que me falta una "teta".... , pobre alumna y precisamente era la más colada por mi hermano.
Me viene ahora una anécdota ocurrida, poco antes de que llegara mi padre para impartir su clase de rigor. Como me incorporó al último grupo del día, para que al terminar volviera a casa con él, pasando antes por la Maja de Goya como ya conté anteriormente, no había ninguna otra chica. h Demasiado tarde para la mujer decente de finales de los cincuenta. También es verdad, que seguía escaseando el alumnado femenino. No tardaría mucho en solucionarse esta situación ya que cuando comenzó Económicas mi hermana Carmina, unos seis años más tarde, la balanza de género estaría más equilibrada. Tomás andaba tonteando como de costumbre. Teníamos mucha confianza porque su hermana Pili también había pasado por Jorge Juan y mi padre los trataba como de la familia, claro que eso hacía con la totalidad de sus alumnos. Tomás era de Ponferrada donde su familia tenía unas minas de carbón, a las que no le apetecía para nada regresar ni como economista ni como nada. Inevitablemente así lo haría. Para que me dejara en paz de una vez le dije:

_"Pues que sepas que en ese mismo lugar donde estás sentado, tenía yo mi cama". ¡Menuda ocurrencia!."
Dió un brusco salto y comenzó a besar el suelo, los demás iniciaron idéntica maniobra con una desorbitada juerga, hasta que de improviso apareció mi padre y me sacó a la pizarra.
¿Por qué pensaría que la culpa era mía?. Aquel día estuve más torpe que nunca y nuestro profeso, enfadadísimo, me mandó sentar. _"Tú es que quieres aprender la asignatura de oido. ¿No?", me dijo, y a lo mejor tenía razón. No recuerdo si me caería alguno de sus epítetos favoritos: alcornoque, merluzo no, por ser masculino y la merluza era demasiado apreciada por su paladar para emplearla como fustigación del alumnado.

Siguiendo con la Historia Económica, Zumalacárregui tenía la mala costumbre de examinarnos oral. La asignatura se cursaba en primero, cuando todavía no habíamos adquirido esa capa de inmunidad que te aporta el suficiente desparpajo para enfrentarte a semejante trauma. Recuérdese que la confrontación con Castañeda no tenía lugar hasta el segundo curso. Antes de Navidad nos hizo pasar por un parcial escudriñador que muy pocos aprobaron. Yo tampoco, con lo que ya no te podías presentar al segundo y quedaba la asignatura entera para final de curso.

Tampoco era de su agrado que nos aprendiéramos los temas de memoria. Una de sus frases favoritas, que a mí me gustó particularmente:


" La cultura para un universitario es lo que le queda después de haberlo olvidado todo".
También solía decir que lo importante es el poso que deja el haber pasado por la Universidad. No la carrera que hayas estudiado ni las notas sacadas, porque el día de mañana, si hay una guerra, el único que sabrá dar con exactitud los mensajes al capitán será el universitario. Ahí le delataba su parentesco con el general. A mí estas ideas me gustaban particularmente. Las notas en sí mismas no sabía apreciarlas en todo su valor promocional.
He de reconocer, como ya he dicho en otra ocasión, que estaba en aquellas aulas, empinadas y de gran solera, por voluntad de mi progenitor que fue un adelantado a su tiempo. Todos sus compañeros de la Diputación Provincial trataban de convencerle para que hiciera lo mismo que ellos, es decir, colocar a sus hijas en dicho organismo que para ellos era realmente fácil. Sin embargo, nuestro cabeza de familia era defensor a ultranza de la paridad. Palabra que no existía o al menos no se utilizaba con el mismo significado que en la actualidad. Por ejemplo, mi padre sólo diferenció a sus hijos e hijas en la hora de llegar al hogar. En colaborar a las labores domésticas no había ocasión. Todas eran absorvidas por la muchacha (vuelvo a insistir que esa era la denominación de las insistituibles domésticas), codo con codo con mi madre que no sólo supervisaba, sino que realizaba con ella. ¡Qué no tengo yo sufrido, en mis primeros años de matrimonio, por culpa de esta falta de aprendizaje!. Con el agravante que con las 3500 pesetas que ganaba un teniente de Infantería de Marina ¿quién podía tener muchacha alguna?. No es que comparativamente con los sueldos y precios actuales aquello pareciera poco, no, es que de por sí lo era. Es lo que tenía Franco que trataba muy bien a los militares, sabía imbuirles el amor al servicio y a la patria, la entrega. el honor, el desprendimiento.... pero el sueldo corto, corto.

De todas maneras he de añadir la inmediatez con que aulas, compañeros, algunos profesores, bedeles como Justo, se adueñaron enseguida de mi total afecto, de por sí bastante entregón. Que aquella fuera la voluntad de mi padre fue lo mejor que me pudo pasar en la vida. La única pega era que de vez en cuando habia que darse al estudio. Tarde o temprano la realidad se imponía.

Las frases de Zumalacárregui fueron dogmáticas para mí, lo que no quiere decir que no estudiase. Diferente es hacerlo para que luego se te olvide todo que empollar para retenerlo toda la vida. El exámen final no fue del todo satisfactorio, de ahí mi sorpresa cuando recogí la papeleta con un aprobado, ajustado, pero aprobado al fin y al cabo. Lo que no podía esperar de nuestro elogiado catedrático, era su llamadita telefónica a mi señor padre. A pesar de su mutuo afecto siempre se trataron de usted:

"_Gregorio, quiero decirle que he aprobado a su hija, pero como no da suficiente nivel es necesario que venga con usted en Septiembre a mi despacho oficial. (ignoro el cargo que ocupaba en ese momento ya que fueron muchos y muy destacados). Allí mismo le haré unas preguntitas sobre la asignatura".

Cuando me enteré, pensé que aquello debía estar relacionado con lo del "poso y la cultura", pues de otro modo no podía entender qué clase de aprobado había tenido a bien concederme.


Antes de lo deseado llegó Septiembre y la hora de cumplir aquel compromiso. La asignatura resultba interminable, entre libro y apuntes. Como también tuve que preparar alguna más, que de motu propio había quedado asignada a tan turbio mes, no emplee demasiada dedicacion a la misma. ¿Quién se excedería en el estudio conociendo de antemano su aprobado?.


LLegué a dominar la Revolución Industrial que abarcaba varios temas del libro, pensando que, con toda seguridad, Don Leopoldo me atacaría por ese flanco. Durante el curso incidía constantemente en ella: En las causas que hicieron fuera Gran Bretaña la iniciadora de la misma; cómo les favoreció a los ingleses el tener una monarquia liberal; las grandes fortunas conseguidas con el tráfico de esclavos... Las tres etapas de la Revolución Industrial. Todo, todo me lo sabía: la influencia de Adan Smith que defendía la libertad económica y la no intervención de los gobiernos; la máquina de vapor; el paso de los talleres a las fábricas; la aparición del Proletariado... . Esto y más detalles es lo que recuerdo después de haberlo olvidado todo. Como a él le gustaba. Pero no me preguntó: La Revolución Industrial. Ni tengo ahora la menor idea de las preguntas que me hizo. Sí de la cara de mi padre cuando bajábamos aquella escalinata alfombrada de rojo de algun ministerio que tampoco recuerdo cual era. No cruzamos palabra en todo el trayecto, ni en casa hasta varios días más tarde. Las riñas de mi padre eran de esa manera.
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